Revista Artez
Portal Artezblai
Libreria Yorik
Revista de las Artes Escénicas
Artez 58. Febrero de 2002
Hoy es
 
  • Teatro
  • Música
  • Danza
  • Audiovisuales
  • Zona Abierta
  •  
     
  • Agenda
  •  
     
  • Conócenos
  • Suscríbete
  • Contacta
  •  
     
  • Buscador
  • Números anteriores
  • Directorio
  •  
    udiobisualak

    Cuando el cine se convierte en escándalo

     

    El Instituto Francés de Barcelona ha iniciado las actividades culturales de este año con la programación del ciclo “Cine y escándalo”, dentro del que se proyectaran 11 largometrajes producidos en Francia que, por diversos motivos, han sido dilapidados por la censura o han provocado escándalos en el país vecino. ¿Cuándo el cine se puede convertir en escándalo? Esta es la pregunta a la que pretende dar respuesta este ciclo, y en torno a esta cuestión, mantuvimos una conversación con Philippe Reliquet, director del Instituto Francés de Barcelona (www.institutfrances.org) que, paradojas de la vida, fue miembro del Comité de Censura francés a principios de los 80.

    Iban del Campo

    El ciclo cinematográfico Cine y escándalo que acoge el Instituto Francés de Barcelona se inauguró el pasado 14 de enero con la emisión de El último tango en París (1972), de Bernardo Bertolucci en el que Marlon Brando sodomiza a la joven Maria Schneider. La película se prohibió en la España de Franco y por ello se dice que desde Barcelona salían autobuses repletos hacia Perpignan para ver la película y la famosa escena de la mantequilla, que escandalizó en Francia, pero nunca llegó a prohibirse. El ciclo concluye el próximo 19 de marzo con la emisión de la polémica Baise-moi (Fóllame), que se estrenó sin pena ni gloria el año pasado en los cines de este lado de los Pirineos, pero que en Francia provocó un agitado debate social que concluyó con la decisión del Consejo de Estado francés de arrinconar la película al moribundo circuito de Salas X.

    Diablesa provocadora

    Cine y escándalo tiene su razón de ser en un reciente acontecimiento: la muerte de Roger Vadim, cineasta francés no excesivamente conocido y catalogado actualmente como secundario, pero que a lo largo de su carrera fue noticia sobre todo por su película Y Dios creó a la mujer (1956), título que se incluye en el ciclo y que catapultó la fama de su esposa, Brigitte Bardot, considerada en la época como una especie de Diablesa demasiado seductora, al mismo tiempo que se consideraba a Vadim como el Diablo. La pareja ideal para el escándalo. El erotismo de la película fue calificado de ³tórrido² y la censura de la época cortó varias escenas que hoy hacen, en el peor de los casos, sonreír. Por otro lado el reciente escándalo surgido en Francia a raíz del estreno de Fóllame, ha hecho revivir fantasmas del tiempo de la censura. La película obtuvo la autorización para ser estrenada en circuito comercial, pero a requerimiento de asociaciones extremistas, el Consejo de Estado decidió retirar la autorización y condenarla al circuito X, hasta que el Ministro de Cultura, presionado por la opinión pública, volvió a permitir su exhibición en el circuito de salas comerciales.

    Aumentar la recaudación

    Ante este tipo de escándalos y otros miles que se han dado en la historia de los modos de expresión artísticos surge la duda de si es el propio autor (o bien el productor, editor, marchante...) quien conscientemente provoca el escándalo para aumentar la recaudación en taquilla por ejemplo, o es más bien la reacción o la interpretación de determinada parte del público o de la sociedad la que hace brotar el escándalo, fenómeno que la mayoría de las veces supone una impagable publicidad gratuita para la obra que, de este modo, puede llegar a tener un eco mucho mayor del que en un principio aspiraba a tener. Philippe Reliquet, director del Instituto Francés de Barcelona y responsable del ciclo, opina que Vadim posiblemente era consciente de que iba a provocar el escándalo con Brigitte Bardot y de que iban a molestar a determinados grupos que defendían una moral concreta. En cambio afirma que la mayoría de los autores no buscan el escándalo, más bien al contrario, el escándalo los sorprende. ³El escándalo aparece por sorpresa. Se han dado casos muy curiosos como el de Viridiana (1961), de Buñuel² - recuerda Reliquet - ³que, producida en la época de Franco, llegó a representar a España en Cannes (ganó la Palma de Oro) y fue a partir de allí que se produjo el escándalo². Buñuel sabía que Viridiana no era una película del gusto del régimen franquista, pero le sorprendió que después de ganar en Cannes, llegara a estar tanto tiempo prohibida en España. Según recordaba Buñuel en una entrevista, ³el escándalo se disparó por las críticas de un padre dominico que estaba como corresponsal de L¹Ossevatore Romano en el festival, diciendo que el cine estaba perdido moralmente, etc. De L¹Osservatore, esa opinión pasó a España, al episcopado, a los ministros. El director de Cinematografía español, que había recogido la Palma de Oro concedida a la película, fue destituido². Reliquet está convencido de que el escándalo es algo irracional. ³Si quieres provocar escándalo, no se produce o surge por una razón imprevista. Pienso que hay realizadores que buscan a toda costa el escándalo y no lo encuentran². El objetivo del Instituto Francés al programar este ciclo es el de dar la oportunidad al público de presenciar películas que han escandalizado a nuestros padres y abuelos, hasta títulos recientes que siguen resultando escandalosos hoy en día, y sobre todo para hacerse la pregunta de si lo que hoy nos escandaliza seguirá escandalizando a las generaciones venideras. Reliquet es partidario de que el cine no puede tener censura: ³pienso que podemos verlo todo. Es cierto que se debe prevenir a la gente de lo que va a ver y quizás, proteger a los menores. Lo que no tiene sentido es impedir a alguien el acceso a ciertas imágenes, con las necesarias excepciones de contenidos racistas o favorables a la pena de muerte, por ejemplo².

