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ona
Abierta
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Decir
en escena las reflexiones que se hacen en esta obra es un privilegio
Llevaba
dos años sin pisar escenario, dedicado a la televisión
y a algunas apariciones en cine. La última vez fue en Tot
esperant Godot dirigido por Lluís Pascual. Su regreso
ha sido un desafío para él y para el público,
que ha abarrotado la Sala Tallers del Teatre Nacional de Catalunya.
La temporada 96/97 la crítica barcelonesa le otorgó
el premio al mejor actor protagonista por Àngels a
Amèrica. Ahora se rinden a sus pies sin escatimar halagadores
adjetivos (descomunal, gigantesco, uno de los mejores, inmenso,
preciso) a su actual trabajo. Con demasiado peso en la mochila para
levantar los pies del suelo se muestra satisfecho pero cauto. Este
animal de teatro de 44 años nos recibe antes de la función.
Más que hablar, susurra. ¿Táctica de seducción?
NO. Economización de energía antes de subirse al escenario
para ser durante casi dos horas Jean Baptiste Clemence, el protagonista
de La Caiguda, de Albert Camus que dirige Carles Alfaro.
Teresa
Ferré
¿Cuando
te propusieron La Caiguda, tú sabías exactamente dónde
te estabas metiendo?
Ja, ja
muy buena
¡No! Bueno, me hice una primera
idea, un monólogo, Albert Camus, que ya no se trata de un
autor facilito y después, cuando hablé con Carles
Alfaro y concretó más el proyecto, cuando leí
el texto intuí que se trataba de un curro muy especial, intenso.
A priori el texto me pareció muy dialéctico, que lo
es. Creí que sería una cosa difícil. Pero había
algo como
, no sé, me pudo más la fuerza del
texto, que me dejó con muchas ganas de decirlo, me atrapó
y después que personalmente tenía la necesidad de
volver a hacer teatro pero con alguna cosa especial.
¿Qué te enganchó de la novela para decidirte
a hacerla?
El propio texto, la situación del personaje, este proceso
que hace este hombre que de estar arriba de todo viviendo en una
especie de inconsciencia de repente se da cuenta de quién
es e inicia un proceso hacia abajo. Esto me atrapó, me inquietó
como viaje del personaje, este viaje interior que hace, que es un
desenmascaramiento, como una disección quirúrgica
que hace de él mismo y su valentía al enfrentarse
al otro yo que todos tenemos. Esto me interesó mucho y a
partir de aquí las frases directamente, el texto ya como
lector. Todas las reflexiones que Camus hace en esta obra. A partir
del proceso de este hombre habla de la justicia, de la culpa, del
amor, de la amistad, de la felicidad o del éxito, pero no
de una manera pretenciosa sino a través de reflexiones vividas,
hechas a través de la experiencia. Todo ello me atrapó.
Explica un poco cómo vas creando el personaje.
En los ensayos día a día trabajas tanto el texto como
la composición del personaje. Leer Camus es muy de ideas,
de conceptos y como lector vas a la tuya. Pero Alfaro tuvo la idea
de llevar este texto a escena porque vio que era muy teatral, que
el personaje, por las reflexiones que hace y por todo el proceso
que vive, pasa por unos estados muy determinados que podían
tener mucha fuerza dramática.
¿Cuánto tiempo te llevó aprenderte el texto?
Bueno, dos meses, de ensayos han sido dos meses. Yo empecé
a estudiar el texto un poco antes para no acumular trabajo. Estuve
estudiando, memoricé las dos o tres primeras escenas antes
de empezar a ensayar con Carles. En el transcurso de los ensayos
me aprendí las otras tres. Es en el día a día
que haces el trabajo. En el teatro siempre se dice lo mismo, pero
es así, es un trabajo más sólido porque tienes
más tiempo.
El
hecho de trabajar con un texto que inicialmente no está escrito
para ser llevado a escena ¿influye en el actor o no?
Sí, yo creo que sí. El trabajo que ha hecho Rodolf
Sirera con la novela ha sido espléndido. Además hemos
participado Alfaro y yo. Ha habido hasta diez versiones del texto,
se han retocado muchas cosas. Ha sido un trabajo de mesa bastante
apasionante. Incluso a medida que íbamos ensayando, si de
repente había alguna cosa que no quedaba clara, o una frase
que nos gustaba del original y habíamos eliminado, después
la volvimos a reincorporar. Era un trabajo diferente porque uno
de los peligros de este texto era caer en una cosa dialéctica.
