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XX Festival del Sur de Agüimes
Encuentros Teatrales Tres Continentes
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Negro episodio de la historia reciente
A partir de los testimonios de personas que vivieron la época más oscura de la represión franquista, del libro ‘Los niños perdidos del franquismo’ editado por Ricard Vinyes, Montse Armengou y Ricard Belis, las impresionantes y enternecedoras historias de ‘Paracuellos’ y ‘Auxilio Social’ del dibujante Carlos Giménez, los testimonios de los abuelos, la poesía popular, el cómic, la música de la radio, la poesía de Miguel Hernández, de Machado, de León Felipe, el santoral, el ‘Calendario Zaragozano’, el olor de los hábitos mezclado con tiza y sudor, las cáscaras de naranja, el hambre, el frío, el miedo, jugar al escondite, a ‘saltar los huevos’ y a ver quien la tiene más larga, las monjas, Merceditas San de Bachiller y Onésimo Redondo, las fotos de los mártires de la cruzada, romper la capa de hielo para poder lavarse la cara, la sopa de alpiste, el no saber si estás vivo o muerto..., Laila Ripoll ha escrito el texto de Los niños perdidos, un espectáculo que presenta la compañía Producciones Micomicón a modo de trágico collage, áspero y tierno, entre el que surgen voces de los cuatro protagonistas de esta historia.
Este espectáculo que se representa el 19 de julio, a las 21.00 en el Teatro Municipal de Agüimes, está dirigido por la propia Ripoll y cuenta con la interpretación de Juan Ripoll, Manuel Agredano, Marcos León y Mariano Llorente. La obra habla sobre un episodio negro de la historia española más reciente: la de los niños muertos o desaparecidos en las cárceles, trenes o albergues religiosos y del Auxilio Social.
El trabajo que presenta Micomicón está protagonizado por tres niños, Lázaro, Marqués y Cucachica, que están escondidos en el desván del orfanato en el que están acogidos y donde reciben la visita de una inquietante monja ciega. Esos cuatro personajes son los encargados de desmarañar la siniestra madeja que rodea a los desaparecidos y a los olvidados de la España franquista, en un espectáculo que alterna los momentos de ternura con los de humor, de tragedia y de esperpento, en el que lo tierno se mezcla con lo grotesco, la vida con la muerte y el terror con la comedia.
Espejo de los derrotados
Los niños perdidos habla también de aquellos que perdieron la guerra y, con ella, la oportunidad de ser niños o de niños que fueron arrancados de sus familias, y saca a la luz un asunto que durante años se ha mantenido en silencio. Además pretende evocar a aquellos que murieron de hambre, frío o enfermedades; a los que se les privó, a través de la educación, del futuro que sus padres hubiesen deseado para ellos; a quienes aborrecieron la ideología de sus padres que les habría convertido en estigmatizados e incluso considera como ‘perdidos’ a los desaparecidos y a los que fueron arrancados de sus familias por el antojo de un cura, un cacique o un falangista y entregados en adopciones irregulares.
Fueron miles de vidas rotas, en su mayor parte hijos de ‘rojos’ sin derecho a padre, ni madre y que fueron sometidos a instituciones ‘caritativas’ del franquismo, tales como hospicios regidos por la Santa Madre Iglesia donde se les infringían los castigos físicos y psíquicos más duros y en los que se intentaba inculcar los nuevos valores de la patria: sometimiento, miseria, ignorancia y atraso.
Cuando son habituales reportajes sobre lo sucedido con los desaparecidos en Argentina y Chile durante sus dictaduras, en los Balcanes o sobre la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en Sudáfrica, la herida sobre los hechos sucedidos durante el franquismo mantienen abierta esta herida en España, donde parece que todo está por hacer. De hecho, una de las niñas perdidas que fue entrevistada para el libro de Vinyes, Armengou y Belis, afirma: “Muchas cosas han desaparecido, pero la memoria está ahí. Si alguien quiere que la memoria perdure, no tiene nada más que preguntar. Tengo 62 años. Es la primera vez que hablo. Es la primera vez que me preguntan”.
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