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El cuerpo ausente (performance política)
Miguel Rubio un viaje por el tiempo el viento y la luz
Hijo de los setenta, podría sonar peyorativo (por aquello de hijo de…) pero en el caso de Miguel Rubio es una especie de denominación de origen, de seña de identidad, una especie de adn que marca su quehacer creador y creativo ligado siempre al grupo cultural Yuyachkani, pero que también le ha llevado a territorios tan disímiles como la ópera de Pekín o el MIT de Boston, la Universidad de Bolonia o el Instituto Superior de Arte de Cuba, llevando consigo el discurso tan caro al teatro latinoamericano de la creación en grupo: “…A nadie recomiendo que forme un grupo de teatro…”dice con una cierta dosis de ironía, “a pesar de que no imagino la creación escénica sin un colectivo que la sustente, a pesar de que la mayoría de los trabajos que me han conmovido, aquellos que guardo conmigo, son resultado del teatro de grupo. Entiendo que cada quién y en su momento debe encontrar sus propias preguntas. Un grupo no supone una fórmula, es una respuesta…”
Yo, que estoy emparentado con todos los hijos de los setenta por haber vivido un poco el último coletazo de esos tiempos, soy testigo del nacimiento y creación de muchos de los grupos que creían (creíamos) que el mundo era susceptible de cambios a través del teatro, y que, sin ninguna duda, la revolución estaba a la vuelta de la esquina.
El sentido grupal subsumía cualquier otra instancia vital, era la familia que uno elegía, y con esos hermanos fuimos testigos de un tiempo en el que la negra noche de la represión generó la mayor galería de los horrores a la que siempre proponíamos como alternativa la esperanza, construida desde el discurso escénico que indagaba en la dimensión cotidiana del quehacer político, denunciaba la arbitrariedad, y señalaba los caminos hacia un mundo en el socialismo pudiese generar una sociedad más justa , la utopía social como luz al final del túnel.
A partir de aquí se construye este libro, “El cuerpo ausente” un texto que se aproxima desde esas prácticas escénicas políticas, a la historia personal y grupal del autor, manifestándose ética y estéticamente desde lo testimonial, llevándonos de la mano por las historias de la vida cotidiana de un Perú que nos habla desde lo ancestral y desde lo contemporáneo en clara convivencia de formas sincréticas de formas de vida y pensamiento.
Esta transposición de las contradicciones sociales en el plano de lo sagrado en diálogo con la visión dramatúrgica que se puede construir desde un país que se asoma a la modernidad, relacionada con la búsqueda antropológica de Yuyachkani que de esta manera adquiere mayor complejidad, profundizando en los niveles de lo ritual y lo sagrado en el espacio andino como expresión vigente de la tradición y de la re-visión de esas tradiciones a la luz de los creadores de nuevas tradiciones.
El libro propone un doble registro. El discurso que busca generar un espacio de reflexión sobre el quehacer escénico de uno de los grupos más emblemáticos de Latinoamérica, y un caleidoscopio de imágenes que se suceden vertiginosamente, y que nos recuerdan las historias de la historia, de un grupo comprometido con su país y su continente, como bien propone en su lectura Ileana Dieguez, “…Este libro-objeto de Miguel Rubio sobre las performances políticas de Yuyachkani, es un ACTO que otorga presencia simbólica a las múltiples ausencias, que VISIBLES los cuerpos de los desaparecidos, que se constituye en acción de resistencia contra el olvido, como ritual por la curación de la comunidad, como testimonio de prácticas liminales que apuestan por el arte como una acción y una ofrenda por la vida…” y concluye el propio Miguel Rubio ratificando nuestra afirmación: “No me imagino las preguntas que me hace este trabajo sin mi grupo”.
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