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Dos
asociaciones de espectadores
fomentan el teatro en Euskal Herria
Aunque
son conocidas las asociaciones de actores profesionales, de compañías
e incluso de teatros que programan en Euskal Herria, su existencia
no tendría ningún sentido sin la existencia del público
al que van dirigidas esas actividades. Pero los espectadores, como
parte fundamental de las Artes Escénicas, también
están dispuestos a velar por sus intereses a través
de colectivos constituidos legalmente con la finalidad depremisa
básica de poder disfrutar con aquellos espectáculos
que nos resulten más atractivos, según coinciden
en señalar desde la Asociación Txema Zubia
de Amigos del Teatro, radicada en Donostia y desde la agrupación
Amis du Théâtre de la Côte Basque, implantada
desde 1966 en la villa de Biarritz.
Joseba
Gorostiza
Los
600 abonados que integran la agrupación Amis du Théâtre
de la Còte Basque y el centenar de socios de la Asociación
Txema Zubia de Amigos del Teatro, tienen en común
el marcado interés y sensibilidad por el teatro y aunque
sus actividades e iniciativas resultan radicalmente opuestas, son
las únicas asociaciones de espectadores de toda Euskal Herria
que trabajan de forma altruista y organizada para poder disfrutar
del arte de Talía. Mientras la agrupación de Lapurdi
asume la organización de es-pectáculos tanto en la
Gare du Midi o en Le Colisée de Biarritz, los donostiarras
tienen que conformarse con organizar viajes a Iruñea,
a Barakaldo o a donde sea para poder disfrutar de aquellas
representaciones que no llegan a la capital guipuzcoana.
Ver y seleccionar
Jacques-Olivier Durand explica en su libro Tous Spectateurs
que la aventura de los Amigos del Teatro popular en Francia
comenzó en torno a la década de los años 50
a la sombra -o a la luz- de Jean Villar y por impulso del
Festival de Avignon. El colectivo de Biarritz, que reúne
a aficionados de la propia villa, así como a otros de Baiona,
Anglet o Donibane Loizune, nació en torno a 1966, dos
años antes de que se promulgase la ley que protege y a la
que se acogen este tipo de asociaciones, según señala
el actual presidente de Amis du Théâtre de la Còte
Basque, Serge de Domingo. Su primer socio, Roger Bechtel, forma
parte de una junta directiva que además de llevar las riendas
del colectivo obliga a sus integrantes a acudir a distintos
festivales y ver representaciones por todo el país para hacer
luego la selección de obras que se mostrarán a lo
largo de toda la temporada, según reconoce la secretaria
de la entidad Urania Costa.
Gusto por los clásicos
Si durante la presente temporada 2001-2002 se han exhibido títulos
como Indochina indolente, de Benoît Marbot, Volpone, de Ben
Jonson o Muerte accidental de un anarquista, de Dario Fo y están
previstos otros como La trilogía del veraneo, de Claudio
Goldoni y o Line, de Gilles Ramade, ya están trabajando para
definir la próxima campaña. Por el momento están
aseguradas obras como Profetas sin Dios, El patio de los mayores,
a cargo de la Compañía Deschamps o El enfermo imaginario
que será interpretado por un grupo de actores con discapacidad
física.
La cuota establecida para integrarse en la asociación ronda
los nueve euros, que tenemos que pagar incluso los integrantes
de la junta directiva, según sostiene Costa. Además,
el abono con butaca fija para los seis espectáculos que se
ofrecen en Gare du Midi supone un desembolso de 91,44 ó 59,46
euros, en función de la ubicación elegida, mientras
que la reserva para las otras seis funciones que se programan en
Le Colisée tiene un coste de 45,73 euros. Las tarifas establecidas
parece que no suponen un importante quebranto económico para
los aficionados, si se tiene en cuenta el nivel de aceptación
de los espectáculos. Al final de cada función
entregamos a los espectadores una tarjeta para que valoren la obra
y a excepción de la primera obra de la temporada, Les Mandibules,
que no tuvo buena aceptación, la media del resto de los espectáculos
supera el notable, asegura Costa.
