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El
teatro es el arte de las preguntas sin resolver
Este
hombre no para. Tres montajes de Mario Gas conviven alegremente
en la cartelera mientras prepara otro. Ahora está a punto
de estrenar Las Criadas, de Jean Genet en Barcelona y el mes que
viene estará en Madrid con este montaje y para preparar la
dirección de la ópera Madame Butterfly. Considera
que si un periodista o un médico trabaja todo el año
y nadie se extraña lo mismo debería ocurrir con un
director de teatro. Con una carrera impresionante a cuestas
está en un momento de redefinición después
de dedicarse los últimos diez años a dirigir.
Teresa
Ferré, BARCELONA
Firmas
la traducción y dirección de Las criadas de Jean Genet.
Háblanos un poco del mundo de este autor que siempre funcionó
al margen de la sociedad.
Genet dinamita, y no solamente en esta obra, el mundo establecido.
En este caso es una reflexión sobre el mundo de la marginalidad,
sin ruidos ni estridencias, pero donde el autor lanza flechas desde
el escenario. Yo lo definiría como la poética de lo
sórdido.
A grandes rasgos ¿qué nos muestra Genet con esta historia?
Es un juego de roles diferentes, de espejos, de miradas, del mundo
del poder, de la marginación, del lado oscuro, de las pequeñas
vías de escape que tienen pequeños seres que están
ahí, siempre en las cloacas existenciales. Hay también
un dolor existencial importante en los tres personajes y hay una
serie de especulaciones sobre el orden establecido pero desde una
vía diferente de otro autor más inmerso en una lucha
social o ideológica, se trata de una vía introspectiva.
Creo que hay personajes, arquetipos y situaciones que no tienen
una traducción directa y esquemática clara, sino que
van abriendo claves desconcertantes y fascinantes de las relaciones
humanas, como en este caso. Genet, además, tiene un punto
de vista humorístico que al mismo tiempo es muy macabro.
¿Crees que es un buen momento para este texto?
Desde luego es un texto al que siempre se puede volver. Tiene mucha
vigencia porque en sí mismo las cosas tienen vigencia cuando
son potentes y este texto lo es. De todas maneras no se ha hecho
mucho en este país, porque su dificultad requiere actrices
de gran nivel. La primera vez que se representó en España
fue en el Poliorama en Barcelona, en el 69, con Núria Espert
y Julieta Serrano dirigidas por Víctor García.
¿Viste aquel montaje?
Sí lo vi más de una vez, fue un montaje que todavía
hay mucha gente que recuerda. Cuando me planteo un texto no acostumbro
a mirar otras referencias gráficas de otros montajes pero
en este caso hay algunos elementos visuales que rinden cierto homenaje
al de García, aunque hayan pasado más de veinte años.
Cuentas con un elenco de cine con Aitana Sánchez
Gijón, Emma Suárez y Maru Valdivielso, las tres encantadas
de trabajar contigo y sin escatimar elogios hacia ti en ningún
momento
Mira, yo no hago distingos con la gente. Tanto cuando me proponen
espectáculos como cuando los propongo yo quiero trabajar
con gente más o menos afín. Lo único que pido
es trabajar seriamente, que nos sumerjamos todos en el desentrañamiento
del espectáculo que vamos a hacer y que trabajemos a tope
y en ese aspecto la experiencia con Emma, con Aitana y con Maru
no ha sido muy diferente de otra experiencia. Ahí ha habido
tres actrices entregadas, con ganas de hacer un trabajo serio y
aquí estamos.
Hace poco que han acabado las representaciones de Mare Coratge
i els seus fills, un texto que, por casualidad, ha adquirido un
componente de actualidad al hablar de la guerra
Madre Coraje es uno de los montajes de los que estoy más
satisfecho. No se trata solamente de un texto que hable de la guerra,
hay por ahí un entretejido y además con esa fascinación
de Bertold Brecht por esta cultura popular, de las épocas
clásicas, del siglo de oro, de la picaresca, donde las cosas
se iban produciendo con cierta naturalidad
El otro día
leía un artículo del 92 donde se decía que
Brecht cada vez es un autor más difícil: no se le
entiende desde la izquierda, no se le entiende desde la derecha,
todo el mundo lo sublima, lo quiere encasillar en un código
estético o ético. Pero es mucho más que eso
y, es verdad, Brecht es muy complejo y a la vez muy simple. Entonces
yo en este montaje no quería escaparme por tintes ni melodramáticos,
ni nada sino dejar fluir la dialéctica de la relación
de los personajes.
