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Festivales de Extremadura
ESTACIÓNCULTURA
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Noches artísticas en el Jerez Templario
Desde el año 2004 y con el ánimo de recuperar uno de los acontecimientos fundamentales en la historia de la villa, hasta el punto de que lo lleva incorporado en su propio nombre, Jerez de los Caballeros recuerda que fue el último bastión de los miembros de la Orden del Temple con la celebración del Festival Templario, que celebrará su cuarta edición entre los días 12 y 15 de julio. Representaciones teatrales y musicales, mercado, las Comidas Templarias, el taller infantil ‘Arena de caballeros’ y un sinfín de actividades que hacen que la villa viaje en el tiempo y nos trasladen a lo que pudo ser un día cualquiera en la vida del Jerez templario. Tal y como explica su director, Javier Leoni, que al frente de Al Suroeste Producciones se ha encargado desde los inicios de coordinarlo “el objetivo es que por unos días se viva de una forma fidedigna e historiada lo que fue aquel tiempo, por lo que tratamos de que no sea un carnaval ni un mercado al uso, sino que realizamos talleres a fin de que los ciudadanos construyan sus personajes y que eso que llamamos ‘un día cualquiera en el Jerez templario’ esté dotado de ambientación y vida”.
Ambientes para todos
El Festival Templario, que anualmente hace bullir a esta localidad de 10.000 habitantes gracias a la visita de 30.000 personas, contará con varias novedades, como es la inclusión de un zoco árabe “que alivie la carga de visitantes en la zona del mercado con haimas, teterías, artesanos, cuenteros, tatuadores, sobre todo para la gente que prefiera un ambiente un poco más relajado”, ya que los más activos seguirán teniendo su cita en las Noches Templarias donde de cara al fin de semana (días 13-15), una vez más al ritmo de la música de la inagotable formación gallega Acibreira, se podrá disfrutar de “la marcha hasta altas horas de la madrugada, en un espacio con buena comida y bebida de diferentes lugares”.
Los amantes de la música podrán también disfrutar de sendos conciertos que ofrecerá el Quarteto Medieval de Uruñuela con Luis Delgado al frente, que es uno de los artistas más prestigiosos y experimentados en la música medieval –Uruñuela es la localidad vallisoletana en la que Delgado conserva en el ‘Museo de Instrumentos del Mundo’ más de un millar de piezas– y que acompañado por César Carazo y Jaime Muñoz –que es con quienes forma la base del grupo– intenta recrear, con el canto y la instrumentación, lo que podían ser en la península ibérica las celebraciones religiosas de las cortes medievales cristianas, los recitales de los trovadores, las veladas musicales de los palacios musulmanes y las celebraciones familiares y religiosas de la sociedad sefardí a través de sus diferentes programas. Dichas actuaciones tendrán lugar el viernes 13 en el patio de San Agustín, donde integrado en el zoco ejecutarán el programa Los reinos de Taifas, y el sábado 14 en la iglesia de Santa María con el concierto Caballeros medievales.
Místico, histórico y popular
En lo que al teatro se refiere, destacan los actos inaugurales de la presente edición, que consistirán en un desfile de apertura, seguido por un Ordenamiento de Caballeros Templarios y una procesión nocturna bajo la dirección de Cristina D. Silveira de la compañía Karlik Danza Teatro. “No hay que olvidar todo lo esotérico que se da en torno al imaginario templario, y por fin este año tendremos talleres de percusión y trabajo de cuerpo para configurar un espectáculo telúrico, ritual, visceral, mágico y atávico”, describe Leoni.
El programa teatral se completa con la escenificación de las obras Paso a vaso y el montaje El último Templario de Jerez. Esta última, que ha sido el plato fuerte del Festival desde sus inicios y que se representará por última vez en esta edición, es una dramatización en torno a los hechos históricos de los últimos días de la Orden del Temple en Jerez de los Caballeros, y su trágico final, ya que fueron pasados a degüello en la torre del homenaje de la fortaleza de la villa, hoy conocida por aquel pasaje como ‘Torre sangrienta’. La obra, escrita por Nuria P. Mezquita y José Márquez, narra aquellos hechos mediante flashbacks, saltos a diferentes etapas en la vida del protagonista Mateo, un caballero templario huido a Portugal. Mientras éste narra su historia de amor imposible con María, un joven lugareña, debido a que desde niño había sido educado por su mentor para ingresar en la Orden, se da a conocer la historia de los Templarios y se plantean cuestiones como qué hubiera pasado de ese Jerez próspero de no haber triunfado los recelos y envidias. “Dada la entidad del texto, en el montaje participan catorce actores profesionales, además del equipo artístico que también lo es, junto con una alta participación popular. De hecho, viendo el interés que han demostrado los jerezanos, creemos que sería interesante dotar a la localidad de una escuela de teatro”, sostiene el director.
La segunda, Paso a vaso es la última producción de Al Suroeste con la que dan continuidad la iniciativa ‘Los cómicos del carro’ mediante la cual, desde hace quince años recorren los pueblos de toda la península ibérica llevando de plaza en plaza piezas de teatro clásico y popular en un viaje a ninguna parte, en forma de espectáculo, en el que integran sainetes, farsas, jácaras y entremeses de autores clásicos como Cervantes, Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita o Quiñones de Benavente, con creadores actuales como Miguel Murillo, Luis Prieto o Nuria P. Mezquita, demostrando que los autores de ayer y de hoy se complementan. Paso a vaso es teatro dentro del teatro, ficción y realidad entretejidas con los sutiles hilos de la farsa en la que personajes como Don Pío Morapio, Filomena Pámpano, Mistela, Tanino y Baldomero Fermento irán desgranando una a una sus historias, en palabras de la autora Nuria P. Mezquita, “dramáticas las unas, cómicas las otras y tiernas todas, con el único fin de acercar al pueblo sus dos grandes pasiones: teatro y vino”, al tiempo que se convierten en docenas de personajes que con el eje fundamental del vino nos pondrán ante situaciones grotescas, tanto como lo es la propia vida.
La Orden del Temple, asociación clerical y guerrera, creada en Jerusalén por nueve caballeros franceses, fue aprobada en el año 1128 con el fin primordial de proteger a los peregrinos y de combatir al islám tanto en Tierra Santa como en la península ibérica. Fue un siglo después, a instancias de Alfonso IX de León, cuando llegan para arrebatar a los árabes la plaza de Jerez, tras lo cual comienza un siglo de esplendor en la ciudad, ya que los Templarios fueron acumulando importantes fortunas y privilegios gracias a sus intervenciones guerreras y a que fueron los precursores de la banca moderna, hecho que provocó celos y envidias en nobles y monarcas europeos. Como consecuencia, el papa Clemente V, bajo la presión del rey francés Felipe el Hermoso, los excomulgó en 1311 so pretexto de practicar actos heréticos. En 1327, Alfonso XI de León acaba con el último dominio templario en Jerez, cayendo una ciudad próspera y fértil , capital del Bayliato de Jerez y bastión postrero de la Orden. |
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