Por ejemplo, hay trozos en que el personaje habla con una fluidez
verbal que requería hacer frases un poco retóricas
si tú quieres, pero se trata de asumirlas, integrarlas como
forma de hablar del personaje. Es una persona que tiene cierta cultura
que le permite hablar así y, sobre todo, son frases tan potentes,
son unas sentencias tan cojonudas que aunque tengan cierto punto
retórico si las dices con todo el convencimiento llegan,
yo creo.
Es tu primer monólogo
Sí
¿Cómo lo llevas?
Bien, bien. Je, de momento bastante bien. Además estoy muy
contento con el resultado, claro. Evidentemente, la satisfacción
de ver que el trabajo que se ha hecho, que ha sido muy intenso,
ha valido la pena, primero porque yo disfruto bastante haciendo
esto. Cansarse o no es lo de menos porque a mí no me importa
agotarme si lo haces a gusto. Y después ves el resultado
en el público y realmente estoy muy contento porque la gente,
bueno, los comentarios de todo el mundo son muy buenos. Me siento
bien, lo que pasa es que intento ver si ya estoy harto de estar
solo. Es muy diferente trabajar solo.
Es que esto de estar una hora y tres cuartos solo en escena sin
el apoyo de los compañeros, no sé, si pasa algo o
se te va la pelota
Estás un poco a la deriva. Es una sensación muy nueva
para mí. Pero, no sé, yo no tenía previsto
hacer monólogos, ni tenía ningún proyecto de
monólogo porque nunca me ha entusiasmado la idea de trabajar
solo. Pero vino esto en un momento personal que de repente necesitaba
seguramente un reto profesional y el hecho de hacer un Camus por
un lado y el hecho de estar solo por el otro era también
un reto. Pensé ¿por qué no? Decidí que
lo hacía y es una sensación que de momento llevo bien.
No estás solo tienes al equipo técnico. La verdad
es que de momento lo único que pide este trabajo es estar
muy concentrado en escena y sentir que no estás solo, estás
acompañado por el público.
La respuesta del público ¿os ha sorprendido?
Sí. La idea que teníamos al principio es que estábamos
haciendo un espectáculo que iba en contra de los tiempos
actuales, donde la gente no tienen demasiada paciencia para escuchar
y en que la dictadura de la imagen es muy fuerte.
Gigantesco actor, descomunal, preciso
Ja, ja, ja, veo que te las has leído
Sí.
No sé
hombre
Profesionalmente
supongo que debe estar bien ¿no? No sé si eres de
los que las lees o no.
Sí, yo las leo. Otra cosa es lo que yo opine de los críticos
y tal. Son críticas muy halagadoras y que realmente producen
satisfacción, no hace falta negar que mi trabajo guste. Ahora
bien, el grado de superlativos o de adjetivos, sí, digamos
que llena el ego pero, pienso que
a ver, estás contento
porque ves que gusta tu trabajo, no solamente a los críticos
sino a la gente que la ha visto. Pero no has de subirte a la parra.
Uno se siente muy halagado pero tiene que saber controlar.
Claro porque en tu próximo trabajo vendrán con
lupa
Sí francamente. No, no, es verdad, después de estas
críticas si la próxima cosa que hago no estoy tan
bien creeré que estoy fatal. Creo que debemos aprender mucho
y una cosa es que este trabajo me haya salido especialmente bien
o yo haya evolucionado como actor. Pero esto pasa en todo.
Ya, pero supongo que tienes claro que esto es un punto muy determinante
en tu carrera, tampoco me atreveré a decirte aquello del
antes y el después
Sí. Tengo la sensación que sí, que de algún
modo, como trabajo ¿eh? De entrada como trabajo específicamente,
a parte de los resultados y la proyección que pueda tener
es un punto y a parte. Cualitativamente este es un paso del que
estoy muy contento y si el resultado es así, es decir, si
esto tiene más influencia, es posible que sea más
importante de lo que pensaba, está bien. Vale. Otro paso
más. Es quizás un paso más largo que los otros
pero ya se verá.
