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Reflejos sociales
Obra: ¡QTMeto! / JoKoaut!
Textos: Peru C. Saban , Rodrigo García, Pikor.
Intérpretes: Esti Villa, Iraitz Lizarraga, Jon Koldo Vázquez, Álex Antúnez.
Espacio escénico: Aritz Merino.
Iluminación: Tom Donellan.
Coreografía: Idoia Zabaleta.
Técnica boxeo: Mª Ángeles Argudo.
Dirección: Miguel Olmeda.
Producción: Pikor Teatro.
Duración: 60 Min.
Lugar: Harresi Aretoa - Agurain.
Fecha: 9 de febrero. |
‘QTMeto’ aborda la violencia y, en particular, el ‘bullying’
Pikor recurre al tono desenfadado y elude la moralina
La obra completa una trilogía dirigida a los jóvenes
Joseba Gorostiza
La necesidad de crear recursos nuevos para trabajar con los jóvenes sobre el tema de la violencia en general, que ha sido confirmada por muchos educadores, ha llevado a la compañía alavesa Pikor Teatro a crear un nuevo espectáculo que tiene muy en cuenta el acoso en el medio escolar, un fenómeno conocido por su denominación inglesa de ‘bullying’ pero que desde hace tiempo es un motivo de preocupación en los centros educativos. Esta obra que se estrena este mes de febrero en su versión en euskera con el título de JoKoaut! (mientras que la de castellano se denominará ¡QTMeto!) está dirigida a jóvenes de 13 años en adelante, “aunque también es idónea para el público adulto porque hace referencia a esta sociedad violenta en comportamientos y en hábitos en la que vivimos. De hecho, no se puede hablar de las drogas, de la violencia o del acoso escolar y su relación con los jóvenes, sin enmarcarlo dentro de lo que es la sociedad en general”, apunta el director Miguel Olmeda.
Texto e improvisación
Para esta producción la compañía alavesa ha tomado como punto de partida un texto escrito por Peru C. Saban y otro de Rodrigo García titulado ‘Agamenón’ que hace referencia a la violencia en el hogar, a los que han añadido escenas creadas a partir de las improvisaciones realizadas por los cuatro actores que intervienen en la representación.
Olmeda asegura que “ha sido delicado poner el dedo en la llaga debido a la complejidad del propio tema y porque los propios estudiosos son incapaces de confirmar si en estos momentos se ha producido un repunte de estos comportamientos, o es que los medios de comunicación le dan más cobertura, y tampoco queda nada claro el perfil, es decir, si es un pijo o si proviene de un hogar desestructurado”, apunta Olmeda. Esas incertidumbres han llevado a crear un espectáculo en el que los cuatro protagonistas serán tanto acosadores como víctimas, “sin cargar las tintas en ninguna de esas dos situaciones, lo que nos permite prescindir de los estereotipos y nos da libertad para mostrar a todos ellos en ambos roles”.
Además, en esta producción resulta innecesaria una dramaturgia que explique el proceso de cada uno de los personajes y que permita llegar a unas conclusiones inevitables y moralistas, ya que según sostiene Olmeda en lugar de contar una historia como tal, los personajes se presentan “a través de situaciones o sketches independientes, lo que nos da más libertad y, sobre todo, nos permite plantear diferentes lenguajes y puestas en escena que resultarán más interesantes para los jóvenes”. La utilización del tono desenfadado que demandan los jóvenes permite, al tiempo que se distancian del tono moralista de los adultos, eludir la dureza del tema que se aborda en el texto.
Con esta producción que cierra una trilogía dirigida a los jóvenes que comenzó con Tacto con tacto, en torno al sexo y el sida, y que siguió con Pisa la raya, que aborda la temática de las drogas, la compañía ha optado por perseverar en las señas de identidad de la sencillez del espacio escénico y la versatilidad de los objetos que en él se contienen, “lo que nos permite sugerir distintos y variados ambientes” lo que permite hacer especial incidencia en el trabajo actoral.
Nuevas técnicas
Además del trabajo que desarrollan sobre el escenario Esti Villa, Iraitz Lizarraga, Jon Koldo Vázquez y Álex Antúnez, Olmeda destaca el trabajo desarrollado por “los colaboradores con los que hemos contado desde el inicio de la producción, tales como el autor Peru C. Saban; el diseñador del espacio escenográfico Aritz Merino o Idoia Zabaleta, que ha participado tanto en proceso de movimientos como en la creación de situaciones que se expresan a través de recursos físicos y que reflejan momentos a lo que resulta muy complicado dotarles de credibilidad cuando se prescinde de las palabras”.
En ¡QTMeto! Pikor se ha decantado por la utilización de técnicas que no son habituales en sus creaciones, tales como el audiovisual o las sombras. Olmeda sostiene que “el audiovisual nos permite reflejar un hecho de latente actualidad, como es el del acoso y la grabación en el teléfono móvil, para lo que nos valemos de la imagen en vivo”, mientras que el recurso de las sombras “tiene que ver con el distanciamiento, la suavidad o ese tono ‘esperpéntico’ que permite cerrar el tono del espectáculo, ya que plasmar la violencia en directo y de forma explícita puede resultar sórdido y desagradable”. El autor, Peru C. Saban, sostiene además que esos elementos están encaminados a evitar “el efecto contrario”, es decir, que se genere “una erótica de la violencia” que ensalce la figura del héroe violento.
La puesta en escena de ¡QTMeto! se acompañará de una guía didáctica elaborada por un equipo especializado en técnicas de prevención de Beritzegune (Centros de apoyo a la Formación e Innovación Educativa), que pretende “abrir un punto de debate entre los jóvenes, ya que el espectáculo no pretende resolver la cuestión que planteamos”, subraya Olmeda.
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