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usika
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Contemporáneos
y tradicionales
Barakaldo
y Gasteiz pondrán este mes el punto y seguido de los sextos
encuentros de los Viernes Flamencos y del ciclo Flamenco del Siglo
XXI, con los recitales que protagonizarán el grupo Guitarras
de Graná, los días 8 y 9 y la cantaora Juana la del
Revuelo, los días 22 y 23.
El recital que ofrecerán los granadinos Paco Cortés,
Miguel Ochando y Miguel Ángel Cortés, permitirá
disfrutar con el arte de tres grandes guitarristas que han ofrecido
recitales junto a algunos de los artistas más destacados
del flamenco.
Trío de ases
Paco Cortés es originario del barrio de Sacromonte, donde
la tradición artística está omnipresente y
por ser hijo del bailaor Miguel Cortés Amaya y de la cantaora
Conchita. Desde hace una década acompaña
a Carmen Linares, con la que ha recorrido escenarios de Australia,
Japón o Estados Unidos.
Miguel Molina Martínez, conocido artísticamente por
Miguel Ochando, empezó a formarse en el acompañamiento
para el cante en la peña flamenca La Platería. Su
espaldarazo llegó en 1999 con la Orquesta Ciudad de Granada
y Enrique Morente, donde Ochando acompaña a la guitarra en
la obra flamenca Alegro Soleá.
Miguel Ángel Cortés, por su parte, nació en
el seno de una familia de rancia estirpe de guitarristas. En su
disco Patriarca, grabado a mediados de 1998 logró reflejar
toda su madurez musical como guitarrista y como compositor flamenco,
al mezclar los toques clásicos con la búsqueda de
nuevas formas musicales.
Juana Silva Esteban, Juana la del Revuelo, estará acompañada
por el guitarrista Martín Chico y de Carmen Giménez
y Martín Revuelo, que se encargarán de
llevar el compás. Esta sevillana del barrio de Triana y admiradora
de Caracol, Niña de los Peines, Fernanda de Utrera y Perla
de Cádiz, centra sus actuaciones en los estilos festeros,
que son el punto fuerte de sus interpretaciones, a pesar de carecer
de estudios para interpretar el flamenco.
Gitana canastera
Juana reconoce que se aprende de los viejos, de los demás
y hay que fijarse. Ese es el mejor aprendizaje. Tan buena
alumna resultó, que en 1983 logró el primer premio
del Festival Antonio Mairena de Alcor, interpretando tangos y bulerías.
En su actuaciones, la artista se gana con rapidez la simpatía
de la audiencia, gracias a su estampa de gitana canastera que porta
un cesto al salir a escena y que muestra unos graciosos pololos
cuando hace revolotear su falda en las evoluciones de los bailes.
Su pintoresca estampa es la viva imagen de una época en la
Historia del flamenco que está a punto de desaparecer, aunque
quedarán para el recuerdo grabaciones discográficas
como Sevilla es de chocolate, Sonakay-Oro gitano o Cachito de pan.
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