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Portazo en el trabajo
Obra: Salir del armario.
Autor: Francis Veber.
Adaptación: Juan José Arteche. Intérpretes: Guillermo romero, Fernando Albizu, José Luis Gil, Laura Pamplona, Cristina Juan, Paco Casares, Miguel Arribas, Juan Echenique.
Escenografía: Alfonso Baraja. Iluminación: Felipe Ramos.
Vestuario: Marta Gil.
Espacio sonoro y música: Chema Pérez.
Dirección: José Luis Sáiz.
Producción: Vorágine Producciones. Duración: 105 min.
Lugar: Arriaga Antzokia - Bilbao.
Fecha: 6-9 y 10-15 de septiembre.
Hora: Begiratu agenda. |
‘Salir del armario’ se estrena este mes en el Teatro Arriaga
Francis Veber critica la doble moral de la sociedad actual
La homosexualidad del protagonista ‘aflora’ ante su despido
La hipocresía social y la dualidad entre el mundo laboral y las relaciones que se generan entre compañeros de trabajo y el mundo privado son algunos de los ejes del espectáculo que se estrena en el Teatro Arriaga de Bilbao con el expresivo título de Salir del armario, una obra de Francis Veber, que además es autor de otra conocida comedia de tintes surrealistas que cuenta con similares ingredientes como es el caso de ‘La cena de los idiotas’. Ambas obras han sido presentadas con éxito tanto en cine como en teatro, aunque en un caso (‘La cena de los idiotas’) llegó primero a los escenarios mientras que en el segundo caso se presentó en primer lugar en las pantallas cinematográficas para ser adaptada más tarde al teatro.
A través de esta obra que presenta Vorágine Producciones “Veber plantea una pregunta al público: ¿Ustedes son tan liberales o tolerantes o realmente se dejan llevar por la corriente? y esa cuestión debe ser contestada por los propios espectadores”, apunta el director José Luis Sáiz, quien asegura además que “yo no tengo la respuesta a esas cuestiones”. El propio director añade también que a través de las preguntas que lanza, “Veber logra que entren en contradicción lo políticamente correcto y la doble moral de la sociedad actual”.
Aunque Salir del armario propone una historia aparentemente ligera e intrascendente, la obra conlleva una carga de profundidad a través de indagar en torno a la condición humana y a la hipocresía social que, en apariencia, tolera condiciones sexuales diferentes a la propia cuando, en realidad, sigue manteniendo un notable desprecio hacia ellas. De hecho, el autor de esta comedia crítica y ácida cuestiona las verdaderas opiniones de la sociedad a través de un planteamiento que se sumerge también en el mundo de las relaciones laborales.
El protagonista de esta historia, Piñón, es un contable en una fábrica de preservativos al que da vida el actor José Luis Gil. El trabajador descubre las intenciones de la dirección de llevar a cabo una reducción de puestos de trabajo y que él mismo va a ser despedido lo que hace saltar todas las alarmas en su interior.
Inventar la realidad
Ante la desesperada situación Piñón recibirá los consejos y la ayuda de su vecino Galván para tratar de conservar su puesto de trabajo o para, al menos, intentar paliar las consecuencias del inminente despido. De hecho, Galván aconseja al contable que se haga pasar por homosexual con el objetivo de demandar a la empresa en el caso de que se materialice el despido, ya que podría alegar que se trata de un caso de discriminación en el trabajo. La puesta en marcha de tan descabellada idea dará inicio a una serie de malentendidos y descalabros de los que Piñón será la víctima.
Si Veber presentaba en ‘La cena de los idiotas’ a un antihéroe que es el perfecto exponente del personaje ingenuo y crédulo que resulta ser la víctima propiciatoria para un grupo de amigos sin escrúpulos, el protagonista de Salir del armario es el estereotipo del hombre corriente. Sin desearlo y debido a una situación inesperada, Piñón verá cambiar de manera radical su modo y medio de vida, con lo que ese “hombre normal llega a convertirse, a su pesar, en un héroe, porque esa no es, de ningún modo, su intención”. Y eso es lo realmente divertido en opinión de Sáiz “que un señor gris y bastante anodino se transforma en un tipo heroico y atractivo, por lo que hace y por lo que resuelve”. Además, la ‘nueva’ condición que adopta el protagonista “le obliga plantearse de nuevo sus relaciones, tanto la que tiene con su entorno, como la sentimental o la que tiene con su hijo e, incluso, con sus compañeros de trabajo”.
Sáiz explica además que “el protagonista, tras reconocerse homosexual públicamente, tiene que inventar una realidad nueva y, ante esa inesperada y desesperada situación que se revela como generadora de conflictos en su entorno laboral y personal, buscará soluciones que pueden parecer extravagantes o escandalosas, por decirlo de alguna manera para, finalmente, recuperar su dignidad”.
Cambios rapidísimos
Esta burla de Veber sobre lo políticamente correcto “no tanto por la aceptación de la homosexualidad como algo cotidiano sino por la cara que debamos poner ante este tipo de situaciones nuevas” lleva aparejada además una invitación “a vivir con normalidad una elección sexual”, añade Sáiz.
El hecho de que Salir del armario fuese antes una película que una obra de teatro que adaptó el propio Francis Veber, hace que los cambios de situación, y por lo tanto de escenografía, sean rapidísimos porque “en una misma frase Piñón pasa de estar en su oficina a estar en su casa lo que nos obliga a disponer de un espacio polivalente que muestre muchos espacios diferentes”.
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