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rotos
GIOCONDA
Textos: RODRIGO GARCÍA,
LEONARDO DA VINCI, BAI
Intérpretes: ITZIAR ANTÓN, IZASKUN BARROSO, ÁNGELA
CAMPO, LAURA FERNÁNDEZ, SAIOA FERNÁNDEZ, UNAI
IZQUIERDO, LEONOR PASTRANA, DIEGO PÉREZ, NOEMÍ
URRENGOETXEA, ALBERTO VELASCO
Escenografía: BAI
Vestuario: BEGOÑA DÍAZ, LORENA MONTENEGRO
Iluminación: ALEX AMPUDIA, JOSEBA LAZKANO
Dirección: FERNANDO MONTOYA
Producción: BARAKALDO ANTZERKI IKASTEGIA |
Un
regalo de una madre para celebrar la boda de su hijo, un restaurante
de nombre Gioconda, provoca que entre las relaciones en el seno
familiar surja la envidia. Una discusión sobre en qué
lugar de la casa de comidas se ha de colocar el cuadro de da Vinci
hace que todo estalle.
Esta es la trama de Gioconda, espectáculo creado como proyecto
de fin de carrera de los alumnos de cuarto curso de la Escuela de
Teatro de Barakaldo, y también la excusa que han tomado para
hablar del sistema familiar actual. En palabras del profesor de
la escuela y director de la propuesta, Fernando Montoya, la
familia es algo común sobre lo que todos los que integramos
el montaje teníamos un punto de referencia, una opinión.
Mona Lisa será testigo de la apertura y cierre del restaurante,
según explica Montoya, acompañando a las relaciones
viciadas de los personajes de un modo real y metafórico.
Tanto el trato entre los protagonistas como el local se abren y
van a la quiebra, en paralelo.
Ingredientes dispares
Mediante el trabajo basado tanto en la improvisación de los
actores, la utilización de dos textos de Leonardo da Vinci
y Rodrigo García, titulados ambos Notas de cocina, y el estudio
de material audiovisual y literario en el que el arte se relaciona
con la gastronomía, han confeccionado un espectáculo
que descubre a unos personajes y sus expectativas, miedos, frustraciones,
engaños y fobias. Utilizamos los textos de da Vinci,
García y los creados por nosotros mismos como un material
más dentro de la propuesta global, no como algo sagrado e
intocable. De hecho, las dos Notas de cocina son tan sugerentes,
y abiertas en cuanto a espacios y tiempos, que lo único que
definen son personajes, puntualiza el director, quien reconoce
que el trabajo realizado sobre la dramaturgia del espectáculo
ha hecho que se diferencie del que hicieron los alumnos que finalizaron
sus estudios el pasado año porque entonces teníamos
un texto pensado para un espectáculo de teatro, Caricias
de Sergi Belbel, donde lo fundamental era el trabajo de personaje.
En cambio, en éste también hemos tenido que actuar
sobre la dramaturgia. No es que haya más o menos completo,
sino diferente.
Estética austera
En cuanto a la estética, han buscado la sencillez, la frialdad,
aunque hay detalles dentro de la misma que recuerdan a la obra de
da Vinci, como el cuadro que hace las veces de eje del espectáculo
o alguna de sus invenciones, como la máquina de vapor que
han convertido en un artilugio del que los personajes se sirven
los vinos. En palabras del director, Leonardo nos ha inspirado
tanto para los textos, con sus recetas de cocina, sus invenciones
y su arte. Era un material más dentro de la obra, que nos
resultaba sugerente y que al tiempo nos ha situado en un mundo de
relaciones perversas. Aunque sea un personaje del renacimiento era
muy transgresor, y su ironía se refleja dentro de la obra.
Sí que nos ha influenciado en la estética, aunque
también ha tenido mucho que decir el propio argumento.
La división del espacio escénico en dos lugares, cocina
y comedor, ha hecho que primen los blancos y negros y las líneas
rectas. Del mismo modo, la iluminación se basa en la sencillez,
si bien Montoya adelanta que hay un detalle que han querido cuidar,
que las transiciones entre los espacios pasen siempre por
el cuadro de la Gioconda, lo que hemos conseguido con el diseño
de luces.
MARTXOAK
1, 2 MARZO (20.30)
BARAKALDO ANTZOKIA
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