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Pasiones en el límite
Obra: Barroco.
Autores: Tomaz Pandur, Darko Lukic. Traducción: Álvaro García Meseguer. Intérpretes: Blanca Portillo, Asier Etxeandia, Chema León.
Escenografía: Numen (Sven Jonke, Christoph Katzler).
Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Vestuario: Angelina Atlagic.
Maquillaje, peluquería: Romana González.
Música: Silence (Boris Benko). Coreografía: Nacho Duato.
Dirección: Tomaz Pandur.
Producción: Centro Cultural de la Villa, Madrid.
Duración: 105 min.
Lugar: Arriaga Antozkia - Bilbao.
Fecha: 11, 12 y 13 de enero.
Hora: 20.00. |
‘Barroco’ se inspira en las obras de Laclos y Müller
Pandur sitúa a Merteuil y Valmont al borde del cataclismo
Portillo, Etxeandia y León protagonizan el espectáculo
Joseba Gorostiza
A partir de las obras ‘Las amistades peligrosas’ de Choderlos de Laclos y ‘Cuarteto’ de Heiner Müller, los escritores eslovenos Toma? Pandur y Darko Luki? firman un texto que con el título de Barroco recoge la esencia de ambas obras que protagonizan la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, personajes que han sido traspasados con sus suntuosas vestimentas a un espacio que representa las paredes de hormigón de un búnker en el que se desarrolla el espectáculo que dirige el propio Pandur. Las escenas que protagonizan estos dos personajes que encarnan Blanca Portillo y Asier Etxeandia y que se sitúan en “la víspera del cataclismo del gran cambio”, según apunta el director, se completa con la presencia de Barroco-El Navegante, interpretado por Chema León, y que es una especie de narrador que hace de puente entre el público y los personajes.
La visión que propone Pandur, con los personajes encerrados en un búnker, muestra a la Marquesa y al Vizconde como “dos animales a los que destroza la pasión que sienten el uno y el otro otro”, apunta Etxeandia, quien añade que los autores “se han basado en los personajes y los han limpiado de florituras para mostrar el castigo que recae sobre ellos por ser como eran. Cada uno, con su personalidad, era víctima de sí mismo y es ahí donde radica el drama de ambos”.
En tierra de nadie
En este juego teatral el director coloca a los personajes en tierra de nadie pero presos de sus pasados y que, después de muertos y por haber sido como eran, están condenados a repetir su historia interminablemente. El espectáculo “está lleno de secretos, de llaves y de pequeñas cosas que se van descubriendo a medida que avanza la obra” porque según el actor bilbaino “lo que hace Toma? en realidad es no mostrar o contar una historia sino que la sugiere, y debe ser el espectador, como un intruso que entra en la vida de alguien, quien descubre y compone lo que está pasando. Es como una pesadilla, que cuando te despiertas no sabes qué significa exactamente”.
Como si se tratase de un ataque que el director realiza directamente al subconsciente del espectador, Etxeandia rechaza la posibilidad de que Barroco sea un espectáculo fatalista aunque los personajes de la Marquesa y el Vizconde resultan viscerales y están por encima del bien y del mal. Además recoge una cita del libro de Laclos puesta en boca de la Marquesa (“no existen las personas buenas o malas sino las interesantes o las aburridas”) para destacar que estos personajes, “teniendo en cuenta la época en la que vivieron, eran todo menos aburridos”, aunque destaca como un valor positivo que “cuando sales de ver la obra lo haces con ganas de amar bien porque Valmont era un gran romántico y lo que él necesitaba era enamorar y enamorarse; pero no podía”.
Señala también que en las grandes obras, como es el caso de la novela de Laclos, “nos hacen revivir aspectos muy positivos dentro de nosotros mismos” y pone como ejemplo “la gran historia de amor entre Valmont y Madame Tourvel, porque lo que ocurre entre ellos es algo precioso: el decidir morir por haber ‘matado’ al amor de su vida y así descubrir a la Marquesa”.
Referencias artísticas
La labor previa de investigación desarrollada tanto por Toma? como por su hermana Livia, lleva a Etxeandia a reconocer que el proceso de creación de este espectáculo comenzó con innumerables referencias de libros, de canciones, de películas, de cuadros, ya que el director “trabaja contigo como si fuese un pintor. Él tiene el guión pero puede destruirlo, porque trabaja a partir de lo que le damos los actores, siempre va buscando lo más personal y siempre nos trata con mucho amor. Tiene tanta implicación en su trabajo, lo ama tanto y pone tanto de su parte en los ensayos que tu no puedes permitirte hacerlo menos”.
En la producción destaca también la escenografía diseñada por Numen, que representa un búnker que se mueve con los protagonistas según sus pasiones y su respiración; el vestuario diseñado por Angelina Atlagic cuyos trajes, según la propia diseñadora, “ilustran una época y, a su vez, llevan dentro de sí tiempos distintos, épocas diferentes”; la música compuesta por Boris Benko que “en lugar de optar por lo evidente y componer música de reminiscencias barrocas” ha optado por “combinar fragmentos barrocos con elementos pertenecientes a diferentes épocas y culturas”. Todos estos elementos son utilizados por Pandur, según Etxeandia, “como personajes en sí mismos y tienen mucho que ver con sus emociones”. La presencia del coreógrafo Nacho Duato y su proximidad con el mundo imaginario del director, se ha plasmado en la limpieza de movimientos dentro de las escenas, “porque todo significa algo”.
Este espectáculo que ha producido con motivo de su trigésimo aniversario el Centro Cultural de la Villa, donde fue estrenado, comienza con las funciones del Teatro Arriaga una gira que le llevará tanto a escenarios de diferentes puntos del Estado español con a otros de Colombia y de otros países europeos, “debido a la gran proyección internacional que tiene Tomaz?”.
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