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Abierta
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La
voz de Antzerkiola Imaginarioa sonará en las islas frisonas
Kristina
Goikoetxea,
AMSTERDAM
Cuando
el próximo 15 de junio de 2002 lleguen los ferrys cargados
de espectadores de todos los países del mundo a la isla frisona
de Terschelling para disfrutar durante diez días del Festival
Internacional de Teatro Oerol 2002, no sabrán aún
que les espera una sorpresa muy especial: la obra The drowned land
(La tierra ahogada), escrita y dirigida por Judith de Rijke y en
la que sonarán ocho voces en otros tantos idiomas: euskera,
friso, irlandés, galés, occitano, lapón, sorabio
y valón.
La obra se representará en el espacio natural de la isla,
en las tierras en las que el mar se va apoderando y sobre las que
los ocho personajes irán perdiendo agarre, empujados por
una fuerza superior. Durante la representación surgen todo
tipo de relaciones entre los actores que van desde el amor al odio
pasando por la locura, y todo esto utilizando cada uno su propio
idioma. El truco consiste en desarrollar personajes fuertes, de
forma que lo que los actores dicen no es imprescindible para entender
lo que está aconteciendo. Y funciona. Yo lo he visto.
Durante el primer encuentro preparativo que se ha celebrado en la
capital frisa de Ljouwert, los actores de los diferentes idiomas
-entre ellos Leire Ucha y Ainhoa Jauregi de Antzerkiola Imajinarioa-
han estado trabajando las primeras escenas de la obra, en las que
ya se ve claramente perfilado el carácter de cada personaje.
El público no puede entender lo que dicen, o quizás
sólo lo que algunos personajes dicen, pero sí que
ve claramente las fuerzas que atraen y repelen a los ocho personajes
así como las relaciones que se entablan entre ellos.
Claro que no es imprescindible entender lo que los actores dicen,
pero sí es importante cómo se dice y en qué
idioma se dice. El idioma es el componente más fuerte
del carácter de una persona, y si se le arrebata el idioma,
se pierde su carácter, así explica Ian Rowlands
de la compañía gala Theatr Bara Caws el mensaje de
la obra que se envía al público. Además,
lo que ha amenazado a estos idiomas, puede llegar a amenazar a otros
idiomas mayores en estos tiempos de globalización. Nadie
está a salvo, añade Judith de Rijke mientras
se discuten los porqués y los cómos del drama entre
los directores y escritores dramáticos de las diferentes
compañías que trabajan en estos idiomas.
El concepto de este proyecto ha sido ideado por Sytske de Boer de
la compañía de teatro frisa TRYATER, que lleva ya
unos dos años trabajándolo bajo el nombre de Offspring.
El objetivo es atraer a los jóvenes creadores y actores de
teatro para que sigan produciendo y representando en su lengua,
en vez de pasarse a las lenguas mayoritarias. Sytske ha conseguido
poner en contacto y reunir a todas estas compañías
para convertir el teatro en estas lenguas en un teatro mayoritario
dentro de un contexto europeo.
Aquí nos damos cuenta de que no estamos solos, recuperamos
nuestra dignidad y nuestro orgullo, y nos hacemos fuertes para seguir
intercambiando proyectos y creando iniciativas juntos, comenta
Tim Baker, de la compañía gala Clwyd Theatr Cymru,
durante la presentación del proyecto a las autoridades frisas
y holandesas.
Y esto sólo es el principio, porque el encuentro se cierra
con la nueva agenda de proyectos: intercambio de escritores dramáticos
entre las diferentes compañías, intercambio de actores,
directores e incluso administradores, para aprender de las diferentes
formas de trabajo de cada compañía. Seminarios, encuentros
y festivales anuales de teatro en estas lenguas.
Nuestro teatro tiene que llegar a ser mejor que el teatro
en las lenguas que nos rodean; éste es el mejor método
de atracción, propone Darach Mac Con Iomaire, de la
compañía irlandesa An Taibhdheard, yo estoy
dispuesto a conseguirlo, y sé que todos vosotros también.
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