XXVII Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega
|
“Hemos reducido el número de
compañías para mejorar las condiciones de presentación de los espectáculos”
Carlos Gil Zamora
Siguiendo una tradición no escrita, ahora hace un año, la Fira de Tàrrega cambió de Director Artístico. Después de cuatro años del anterior, fue nombrado, por cuatro años, Jordi Colominas, con el que hemos conversado con la intención de descubrir sus propuestas y sus ideas.
¿Qué sentiste al ser nombrado Director Artístico de la Fira?
Fue una importante sorpresa –yo no sabía que pensaban en mí- a la que siguió una gran ilusión y posteriormente un ataque de responsabilidad.
¿Cómo fue tu integración en un organigrama que está funcionando desde hace muchos años?
Me he encontrado con un equipo consolidado, una maquinaria muy bien “engrasada”, muy eficaz, abierto a los cambios que hemos ido planteando.
¿Qué crees que puedes aportar a la historia de la Fira?
Mi familiaridad con el teatro de calle, mi curiosidad general por todo tipo de espectáculo y mi conocimiento del sector me han permitido disponer de una mirada amplia hacia las artes escénicas. Por otro lado estoy acostumbrado a dialogar con los creadores para intentar desarrollar sus proyectos artísticos, hacerlos crecer artísticamente y darles el máximo apoyo y proyección.
¿Te marcaron o te marcaste algunos objetivos concretos?
Después de la edición del dos mil seis hicimos, con todo el equipo de la Fira, unas sesiones de reflexión y fijamos unas líneas de trabajo para estos próximos cuatro años: adecuación de la Fira a la realidad siempre cambiante, consolidación de la Fira como gran encuentro profesional y escaparate de las artes escénicas con una atención especial al teatro de calle.
¿Por dónde empezaste para que se notase tu impronta?
Fijando con el resto del equipo unos objetivos para los próximos cuatro años después de una amplia reflexión. Mi mirada exterior de la Fira, y la información acumulada en los meses previos a mi incorporación nos ayudaron mucho.
¿Cómo ha sido este año tras tu nombramiento? Muy, muy activo. Desde el primer momento me propuse conocer con detalle la realidad de las ferias y festivales españoles lo que ha supuesto muchos viajes. Y también he podido asistir a algunos de los principales festivales europeos, lo que me ha dado una amplia visión del momento de las artes escénicas, especialmente en lo que se refiere a los espectáculos que utilizan espacios no convencionales, los espectáculos de calle.
Habéis cambiado el logo, toda la imagen corporativa, ¿forma parte de una nueva estrategia de comunicación?
Éste es uno de los temas en los que hemos invertido más energía: la comunicación. Y la nueva imagen corporativa forma parte de ésta nueva manera de explicarnos: apostamos esencialmente por la creatividad.
¿Cuáles son las novedades sustanciales de esta vigésimo séptima edición?
La Fira de Tàrrega ha de seguir siendo un gran escaparate de espectáculos en el que se combinan las diferentes disciplinas escénicas (danza, circo, texto, cabaret, títeres…) priorizando la calidad de las propuestas por encima de la cantidad. Pero sobre todo he dedicado un especial interés a todos aquellos espectáculos que se desarrollan fuera de los espacios convencionales y que replantean la relación entre el actor y el espectador.
¿Cómo se equilibra la cantidad y la calidad en lo programado?
Apostamos claramente por la calidad en todos los frentes. Tàrrega dejó de obsesionarse desde ya hace unos años por la competición de las cifras. En esta edición hemos reducido el número de compañías para poder mejorar las condiciones de presentación de los espectáculos. Más tiempo para montar, para iluminar,… Aumentamos también el número de pases para que los programadores tengan más opciones.
Parece que todas las comunidades autónomas están interesadas en tener a algunas de sus compañías en la Fira, ¿no te condiciona algo esta colaboración?
