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Tres
ventanas a la comicidad
Yllana
Producciones continúa demostrando por los escenarios de Euskal
Herria su gusto por el arte de la escatología, la parodia,
lo absurdo y la ironía más afilada con la representación
de tres de sus producciones, Spingo, Rock & Clown y 666, que
podrán verse desde el día 5 al 24 de febrero en diferentes
lugares de la geografía vasca.
La sexta y última aportación de Yllana a la risa en
el teatro, Spingo, recrea un mundo mágico con el baile y
la acrobacia como medio expresivo al servicio de la comedia. Sin
embargo, se aleja de los clásicos espectáculos de
danza y desmitifica los lenguajes contemporáneos a través
de la autocrítica y el humor. Una apuesta sin reglas donde
el caos se convierte en el juego de movimiento donde la única
premisa es botar y saltar, rebotar y resaltar.
Al igual que ocurre en Spingo con la danza y la acrobacia, la ausencia
del lenguaje oral hace de Rock & Clown una propuesta en la que
la comunicación gestual se apoya en la expresividad de la
música interpretada en directo por los cuatro musicómicos
que participan en este concierto teatral. Acompañados de
sus instrumentos y vestidos de corto al estilo de Angus Young, los
cuatro protagonistas muestran sus emociones, angustias, gustos,
fobias, enfrentamientos y locuras a través de conocidas canciones
que pasan del rock al bolero o la salsa, del claqué a la
acrobacia, o combinan un zapateao flamenco con un solo de baquetas.
El tercer y último espectáculo en el que en el mes
de febrero se podrá ver a Yllana, 666, lleva los cuatro años
que han transcurrido desde su estreno recorriendo los escenarios
de todo el mundo con dos elencos diferentes, el original de la compañía
madrileña y la producción británica estrenada
en el año 2000. Sin duda la más mordaz de sus propuestas,
desde el lado más siniestro del humor, Yllana ironiza sobre
la violencia y la muerte. En ella, cuatro convictos, cuatro condenados
a la pena capital esquivan las ejecuciones para culminar el espectáculo
con un striptease salvaje: a golpe de falo gigante pasan de la obscenidad
a la crítica feroz.
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