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‘Camarrrada Público’
Carlos Gil Zamora
Esto es una advertencia. Se escribe esta crónica sin que haya concluido la feria de Ciudad Rodrigo y sin que se hayan podido presenciar todos los espectáculos por parte del arriba firmante. La primera impresión es que ha existido una buenísima comunión con los públicos para celebrar la décima edición. Quizás para utilizar una de las geniales frases del presentador de Cabaret Molotov, debamos saludar efusivamente al “camarrrada público” que ha llenado todas las sesiones y que ha participado en las propuestas de calle.
Abrió Feria Teatro Corsario con Los locos de Valencia, y parece que han decidido quitarle un poco el apresto de guardarropía a Lope y se mueven en clave de farsa más cercana, Parten de un espacio quizás excesivamente significante, pero con un vestuario muy sugestivo. La interpretación busca el grotesco, los movimientos, las gestualidades, el propio recitado se sobrealimenta, corriendo un riesgo evidente que se resuelve con diferentes intensidades de ajuste a la estética general que tiene como colofón, una parodia zarzuelera de lo más logrado. Hay un buen nivel interpretativo y una dirección que mantiene el pulso de principio a fin.
(In) Constantes Producciones presentó un sugerente texto de José Ramón Fernández, La tierra, en donde narra una historia rural de amor y muerte, con el mundo del toro de trasfondo y la presencia de una madre muy absorbente. La puesta en escena guarda una cuidada estética y resalta el movimiento, aunque el desarrollo de la historia, en una constante ida y vuelta en el tiempo, con el “antes” y el “ahora” marcado en una pantalla, acaba por lastrar la fluidez escénica, convirtiéndose en un daguerrotipo animado.
Los dos actores de Sexpeare, logran dar vida a una docena de personajes en For Sale, un divertimento en donde van retratando la vida de un rincón de una gran urbe, jugando con el propio tiempo escénico, intertextualizando entre los actores y sus personajes, con ritmo trepidante y momentos muy logrados.
Parece claro y evidente que la compañía burgalesa Teatro de La Sonrisa ha dado un gran paso con PayaS.O.S. de la mano de su director Hernán Gené, que logra sacar a los tres miembros todo su potencial actoral, humorístico, sensible, comunicativo, colocados cada uno en sus posibilidades, pero ambiciosamente explotados, contando una historia clásica de payasos, pero con desarrollo especial y un final realmente apoteósico bailando claqué.
Un bello, atractivo, melancólico, humano trabajo de Azar Teatro, Solitos, viene a restituir un lenguaje no verbal, en donde las acciones, el tempo, la reiteración de los movimientos van creando un mundo poético, en el que los actores necesitan de todo su cuerpo para transmitir sus emociones. Nos pareció un gran trabajo de concepto, desarrollo estético, interpretación y dirección. Mesurado en sus disposiciones escénicas, apropiado en cuanto a la situaciones y progresión dramática. Unas vidas a golpe de silbato convertidas por la ilusión en una reinvención de las posibilidades del ser humano en regenerar los sentimientos.
Pikor Teatro vuelve a los temas relacionados con la juventud en Qtmeto, con la violencia en las aulas, en las cuadrillas, en el propio hogar, que marca la pauta de comportamiento de los jóvenes. Dinamismo en los movimientos, textos apropiados, música que moviliza y una iluminación que recorta espacios aunque con una interpretación algo precipitada y falta de matizaciones.
Una de las obras de esta décima edición de Ciudad Rodrigo que mayor debate, reflexión, discusión e interés ha despertado es The Stones, de los israelitas de Orto-Da Theatre Group. Parten de una estética muy sugestiva, la de las estatuas humanas, piedras que se mueven, y van contando una historia del pueblo de Israel, atravesando diversas épocas, en una propuesta escénica en la que los seis intérpretes ocupan solamente una plataforma de dos por dos metros, en la que los movimientos conjuntados son de una cadencia misteriosa y en la que la iluminación va moldeando volúmenes y cincelando las masas con el acompañamiento de una banda musical, con canciones reconocibles y otras de su cultura, para contar algo que en momentos parece ser marcadamente sionista, aunque tiene también cabida la crítica a la propia sociedad israelita. Seguimos discutiendo, hablando, pero celebramos encontrar, por fin, un teatro para el debate, de compromiso, claramente situado, para poder conocer y discernir.
Delirante, realmente divertido, con pasajes gloriosos, es le secuestro al que someten al público los integrantes de Bang Bang Producciones en su espectáculo Bang Bang y somos historia, en al que tres hermanos con ganas de fama y dinero intentan lograrla atracando al público, interrumpiendo una actuación de un actor afectadísimo, y la irrupción de un policía local. Humor y buenas interpretaciones.
Es muy difícil el teatro de suspense y terror. Este es el objetivo de Rodetacón Teatro, que con Bajo llave, un texto de Raúl de Tomás con dirección de Antonio Gil Aparicio, cuentan una barroca historia de dos hermanas que viven entre los recuerdos de unos padres muertos, con unas joyas robadas de por medio, un enfrentamiento entre lo real y lo soñado o que sucede en la cabeza de los personajes. Tiene buena factura la escenografía, está cuidado al último detalle, los efectos funcionan, el vestuario y todas las claves estéticas están dispuestas con coherencia, pero falta ese punto necesario de credibilidad, esa frontera invisible que debe hacer creíble, lo increíble para provocar miedo o inquietud entre los espectadores, asunto que por nuestra parte no conseguimos sentir.
Teatro de Marionetas de Porto presentó un grandísimo espectáculo: el antes mencionado Cabaret Molotov, en donde se conjugan varias bondades: la sencillez, la imaginación, el talento, la calidad interpretativa, el gusto, las buenas ideas, el humor ingenuo o el bululú borde. Muñecos, objetos, actores, bailarines, músicos, todo en pleno funcionamiento para contar la historia de un viejo cabaret en donde el presentador, primero un títere, después un actor, va renegando en ruso del vodka y va enseñando sus artistas, que van desgranado número a número sensibilidad, belleza, humor y emociones, logrando, un buenísimo espectáculo para todos los públicos, todas las circunstancias, todos los espacios. Bueno en sus intenciones, excelente en su estética, magnífico en su capacidad comunicativa, inteligente en sus planteamientos, sensible en sus músicas. Un espectáculo total, de los “camarrradas artistas” portugueses. Nos duelen todavía las manos de aplaudir.
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