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28
años que son 25 ediciones
Realmente
las 25 ediciones de las Jornadas de Teatro de Eibar deberían
de ser 28 ya que los tres primeros años se llevaron a cabo
funciones esporádicas sin ninguna estructura de festival,
aprovechando la oportunidad de compañías que actuaban
en el entorno y venían barato.
En esa primera época gloriosa es cuando participaron todos
aquellos grupos de comienzos de los años setenta, compañías
independientes de las de lucha miliante o teatro de protesta, como
era el caso de Tábano, Ditidanbo, Grupo Internacional de
Teatro oy producciones independientes.
Cuando la respuesta del público se fue ampliando, decidieron
hacer un festival organizado para el que el primer año consiguieron
una primera subvención de 25.000 pesetas del Ayuntamiento
de Eibar y la entrada de cada función se cobraba a 25 pesetas.
La abundante actividad interna del Centro Educativo de Eibar, tanto
en cine, como en deporte y, por supuesto, en teatro, así
como los casi 300 internos que practicamente se quedaban en la residencia
la mayor parte del año, fueron los que, de alguna manera,
propiciaron que un evento de estas características pudiera
ver la luz y llegar a lo que hoy día es.
Una piel para el toro
Al mismo tiempo que las Jornadas nació el grupo de teatro
del Centro, Narruzko zezen, por el que han pasado cerca de 700 alumnos,
y que cada año presentan un nuevo montaje en el apartado
de teatro universitario. El director de las Jornadas, Juan Ortega
comenta que el festival tiene auténtico carácter de
epopeya, durante esa semana aquí no hay regidor, ni
jefe de sala... los alumnos del centro se ocupan de todo eso la
propia Nuria Espert, cuando actuó por primera vez con la
obra El cerco de leningrado, quedó sorprendida de la juventud
y la voluntad de la gente que coordinaba todo aquello.
Algunos de estos alumnos actualmente trabajan como técnicos
de iluminación o sonido, pero probablemente el ejemplo más
destacable sea el de Iñaki Miramón que estudío
su bachiller en el Centro Educativo, Imanol Arias que se trasladó
de La Escuela de Armeria al Centro porque había actividad
de teatro, así como Luis Isbert, uno de los mejores dobladores
del Estado que también realizó sus estudios en Eibar.
Ortega reconoce que el propio carácter del festival a veces
resulta un handicap, Después de tantos años
he observado que más que el dinero otro tipo de razones han
pesado más a la hora de no haber podido programar algunas
actuaciones. Aun contando con un presupuesto limitado, menor que
cualquiera de los festivales de estas características, las
compañías se han adaptado bastante bien.
Condiciones técnicas
Según
el director de las jornadas el no haber podido contratar con suficiente
antelación y los aspectos técnicos de la sala han
propiciado más negativas, el caso más reciente
fue el de El Verdugo que hubiera podido venir el año pasado
en unas condiciones espléndidas porque tanto la productora
como los dos protagonistas, Luisa Martín y Juan Echanove
estaban interesadísimos, pero al final no pudo ser de ninguna
da las maneras.
Las condiciones técnicas de la sala han obligado a optar
por la vía de representar las funciones en otros espacios
cercanos al centro como ocurrió con la obra La Pasionaria
de Teatro Gasteiz, aunque en cierta ocasión llegaron a tomar
una decisión algo más drástica. Me acuerdo
perfectamente que una vez tuvimos que cortar la escenografía
de una obra por que no había manera de colocarla ya que sus
dimensiones eran demasiado grandes para el espacio que disponían,
ésto ocurrió en el año 1991 con Juego de reinas
interpretado por Amparo Valle y Maribel Verdú. Yo mismo me
ocupé de arreglar el problema así que, ni corto ni
perezoso, corté la escenografía por el rodapies y
la función se hizo, comenta Ortega.
Poco a poco las jornadas han podido ir tomando consistencia y labrarse
un prestigio cara a las compañías importantes. La
evolución siempre ha ido creciendo tanto en cantidad como
en calidad sobre todo a partir de que en la octava edición
el grupo de danza moderna estadounidense Momix actuara dentro de
las jornadas. Se podría decir que fue la primera compañía
de danza moderna y tuve la grata oportunidad de verlos en París.
En cuanto me enteré que venían a actuar a España
intenté contactar con ellos me personé en el Ministerio
de Cultura en Madrid. Desde ese momento a verlos actuar todo fue
una odisea pero finalmente conseguimos contratarlos. Una vez más
la función no pudo hacerse dentro de las instalaciones del
Centro Educativo y lo trasladamos al antiguo teatro de Eibar, el
Amaia, uno de los mejores de todo el Estado, donde se vendieron
todas las localidades, explica el director de las Jornadas.
Éxitos
Títulos como Ay Carmela, La taberna fantástica, Ama
begira zazu, y El florido pensil de Tanttaka, el cómico Peter
Wear con Guillermo Tell, Abel y Gordon, Pep Bou con Bufaplanetes,
Classics de Nola Rae y otros muchos, han sido algunos de los éxitos
más relevantes de la Jornadas en estos veinticinco años.
De la misma manera que no han faltado charlas coloquios en los que
han participado ilustres actores, directores, actores y críticos
han podido dar una visión más amplia del mundo teatral
de la talla de Albert Boadella, Emilio Gutiérrez Caba, Antonio
Resines, Rafael Álvarez El Brujo, Salvador Távora.
o Adolfo Marsillach.
Ortega y Cornago
Juan Ortega, Presidente de las Jornadas de Teatro de Eibar y Responsable
Sanitario de la Residencia del Centro Educativo, es el único
que sigue desde el principio junto con José María
Cornago, que gracias a su interés por este mundillo se involucró
totalmente cuando entró como director de la Residencia de
estudiantes a partir de 1980.
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