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XXXVII Festival Internacional de Teatro de Molina de Segura
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La aventura de ‘El Águila Solitaria’
Obra: El Aviador.
Intérpretes: Eloísa Martínez Azorín, Ana Crouseilles Bastida, Vicente Arellana, Mari Carmen Pérez.
Música: Frans Winther.
Escenografía: Ángel Haro.
Vestuario: Pascual Peris.
Iluminación: Mingo Albir.
Dirección: Paco Maciá.
Producción: Cía Ferroviaria, Festival Internacional de Teatro de Molina de Segura.
Lugar: Plaza del Ayuntamiento.
Fechas: 22-23 de setiembre.
Horas: 19.00 y 21.00. |
La Compañía Ferroviaria estrena un espectáculo sobre la aventura de Charles Lindbergh · ‘El aviador’ propone una experiencia de teatro de los sentidos
El Festival de Teatro de Molina de Segura continúa en su labor de servir de plataforma del teatro que se hace en Murcia hoy por hoy al comprometerse como coproductor y acoger en esta edición el estreno del nuevo proyecto de la Compañía Ferroviaria, El aviador, un trabajo que indaga en los sentidos, para público familiar, que se desarrolla en el interior de una carpa y que se inspira en la hazaña de Charles August Lindbergh, el primer aviador que cruzó el Océano Atlántico en solitario. Hace ahora ochenta años que este aventurero partió un buen día desde Long Island a bordo de su avión, ‘El espíritu de San Luis’, con el claro objetivo de completar los casi 6.000 kilómetros que separan New York con París. Más de 30 horas después y tras haber luchado contra la lluvia, el mar, la niebla, el viento, la nieve, el cansancio, la mecánica de su aeronave, pero sobre todo, contra la presunción generalizada de que iba a fracasar en su intento, aterrizó en el aeropuerto de Le Bourget.
Un héroe muy común
“Es muy importante la energía con la que se abordan las cosas, saber hacia dónde va uno, afrontar los conflictos personales y saber ubicarse. La dirección de El aviador, no trata del héroe todopoderoso a quien admirar y glorificar sino de un ser con el que uno se puede identificar, el que mueve energías interiores, fomentar el espíritu de superación y tirar del carro cuando nadie tiene fe en lo que uno se propone”. Para Paco Maciá, su director, Lindbergh fue un visionario pero muy de a pie, ya que no las tenía todas consigo. De hecho, recuerda que justo antes de su despegue su propia madre fue a pedirle que desistiera. “Por ahí también hay algo muy simbólico, el desprendimiento de la protección de la madre para emprender el vuelo”. Para los miembros de Ferroviaria, la identificación con el héroe, mueve en todos nosotros, pero más intensamente en los niños, unas energías internas que les hacen afrontar los conflictos cotidianos con una mayor dosis de motivación y decisión; integrándoles, como consecuencia, más activamente en su entorno social y asumiendo, en su escala, los retos que continuamente plantea la vida.
Asimismo, el montaje destila un compromiso con el desarrollo sostenible, de buscar la forma de avanzar en nuevos retos sin comprometer la vida del planeta, de que la tecnología y la naturaleza pueden caminar juntos. Cabe destacar que la idea inicial de El aviador llegó a Ferroviaria a consecuencia de su anterior trabajo, ‘El círculo de tiza caucasiano’ de Bertolt Brecht que les llevó a conocer la pieza ‘Vuelo sobre el océano’, donde el dramaturgo alemán recreaba la gesta de Lindbergh y personificaba los elementos de la naturaleza. Interesados por esta idea, Ferroviaria ha creado un espectáculo en el que no sólo utilizan textos de Brecht, sino también de la autobiografía de Lindbergh, de Orson Welles, de ‘Vuelo nocturno’ de Saint-Exupéry y del propio Paco Maciá, al tiempo que adopta la idea de la interpretación actoral de los elementos inanimados. Mientras Vicente Arellana da vida a Lindbergh, Eloísa Martínez y Ana Crouseilles encarnan lo mismo a periodistas que a los otros protagonistas de su aventura, tales como la niebla, la nieve, el viento y el mar.
Dramaturgia musical
A todo esto se suma la presencia de una percusionista en directo, Mari Carmen Pérez, quien con sus timbales, marimbas representará al motor de El espíritu de San Luis, con el que el personaje de Lindbergh llega incluso a dialogar gracias al trabajo realizado por Frans Winther, el compositor del Odin Teatret que nuevamente vuelve a colaborar con Ferroviaria. “No sólo ha aportado la música como una partitura, sino que ha concebido toda una dramaturgia musical y una especie de escenografía sonora. Es un plus de visión que nos interesa mucho, tratar la obra desde diferentes planos que se han de ensamblar en un todo. Por ejemplo, yo procedo de la danza y he trabajado la obra también desde la coreografía”, explica el director. De este modo, texto, música y movimiento participan de igual manera en el espectáculo.
Todo ello se enmarca dentro de una intención de trabajar sobre los sentidos, incorporando determinados elementos sensoteatrales en una dramaturgia, posibilitando que los niños vivan directamente todas las sensaciones de un teatro cercano, desde atmósferas de niebla, nieve, viento, olores y lluvia a la participación activa en el desarrollo de la historia.
Asimismo, cabe señalar la particularidad del espacio en el que se desarrolla todo el espectáculo, una carpa de 10 metros de diámetro y 5 de altura con cabida para unos 60 niños. Asimismo, el vestuario, participará en ésta doble función de vestimenta, de objeto y de elementos paisajísticos donde los actores crearán activamente todas las atmósferas necesarias, llenas de colorido e imaginación, cuando se trata de elementos inanimados y será, por el contrario, realista e inspirado en la época cuando se trate de personajes humanos. En lo que a la escenografía se refiere, han contado con la colaboración del pintor Ángel Haro, que ha desarrollado todo el plano estético de la obra, desde la cartelería hasta los gobos. Todo ello para conseguir un resultado que en palabras de Maciá será “muy sencillo, asimilable y poético”.
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