Revista Artez
Portal Artezblai
Libreria Yorik
Revista de las Artes Escénicas
Artez 123. julio 2007
Hoy es
 
  • Teatro
  • Música
  • Danza
  • Zona Abierta
  • Opinión
  • Suplemento de Viladecans
  • Suplemento de Agüimes
  • Suplemento Extremadura
  •  
     
  • Agenda
  •  
     
  • Conócenos
  • Suscríbete
  • Contacta
  •  
     
  • Buscador
  • Números anteriores
  • Directorio
  •  
    iritzia
    opinión
    EL RINCÓN DEL NO



    Némesis.
    O Vieja Superstición de un Escritor Secularizado

    Alfonso Sastre

    Artículo pensado y escrito para nuestros amigos queridos, de la mano de Eva Forest. (¡Descansa en guerra, Eva! Nadie de quienes te conocieron te olvidará nunca).

    Cuando hace apenas unos meses mis amigos del alma Justo Alonso y Javier Villán decidieron lanzar un "año Sastre", a los doce de silencio absoluto en España sobre mi obra, y nos lo contaron en Zaragoza a Eva Forest, Koro Etxeberria (¡otro gran amor nuestro y mío!), y a mí, un fondo de secreta inquietud, residuo quizás de una antigua fe religiosa perdida y nunca más hallada (la había contado en mi vieja obra La sangre de Dios) me hizo mirar hacia nuestro futuro inmediato (el de la dulce Eva y el mío, áspero y tantas veces melancólico), con una gran inquietud. ¿Nos iba a ocurrir algo bueno? Entonces, ¿qué de malo vendría con ello? ¿Un año afortunado? Entonces, ¿qué infortunio vendría con él? ¿Qué había que esperar? ¿Qué teníamos que temer?
    Era, en mi consciencia irónicamente supersticiosa -¿una superstición en broma?-, la vivencia del mito clásico de Némesis, con el que estaba familiarizado en mi oficio de escritor de tragedias. Némesis; la diosa de la envidia de las felicidades humanas, disfrazada de divinidad del equilibrio entre el bien y el mal. ¡Dios nos ampare!, exclamé yo para mí, y ahora no tengo inconveniente alguno en confesarlo. Después de todo vivimos en una tradición cultural y nuestra secularización -nuestra "modernidad"- es siempre relativa y frágil. El caso es que yo esperaba con alegría desde entonces algún éxito en el teatro (que se me auguraba por mis amigos), y con temor algún palo, que no sabía dónde habría de descargarme. Pronto habría de saberlo: en la mitad del alma.
    Aquel mito clásico yo no había dejado de tenerlo presente nunca -aparte de las resacas miserables de las alegrías alcohólicas- desde que sufrí un gran escalofrío en mi adolescencia leyendo Extraño interludio de Eugene O´Neill, obra en la que un personaje (estoy citando de memoria) expresa su miedo de que Dios se entere de que en ese momento se siente feliz. Yo mismo había de tomar prestada esa idea a O´Neill, sólo que volviéndola del revés, en mi versión de Los acreedores de Strindberg, cuando volví (hacia el final de la obra) a aquella situación en una réplica de horror al Dios de la Biblia -¿existe en la literatura algún monstruo más espantoso? (ved, si os parece, mi horrible drama. Algunas revelaciones inesperadas sobre Moisés)- cuando grité mi horror a aquel dios de esta manera: !Que Dios no se entere de nuestros sufrimientos! ¡Se lo pasaría muy bien sabiéndolos! Job ya había dicho, en un clamor de espanto, según su libro en la misma Biblia, que "Dios se ríe del tormento de los inocentes".
    Durante los últimos días de su vida, Eva se acordó de mi obra La sangre de Dios, y de que en ella un personaje gritaba, por fin, en el colmo de su desesperación (la desesperación del apóstol de la paciencia), que, así como sonaba, y sonaba muy mal entonces, " o Dios no existe o es un monstruo". Para mí, fue en aquellos años la crisis definitiva de mi fe heredada (como "heredocatólico" me he definido alguna vez, que es una forma de ser heredosifilítico), y entonces comenzó también mi emergencia definitiva hacia las implicaciones y compromisos de la revolución que hoy sigo comportando con ella, más allá de su muerte, y que ha de seguir hasta la mía, que ya advierto muy próxima, aunque nada más sea por razones estadísticas.
    Hace ya un montón que años que estoy presentando en mis escritos la vida humana como un complejo de praxis y agonía, y no voy a extrañarme ahora de estar viviendo un momento "agónico". ¡A ver si es que se va a morir todo el mundo menos nosotros! Pero lo que sí es, hasta hoy, una realidad evidente es que esta agonía está ya siendo superada por la praxis de nuestros hijos, de nuestros camaradas y de nuestros miles de amigos.
    Permitidme terminar este breve artículo con estas pocas palabras: Hoy, el aluvión de los testimonios de solidaridad y de dolor en que vivimos me impide abrazaros a todas las gentes que desde distintos niveles de intimidad y de fraternidad nos estáis enviando las palabras de vuestro corazón. Aquí tengo desde testimonios de amigos de toda mi vida, que lloran conmigo, con nosotros, hasta la voz de nuestros últimos compañeros del pueblo vasco en el que hemos sido muy felices. Permitidme que no escriba ni una palabra más. No podría hacerlo.
    Hasta siempre, amigos. Hasta todos los días que vengan a partir de ahora a estos territorios de angustia y de esperanza.
    Allí estaremos. Ahí nos encontraremos siempre, en las nuevas batallas por la emergencia de un nuevo mundo. Este es el campo de la praxis; aunque hoy yo me encuentro más bien en el de los poetas que exclamaron: "¡Hay golpes en la vida tan fuertes! ¡Yo no sé!" o "y el hombre, ¡pobre!, ¡pobre!" (César Vallejo), o: "un empujón brutal te ha derribado!" (Miguel Hernández), o "¡Qué dignos de piedad son los hombres!" (Strindberg, El sueño). Etcétera. Dejemos esto, camaradas. Vamos a continuar nuestra lucha, y que al Dios de la Biblia y a esa mierda de Némesis le den definitivamente por culo, aunque nosotros perezcamos -ya estamos pereciendo, porque Dios nos hizo, como Sartre escribió, mortales- siendo así, ese cabrón de Dios (recordad Las moscas), el primer asesino de la historia. Todo esto que digo no tiene nada que ver con mi pensamiento, porque para mí Dios es, desde mi Sangre de Dios, la Nada. Y no se puede ser menos. Me gustaría entender, por cierto, los puntos de vista de mis camaradas de la teología de la liberación, a quienes siempre abrazo en mi corazón, casi siempre dolorido.

     

    pagina principal

    Teatro | Música | Danza | Zona Abierta | Opinión | Agenda | Suplemento de Viladecans | Suplemento de Agüimes | Suplemento Extremadura | Conócenos | Suscríbete | Contacta | Buscador | Números Anteriores

    © ARTEZBLAI SL,2005
    artez@artezblai.com
    C/ Aretxaga 8, Bajo- 48003 - Bilbao - Bizkaia tlf: (+34) 944 795 287 fax: (+34) 944 795 286