Todavía
está en cartel Full Monty. Quizás el público
de este musical no es el de Mare Coratge o Las Criadas pero incluso
cuando te planteas montajes más comerciales no dejas de plasmar
ciertos problemas de la sociedad
Lo intento, lo intento, no sé si se ve. El teatro siempre
es metafórico y muchas veces si estamos defendiendo un teatro
pretendidamente ac-tual, porque es una cosa que ha pasado ayer,
la vida es más fuerte que cualquier aspecto artístico
y tenemos las noticias, muy adulteradas, pero es lo que pasa cada
día. En el teatro se tiene que reflexionar explicando historias
metafóricas donde tú extraes la anécdota o
lecturas más generales. Yo es lo que siempre intento ya sea
montando comedia, drama, farsa, musical o no. Aspectos que tengan
unas contradicciones fuertes del individuo con él mismo y
con la sociedad en la que vive.
¿Cuál es tu relación música/teatro?
La música es muy importante, tanto si se trata de un musical
o no. Pero yendo más allá, yo creo que el teatro también
es una partitura, que el texto no es un lenguaje puramente de definir
personajes sino que en sí mismo tiene un ritmo, una música.
En un espectáculo todo tiene que caminar hacia el mensaje
central, el texto, los actores, las luces, la ubicación del
espacio e incluso la visualización, porque aunque hagamos
teatro de texto, hoy en día está muy presente el mundo
de la imagen, el mundo cromático. Hay una concepción
visual, arquitectónica, plástica que no se puede olvidar.
En Lulú optaste por una estética expresionista
Sí, aunque el texto es pre expresionista. Siempre intento
que las obras respiren, pienso que hay un lenguaje que tienes que
positivar porque es como están explicadas. Nunca intento
cargar con un código estilístico sino que lo cojo
para ser fiel a una idea pero después se tiene que romper,
con coherencia, siempre con coherencia, no para hacer imágenes
gratuitas. Crear un universo, un estilo que haga que la historia
penetre más directamente. Ésto en Lulú quedaba
muy claro. Además es un personaje fascinante, contradictorio.
Yo estoy muy de su parte, no partía de una distancia con
Lulú sino de muy cerca, intentando ver sus razones, cuál
es el mundo en que se desarrolla, cuál es la sociedad que
la intenta matar constantemente comprando su libertad, queriéndola
para luego anularla. En el fondo eso es lo importante de Lulú,
como en Madre Coraje es el doble proceso de camino humano, de experiencia
pero de alienación. Lo que sí hace tiempo me he puesto
en la cabeza es no jugar al director, no inventarme cosas para que
digan oh, que truco, sino intentar servir las ideas y un poco para
aclararme a mí mismo mis preguntas y a la gente que lo vea.
El teatro es el arte de las preguntas sin resolver.
No sé si es casualidad pero en tus últimos montajes
de texto las protagonistas son mujeres ¿Lo eliges así?
Está bien la pregunta porque no me la había planteado
nunca. Pero, imagino que entre lo que te proponen que son títulos
así, obras que más o menos tú propones
Pues, es verdad. Será un poco la fascinación por el
mundo de la mujer, que es un mundo potente, contradictorio, diferente
al nuestro y que todo aquello que de alguna manera te fascina y
desconoces de algún modo, intentas profundizar y sumergirte
en él. Pero tampoco es una actitud consciente.
Has estado en el teatro haciendo de actor, también en
cine y televisión pero quizás hace tiempo que te has
centrado más en la dirección
Sí, en los últimos diez años he dirigido más.
Yo siempre había dirigido uno o dos espectáculos al
año, había pasado temporadas de 2, 3 años sin
dirigir teatro de texto, a veces había hecho solo de actor
o director de ópera y tal. A partir de El temps i els Conway
esos diez años han sido muy prolíficos, de estar dirigiendo
dos y medio y tres espectáculos al año. Pero muchos
de ellos han significado más trabajo porque los que han estado
producidos en catalán se han traducido, se han hecho giras
a veces he remontado cosas.
¿Seguirás
en esta línea de la dirección o tienes otros planes?
Yo creo que esta etapa se está acabando para redefinirla
de otra manera, tener otro tipo de relación con el mundo
del teatro a partir de ahora, que creo que iré espaciando
mucho más las direcciones y que a lo mejor dedico más
tiempo a otro tipo de actividades. Pero bueno, las cosas son como
son y en estos diez años la verdad es que me he dedicado
sistemáticamente a dirigir y han caído muchos proyectos
de colaboraciones como actor de teatro o de cine o televisión
que no he podido atender. Una época muy fructífera,
con muchas sensaciones y de inmersión absoluta.