Este es un tema en el que nos hemos propuesto fijar unas nuevas reglas de juego que satisfagan a todos. En los últimos años, la demanda de participación por parte de las comunidades ha sido creciente, cuando nosotros lo que proponemos es una reducción general del número de espectáculos de la Fira. Por este motivo hemos iniciado este año un replanteamiento de los acuerdos con las C.C.A.A. Lo que para mí está claro es que es el director artístico quien decide las compañías que participan en la Fira.
¿Hasta dónde influyen las infraestructuras de Tàrrega en la programación final?
Evidentemente condicionan. Pero en los últimos años se ha hecho un gran esfuerzo de inversión que permite reconvertir en espacios escénicos aquellos que no lo son. Y hacerlo con las máximas condiciones de comodidad y de seguridad. Pero hemos de saber aprovechar con sabiduría lo que tenemos: calles y plazas, balcones y fachadas, campo. Jugar con el paisaje como hacemos con el espectáculo de la compañía Dakar.
Hay un gran número de programadores que acuden a la Fira, ¿cuál es el modelo de gestor que te interesa más?
Puede parecer una obviedad: El profesional que viene a Tàrrega a buscar espectáculos y a contactar y a relacionarse con otros profesionales, ya sea programador o director de un teatro, de una feria o festival, o responsable de una agencia, productora o empresa de espectáculos. Tenemos una muy amplia demanda de profesionales que quieren acreditarse lo que nos obliga a ser rigurosos en las condiciones de admisión.
¿Ayudaría al crecimiento sostenido de la Fira la creación en Tàrrega de un Centro Estable de producción, experimentación y formación en artes de calle?
Ayudaría a la proyección de Tàrrega y sobre todo sería una herramienta de gran utilidad para las compañías catalanas y españolas. Un centro de residencia en el que las compañías pudieran instalarse por un período determinado para producir su espectáculo y en el que encontraran apoyo logístico, técnico, promocional. De hecho este año dos mil siete hemos realizado una experiencia que marcha en esta dirección. Hemos acogido en residencia a la compañía Deambulants por un período de cinco semanas para crear el espectáculo TIR que inaugurará la Fira de este año.
¿Hacia dónde debe caminar la Fira?
La Fira tiene que singularizar su oferta, desarrollar una personalidad clara, rotunda, que le permita desmarcarse del resto de ferias y festivales similares, apostando fuertemente por la creatividad. Mantener el liderazgo y continuar siendo un encuentro profesional de referencia.
También hemos de aprovechar el equipo humano que trabaja durante todo el año en la Fira para incidir en aquellos aspectos que permitan crecer artísticamente a nuestras compañías. Ello significa ofrecer apoyo a la creación, a la producción, a la formación. Y además establecer las máximas complicidades con las diferentes instituciones ligadas al hecho teatral, participar en redes internacionales, fomentar los acuerdos de colaboración y los intercambios...
Si tuvieras plena libertad presupuestaria y artística, ¿qué Fira propondrías?
Quizá lo que voy a decir no depende de los presupuestos. Imagino, sueño, una Fira que estimule la creatividad, que cree un clima de complicidad con los artistas. Que recree nuevos imaginarios. Que potencie la sorpresa, el juego, la imprevisibilidad. Una ciudad abierta a nuevos estímulos.
Este año es el primero bajo tu dirección, ¿qué nos recomiendas como excepcional?
Una selección de espectáculos que muestran una diversidad de formas de utilizar los espacios públicos, los espacios no convencionales. De entre ellos podemos destacar Braakland, de la compañía holandesa Dakar, que se presenta en un campo a varios quilómetros de la ciudad. Un espectáculo inquietante y contundente, absolutamente renovador. Y los últimos trabajos de una colección de creadores escénicos singulares de nuestro país: Deambu-lants, Kiku Mistu, Jordà Farré y su compañía Antigua y Barbuda, Josep Pere Peyró y La Invenció, Leandre…
¿Algún avance de lo que será la edición del dos mil ocho?
Un pequeño avance: en la programación del próximo año podremos ver dos grandes espectáculos que coproducimos con otros festivales europeos de calle. Será el primer fruto de la recién creada red Meridians, que agrupa a 6 festivales, que pilota la Fira de Tàrrega y que cuenta con la financiación de la Unión Europea.
|