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Vivir para contarlo
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Érase una vez en Aramaio
El próximo 22 de septiembre tendrá lugar en Aramaio, la segunda “fiesta del cuento”, con un doble objetivo: reunirnos a la gente que narramos profesionalmente en Euskal Herria y llamar la atención sobre el hecho de que esto de vivir del cuento es tanto un arte como un oficio que precisa de ciertas condiciones para ser realizado dignamente.
El precedente de esta “fiesta del cuento”, Getxo kontari, tuvo lugar en septiembre del año pasado y fue una experiencia realizada bajo el auspicio del Ayuntamiento de Getxo y por iniciativa del colectivo ‘A la luz de las velas’. Allí, tuvo lugar un hito histórico: durante un fín semana, nos juntamos más de 20 kontalaris profesionales. Nos conocimos, nos escuchamos contar e intercambiamos opiniones sobre el gremio. Contamos mucho, en estilos y concepciones muy diferentes y la respuesta del público no pudo ser mejor, en cuanto al nivel de participación, su interés y su entusiasmo. Sin embargo, el espacio y el tiempo para el encuentro gremial, propiamente, resultaron a todas luces insuficientes. Getxo nos dejó con las ganas de seguir juntándonos y, como colectivo, vimos la necesidad de organizar un evento de este tipo una vez al año. Una fiesta del cuento, que sirviera como pretexto de encuentro para quienes contamos, pero también una fiesta para la gente que ama escuchar historias y que quizás aún no lo sabe.
Consideramos que sería bueno que esta fiesta tuviera lugar cada año en un pueblo diferente de Euskal Herria y que durara únicamente una jornada y para este año pensamos en Aramaio; por varias razones: porque había gente en el colectivo que tenía los contactos previos hechos como para hacer la propuesta; porque después de que la primera fiesta hubiera sido en una ciudad grande, nos apetecía que la siguiente edición diese el protagonismo a un pueblo pequeño, porque en los pueblos pequeños todavía a veces perviven ciertos rincones “mágicos” donde las leyendas siguen vivas; porque está bien extender la iniciativa a otras provincias, para que se vaya conociendo y valorando nuestro oficio en territorios diferentes y porque, aunque no dudamos de que otros municipios nos habrían acogido con la misma generosidad y buena disposición, Aramaio aceptó nuestra propuesta de mil amores. El pueblo tiene varios lugares, recogidos, con mucho encanto, donde contar y escuchar historias va a ser, sin duda, un placer. Y porque quienes contamos tenemos muchas ganas de juntarnos, de aprender, de compartir y de intercambiar opiniones sobre un gremio que hasta hace bien poco no tenía conciencia de serlo. Se está preparando una buena. Buenísima. Es la oportunidad de contar y de escuchar historias de todo tipo: destinadas a un público infantil o familiar y a uno adulto. En euskera y en castellano. Historias tradicionales o extraídas de la literatura. Todos los estilos. Todos los géneros. Todos los temas. Es la posibilidad de tomarle el pulso al panorama de la cuentería vasca, pudiendo escuchar a la mayor parte de la gente que cuenta en esta tierra a nivel profesional. Y eso es todo un lujo. Aunque en la organización de esta fiesta hay mucha gente colaborando, no quiero dejar de agradecer, muy especialmente, su entusiasta liderazgo en este proyecto a Itziar Rekalde, Doro, Iñaki Carretero y Joxe Mari Karrere. Son, además, las reflexiones de este último sobre la fiesta del cuento en Aramaio, que alimentan la elaboración de esta crónica. (Eskerrik asko mutil.)
Esta fiesta del cuento será el 22 de septiembre y pretende ser además de una fiesta gremial una fiesta para el pueblo que nos acoge y para aquellas personas que deseen acercarse. Queremos conectar la narración que ahora se practica profesionalmente, como un arte escénico, con la tradición oral. Contemplar un espacio quizás para que cuenten nuestros mayores y podamos recuperar la memoria de los ancestros. También está la propuesta de investigar y descubrir el Aramaio “mágico” y mítico. Dejar que las piedras nos cuenten.
Por lo demás, nuestro objetivo principal, como narradores y narradoras profesionales es hacer saber a la gente, que estamos aquí, que existimos y que nuestro oficio, por su interés artístico, tiene derecho a ocupar su lugar entre otras artes escénicas como el teatro o la danza y, en consecuencia, a ser incluido en las programaciones culturales correspondientes.
Se espera que a este convite de la palabra, vengan al menos 20 ipuinkontalaris de todos los territorios de Euskal Herria. Algunas de estas personas llevan muchísimos años contando cuentos, dieron los primeros pasos para convertir la tradición oral en un oficio escénico y para dignificar su práctica. Aramaio pretende también ser un homenaje a estos históricos que han hecho posible que la narración oral vasca no solo no haya sucumbido a la era de la (in)comunicación sino que le han proporcionado una salud y una vitalidad que es un motivo de alegría no sólo para quienes intentamos vivir del cuento sino para todas aquellas gentes que ya seríamos incapaces de vivir sin cuentos.
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