¿Todavía haces doblaje?
No sí se entiende continuamente, pero sí hay algunos
personajes que todavía hago. De vez en cuando hago Jonh Malkovich,
Ben Kingsley sí lo hago muy a menudo. A veces te llaman y
no puedes. Vengo a hacer unas 10 o 12 películas de doblaje
al año. A mí es una profesión que me gusta
como profesional, como visionador de películas casi siempre
voy a ver las versiones originales. Es una contradicción
aparente pero es así. Y me gusta como actor intentar adecuarme
a los muñecos que salen ahí, intentar ser muy fiel
al tipo de interpretación del actor. Es algo que me relaja,
me gusta y agradezco mucho que me sigan llamando.
Volviendo un poco a los textos que has montado recientemente son
de autores (Wedekin, Brecht, Genet) que, a parte de ser tremendamente
vitalistas, estuvieron al margen de la sociedad que les tocó
vivir o pretendieron cambiarla ¿Tú te identificas
con esta actitud?
Sí. Yo lo que no quisiera es caer en ciertas pedanterías
porque en este mundo en el que vivimos bastante tenemos con seguir
sobreviviendo con nuestras propias contradicciones y a veces hacer
una imagen demasiado potente de sí mismo pues te vas encontrando
en situaciones que te la van destrozando porque hay que ser muy
cauto. Sí es cierto que como medium, yo creo que el director
es un poco como un medium, él tiene ciertas ideas, cierto
código ético, estilístico y tal, y cuando se
produce el encuentro con ciertos autores, con ciertas obras que
te percutan, proyectas una mirada y entre los dos elaboras una obra
nueva. Pero siempre a partir de aquello que te ha percutido. No
cabe la menor duda que autores que han sabido vivir sus contradicciones,
que han especulado sobre los dos pilares fundamentales de la marginalidad
y la sociedad y la organización de las colectividades y siempre
con un punto de no estar integrados de algún modo en una
visión, digamos, oficialista de las cosas, teniendo en cuenta
que además son autores con una gran carga poética,
me atraen.
¿Por qué te dedicas al teatro?
Para mí el teatro de una manera determinada es, por un lado,
una necesidad imperiosa, una manera de vivir, un deseo y también
una manera de inscribirte profesionalmente en la vida haciendo algo,
con todos los baches, sin casarte con demasiadas cosas previas,
sabiendo que a veces todo esto es muy ambiguo, que puedes estar
en un lado o en otro, con más seguridades, con más
inseguridades, a veces con muchos miedos. Te ayuda a ser un poco
mejor porque te planteas preguntas que, aunque no las resuelvas,
te las planteas tú con un grupo de gente y con un público
que quiera ir a ver eso.
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Las
Criadas: un reto en la cartelera
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Aitana
Sánchez Gijón (Solange) y Emma Suárez
(Claire) vuelven al teatro con Las Criadas (1947), dos hermanas
que acaban asesinando a la señora a la que sirven,
Maru Valdivielso. Emma Suárez explicó que no
se trata de ningún capricho sino de un gran esfuerzo
y de un claro compromiso, mientras que Aitana Sánchez-Gijón
afirmó que es un gran sueño para una actriz.
Empezaron los ensayos con muchas lecturas y confiesa Aitana
que hasta que no subió al escenario no sintió
el texto emocionalmente porque es muy críptico, ambiguo
y que dice mil cosas a la vez. Pieza en un solo acto escrita
por Jean Genet en 1947, Las Criadas está basada en
un suceso real. Existe entre estas dos hermanas una relación
de amor odio, de dependencia y de repulsión al mismo
tiempo, una moneda con dos caras, todo un sinfín de
matices y sentimientos al filo de la navaja según
Aitana. Cuando la señora no está se ponen sus
vestidos y, cada día, como en un ritual, intercambian
los papeles y en su intimidad una hará de señora.
Es una relación de sumisión entre ellas dos
y de ambas con la señora que, explica Suárez
no es consciente del peligro que la acecha. Maru
Valdivielso dice que su personaje vive en su mundo, inconsciente
de lo que tiene alrededor, reproduciendo por cultura lo mismo
que hacía su madre, su abuela y que se trata de tres
personajes que flotan en un mundo muy personal. Las tres actrices
explicaron el gran trabajo e implicación que ha supuesto
este montaje y destacaron sobre todo el placer que ha supuesto
para ellas trabajar con Mario Gas.
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