|
|
ntzerkia
|
te tro
|
¡Música, niños!
Obra: Las inalámbricas.
Autores: Antonio Muñoz de Mesa, Olga Margallo.
Intérpretes: Marina Aparicio, Getari Etxegarai, Ainara Ortega.
Música: Iñaki Salvador.
Dirección vocal: Ainara Ortega. Coreografía: Ana Pimenta, Olga Margallo.
Escenografía: Gonzalo Buznego, Pablo Almeida.
Iluminación: Justo Olaeta.
Dirección: Olga Margallo.
Producción: Vaivén Producciones. Lugar: Egia K.E.
Fecha: 12 de julio.
|
Las canciones protagonizan los infantiles de la feria
Vaivén lleva Las Inalámbricas, dirigido por Olga Margallo
Cabaret infantil, Galipotx y Aguazul completan el programa
Inmediatamente después de su estreno el 28 de junio en el Zelai Aristi de Zumarraga en su versión en castellano, ya que la de euskera está prevista para setiembre, Vaivén presentará en el marco de la feria su propuesta para niños Las inalámbricas, una comedia con mucha música que narra las vivencias de un trío vocal que se enfrenta a su primer concierto y a falta de pocos minutos para que suba el telón, han de encarar también sus propios miedos y dudas. Para llevar a cabo este proyecto, la compañía donostiarra ha contado, además de su equipo habitual con Iñaki Salvador y Ana Pimenta a la cabeza, con la participación de otro tándem creativo y muy bregado en este tipo de teatro, el que forman Antonio Muñoz de Mesa y Olga Margallo, que se han encargado conjuntamente de la escritura, mientras que ella es la responsable de la puesta en escena. De hecho, según señala la propia directora sobre el proceso de preparación del espectáculo, “ha sido una mezcla de ideas, que creo que es lo bonito. Todo parte de una propuesta de Vaivén para hablar sobre la música desde diferentes lugares y estilos, en la que enseguida entró la cuestión del miedo, debido a las obsesiones que actualmente tiene nuestra hija, como son la preocupación por que no le elijan en un reparto de equipos, el temor al dentista... y el resultado es una historia que habla de cómo curar el miedo con la música”.
Universalizar obsesiones
En la obra, una abuela –en un claro homenaje a los mayores, que actualmente realizan una labor fundamental en la sociedad– cuenta a sus nietos cómo fueron los momentos previos al primer concierto que estaba a punto de ofrecer junto a dos amigas con las que había formado el trío Las Inalámbricas. A falta de pocos minutos para que se abra el telón, Duda, Diva y Recta comienzan a sentir sus primeros temores: ¿Y si desafinamos?, ¿Y si no gustamos al público?, ¿Bailaré bien?, ¿Seré peor que las otras?... “Pretendemos desdramatizar un poco el miedo, para lo cual una buena receta es contarlo y cantarlo” dice Margallo, a lo que Pimenta añade que “también se busca universalizar esas obsesiones, porque uno de los problemas es que los niños piensan que esas ansias son sólo de ellos, y saber que todos tenemos monstruos, incluso los adultos, les ayuda a relativizar”. No en vano, los tres personajes que han creado responden a distintos caracteres y si bien el público comenzará identificándose con Duda, que es quien aparentemente se muestra más afectada, irá encontrando que hasta Recta tiene sus propias fragilidades.
Aunque estéticamente Las Inalámbricas está enmarcada en los años 40 o 50, tanto en la escenografía diseñada por Gonzalo Buznego y Pablo Almeida así como en el vestuario de Lola Trives, la propuesta musical ha optado por la libertad en cuanto a referencias se refiere. Según explica Iñaki Salvador, han dado prioridad a “un espacio sonoro que no tenga fronteras, que apele más a una necesidad emocional de los personajes, por lo que hay composiciones de bossa nova, flameco, rap... sin ningún complejo. Por otra parte, consideramos importante ofrecerles un abanico amplio, porque en nuestra imagen mental parece que la música para niños tiene que estar anclada en unos usos muy concretos, y nos apetecía utilizar estilos musicales diversos y puros”. Asimismo, los miembros de Vaivén quieren destacar la labor realizada por las actrices Marina Aparicio, Getari Etxegarai y Ainara Ortega en este sentido, ya que las dos primeras han trabajado duro en educar la voz para poder interpretar las variadas canciones del espectáculo, mientras que la especialista en ello y encargada de la dirección vocal del espectáculo, Ainara Ortega, se enfrenta aquí a su primer trabajo actoral.
Frutas sonoras
La música es también uno de los ingredientes principales de la coproducción que, tras recorrer buena parte de los escenarios de Euskal Herria e iniciar un periplo internacional que les llevará a Argentina este mismo mes, presentan en la feria Agerre Teatroa y Mi cabeza que habla. Titulada Cabaret infantil, esta obra que han dirigido Elena Bezanilla y Maite Agirre y que interpretan Inés M. de Iturrarte, Santi Ortega y Ainhoa Pineda es un concierto que tres afamados músicos ofrecen acompañados de todos los niños presentes, con quienes crearán una orquesta pepinofónica, ayudados de sus instrumentos hortofrutícolas. Mediante canciones con títulos tan clarificadores como ‘¡Qué bien, ya soy mayor!’, ‘Maripánfila’, ‘Me gusta ser un sello de 27’ o ‘Tomate song’ se desarrollan la docena de escenas principales que integran este espectáculo y que ironizan sobre el mundo de los adultos. Cabaret infantil también se sumerge en el mundo de lo onírico a través de los sueños de una niña y de la ambivalencia que le generan los adultos de quienes quieren obtener protección cariño o amor, aunque son “unos seres que en ocasiones le protegen, mientras que otras veces le puede dar miedo”, indica Maite Agirre.
La que sí se define como una propuesta de teatro musical es con la que acuden Golden Apple Quartet y Kanpingags, Galipotx, un espectáculo basado en un cuento popular centroeuropeo que se encargan de contar al público un tucán olvidadizo y cuatro cuervos cantarines sospechosamente parecidos a los integrantes del cuarteto vocal donostiarra. En dicho relato, Leonor es la hija de un campesino imaginativo y fantasioso que canta por todo el Reino cosas que el se inventa. Él sostiene que todo lo que dice es verdad. El rey enfadado por los cantos del campesino lo llama a su presencia. En el interrogatorio posterior el campesino no sólo no se retracta sino que afirma que su hija convierte la paja en oro, lo cual meterá a Leonor en un lío, hasta que aparece el genio maléfico Galipotx, quien ofrece cumplir lo prometido a cambio de que la joven le entregue su primer hijo.
La compañía venezolana Teatro Naku también presentará en Donostia un espectáculo dirigido al público infantil. Se trata de Aguazul, una obra de títeres que nos sumerge en las profundidades del mar donde la niña protagonista vivirá un sinfín de aventuras mientras trata de que Watercló, un ser malvado que vive en las cañerías, no contamine más agua.
|