    Defensa de la virtud

    Reliquet recuerda los dos años de principios de los 80 durante los que fue miembro de la Comisión de Censura en Francia, organismo que sigue existiendo hoy en día, y que decide si una película se autoriza a menores de 13, o 18 años, o bien se desvía al circuito de Salas X. Este organismo estaba compuesto por viejos magistrados, de funcionarios y de representantes de asociaciones familiares que defendían la Virtud. ³Encontraba esta composición como arcaíca. Era absurdo el hecho de que una madre católica de familia numerosa (símbolo de moralidad) opinara sobre una película en la que un hombre tiene una erección. También es cierto que de cada 10 películas que visionábamos para posteriormente deliberar sobre la autorización, unas ocho o nueve eran pornografía barata. Era muy aburrido. Hoy la Comisión sigue existiendo pero no se puede hablar de censura como a finales de los años 50². Pero lo que sí sigue existiendo en el siglo XXI son los tabúes. Películas que plantean temas delicados y que no son censurados por una comisión estatal, pero que pueden sufrir otro tipo de censura más moderna. Por ejemplo, que ninguna distribuidora acepte la película, con lo cual es como si no existiera. Reliquet opina que se ha avanzado considerablemente en la permisividad de imágenes relativas al sexo. Ya no nos resulta escandaloso ver a una pareja (eso sí, heterosexual) haciendo el amor en una película. Otra cosa es cuando el acto se muestra con primerísimos planos o con planos detalle, pero en general en general estamos más acostumbrados al sexo y al erotismo. ³Pienso que hoy en día siguen siendo tabúes la religión y a la política. Una película que ataque o que cuestione determinada religión o determinado partido político siempre tendrá problemas².

    Sexualidad mal digerida

    El ciclo Cine y escándalo incluye títulos sobre temas relacionados con la política como Le petit soldat (1960) de Jean-Luc Godard, sobre un desertor de la guerra de Argelia que tuvo muchos problemas de distribución. Como ejemplo del tabú de la religión se incluye Suzanne Simon, la Religieuse de Diderot (1965), de Jacques Rivette. Acosado por los políticos y los conventos cambió el título pero la película fue prohibida. La mayoría de títulos que presenta el ciclo abordan la sexualidad de una forma que no fue bien digerida por las autoridades de la época, como Les amants (1958), de Louis Malle, Cuentos inmorales (1974), de Walerian Borowczyk, y las más recientes Romance (1999), de Catherine Breillat, o Fóllame (2000), de Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi. Para cerrar, una cita del director J.L. Diblidos: ³En cuanto que es un hecho cultural, el cine no puede tener censura. La cultura no acepta limitación, pues su caldo de cultivo es la libertad².

    El ³destape² de la censura

    La censura franquista mantuvo al cine en la más estricta sequía anatómica. 1975 fue el año del primer desnudo integral femenino, de María José Cantudo, en La trastienda. Tampoco se pudo tratar ningún tema que atentase contra la moral (adulterio, homosexualidad, aborto...). Bigas Luna, Pedro Almodóvar y Vicente Aranda fueron los pioneros en tratar el sexo de una forma más abierta.

     

    pagina principal

    Teatro | Música | Danza | Audiovisuales | Zona Abierta | Agenda
    Conócenos | Suscríbete | Contacta | Buscador | Números Anteriores

    © elorrio artez blai kultur elkartea,2001
    artez@artezblai.com
    C/ Elizburu, 3 - 48.230 - Elorrio - Bizkaia tlf: (+34) 946 583 082 fax: (+34) 946 231 886