Aunque los responsables de Amis du Théâtre aseguran
que uno de nuestros objetivos es difundir el teatro más
contemporáneo y nos gustaría incluir ese tipo de obras
en nuestra programación, hemos constatado que nuestros abonados
se muestran más receptivos con los trabajos de corte clásica
y más reacios hacia las tendencias de vanguardia. Con la
programación que ofrece la compañía Théâtre
de Chimeres añaden podemos asegurar
que se mantiene una oferta teatral completa.
Promoción del teatro
Con mayor modestia de recursos y de medios, la Asociación
Txema Zubia de Amigos del Teatro que preside Jaime Zurbano
tiene como finalidad animar, fomentar, impulsar, promover
la cultura teatral mediante el aliento y búsqueda de oportunidades
para autores nuevos y grupos de teatro aficionados e independientes,
así como el conocimiento para el público de obras
y espectáculos importantes para la cultura. Esta autodefinida
asociación de espectadores pretende recordar
la figura de un entusiasta del teatro libre e independiente como
lo fue José Manuel Zubia y con quien Zurbano integró
durante casi tres décadas la pareja de payasos Tito y Canuto.
Entre las actividades en las que colabora el colectivo donostiarra
destaca el premio de Teatro Donostia Hiria, que en su edición
de 2002 fallada el pasado mes de enero, premió los textos
Ella se va, de Jerónimo López Mozo, en castellano,
y Garatena, de Pantzo Hirigarai, en euskera.
El secretario de este colectivo, Mikel Azpiazu, recuerda además
que hemos trabajado por institucionalizar en Donostia el Día
Mundial del Teatro y desde 1990 hemos colaborado en la organización
de diferentes actividades para conmemorar ese Día.
Tan emblemática fecha es la elegida para entregar el Galardón
Zubia, que el pasado año fue concedido a ARTEZ,
y con el que se reconoce a una persona, grupo o entidad que se haya
destacado durante el último año por servir de puente
entre la cultura teatral y el espectador.
Cambio de fecha
Este
año, sin embargo, el premio se entregará el día
19 de marzo, durante la clausura de las Jornadas de Teatro de Eibar
cuyos organizadores, Txema Cornago y Juan Ortega, recibieron el
premio en 1994, porque para nosotros es más importante
estar en Eibar y entregar aquí el galardón Zubia
que hacer coincidir la fecha con el Día Mundial del Teatro.
El cambio de fecha y de lugar está justificado además
en que ya no mantenemos relaciones con los organismos culturales
municipales de Donostia y no sabemos si alguien asumirá la
organización de algún tipo de acto para festejarlo.
Azpiazu recuerda épocas mejores en las que los miembros de
la asociación, que ahora abonan una cuota anual de 18 euros,
disfrutaban de descuentos para las representaciones que organizaba
Donostia Kultura. Ese tipo de beneficios no es lo único que
ha desaparecido en la vida de la capital porque apenas podemos
disfrutar de representaciones que tengan cierto empaque asegura
Azpiazu, quien añade que casi todo lo que viene son
trabajos de formato pequeño y mediano, porque el único
sitio en el que se podría programar con un mínimo
de condiciones es el Principal.
La posibilidad de organizar o programar representaciones desde la
propia asociación se antoja como algo imposible por
la falta de medios y de recursos, lo que les ha llevado a
acudir a los teatros de otras ciudades en los que se programan
aquellos espectáculos que queremos presenciar. Hasta hace
unos años -recuerdan- acudíamos a los Festivales de
Almagro o los de Navarra, pero ahora ya no estamos para tantos trotes.
Sin embargo recibe información de diferentes teatros de Euskal
Herria como el Barakaldo, el Gayarre, entre otros y cuando
programan algún tipo de espectáculo que nos gusta
y que sabemos que no va a ofrecerse en Donostia, organizamos una
escapada de un día y allí nos presentamos, afirma
Azpiazu.
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