|
|
XXXVII Festival Internacional de Teatro de Molina de Segura
|
Un grado
Dicen que la veteranía es un grado y pocos festivales hay en el estado español que pueda decir que celebra su edición número treinta y ocho como lo hace el de Molina de Segura. Pero es que, además de veteranía, forma parte de la memoria histórica del teatro español. Con diferentes ubicaciones físicas, con carpas, al aire libre, en salas poco dotadas o como ahora, con un teatro emblemático a su disposición, siempre ha procurado a sus públicos un muestrario de lo mejor que estaba circulando en cada momento histórico, cuidando ofrecer espectáculos para el gran público junto a otros para los paladares más exigentes.
Para quienes hemos podido acudir a este Festival a lo largo de diferentes décadas, nos parece un hito su continuidad, su constancia y sus ganas de seguir adaptándose a los nuevos tiempos escénicos, pero principalmente a los nuevos tiempos del propio Molina de Segura, que ha crecido demográficamente y que se ha dotado de un gran teatro para satisfacer las necesidades actuales que se complementan de manera excepcional con el festival.
Este año se busca al gran público, se programa mucho teatro en la calle, se nota una selección de trabajos con lenguajes populares, se estrenan obras de teatro para públicos infantiles, se acerca a propuestas con lenguajes menos fáciles, es decir, hay una idea general para intentar llegar a la inmensa mayoría. Este es su grado, el poner la veteranía al servicio de los públicos de hoy.
Carlos Gil Zamora
|