Tu personaje empieza hablando con alguien pero al final es como
un monólogo interior
Efectivamente acaba siéndolo. Empieza más con un diálogo
pero después es un monólogo interior, es una vaciada
del personaje consigo mismo y con pocas, puntuales referencias al
otro.
Cuando está hablando con el otro ¿Piensas en alguien,
tienes una imagen?
Sí, visualizo a alguien. Tengo la presencia del otro, debo
tenerla. Lo que pasa es que hay momentos en que no porque mi personaje
a medida que se adentra en su confesión está solo.
Supongo que como persona después de un personaje así
te separas de él un poco
Sí, sí, yo soy muy partidario de que cuando termina
la función, acaba y la vida privada es la vida privada. Inevitablemente,
no porque te creas o entres en el personaje, acabas cansado de coco
por hacer la hora 40 hablando con la intensidad con que necesitas
hacerlo. Supongo que es porque estoy cogiéndole la medida
de energía. Pero intento no sacar nunca los personajes del
teatro y llevármelos a casa. Aunque esta obra en concreto,
pues claro, puedes hablar de ella muchísimo solamente por
lo que se dice. El personaje lo dejo en el escenario y mañana
ya lo encontraremos.
Como actor, aunque teatro, cine y televisión sean lenguajes
distintos ¿qué medio prefieres?
En el teatro es donde he aprendido a ser actor. Las vivencias que
se tienen en el proceso de ensayos, el trabajo actoral y el trabajo
en equipo es más profundo, tienes más tiempo y es
un proceso más orgánico. Todo es más apasionado
y llegas más seguro al estreno, porque es el final de un
proceso de trabajo. Después, lo inmediato del trabajo en
el escenario con el público. Esto es impagable. Sí,
prefiero el teatro porque es el que me ha dado todo lo que sé,
mi evolución la he hecho en el escenario. El cine y la televisión
son otro tipo de trabajos, muy especiales, con otra magia pero al
ser para cámara es más frío y debes tener los
deberes más hechos. El actor ha de concentrarse con cierta
rapidez, sobre todo en televisión. En cine también
has de obtener resultados más pronto porque hay un plan de
trabajo que cumplir.
¿Cómo elegiste ser actor?
Me parece que mi caso viene de pequeño. A mí me gustaba
hacer comedia desde pequeño, ya imitaba a los profesores,
contaba chistes, le perdí la vergüenza al público
muy deprisa. Es, no sé, los genes o lo que fuera, incluso
de muy chaval empecé a hacer cosas en público, funciones
y tal y no tenía demasiada vergüenza y supongo que esto
fue creciendo. Es por vocación. De joven cuando iba al cine
o al teatro ya decía: yo quiero hacer esto, esto. Tenía
muy claro que la afición la tenía y el talento pues
en principio se tenía que comprobar. Empecé a probarlo
y vi que se me daba bien.
¿Te has interesado por otros aspectos del teatro como
la dirección?
No. La verdad es que mi pasión es interpretar. Lo que pasa
es que la dirección me ha llegado a tentar un poco, pero
no excesivamente. Pienso que dirigir teatro no es tan fácil,
hay que tener otro tipo de talento. En cambio yo me atrevería
más a dirigir un cortometraje, que es un proyecto que tengo,
que teatro.
Y
¿harás comedia algún día?
Ja, ja, ja, ya he hecho, lo que pasa es que ahora hace tiempo que
no. Tengo ganas de hacer comedia. Me gusta la comedia, pero depende
de qué tipo de comedia. Pero personajes divertidos, no. Ya
haré, espero que pronto. No es porque no quiera, que va,
es porque no me salen. No sale la posibilidad de hacer comedia o
si sale no he podido, o no me ha interesado.
¿Lo de estar tanto tiempo sin hacer teatro es porque eres
muy selectivo a la hora de escoger?
Un poco supongo. Pero ha venido dado por los dos años que
he estado en Madrid haciendo El Comisario. Estar rodando una serie
en Madrid con un personaje fijo no te permite hacer teatro en Barcelona,
no puedes estar en los dos sitios. Y hacer teatro en Madrid
pues las cosas que me han ofrecido no me han interesado del todo.
Me he dedicado simplemente a hacer la serie y cine.
¿Te veremos pronto en la pantalla grande?
Sí, he hecho dos películas que no se han estrenado
de las que tengo muy buena impresión. Una es Smoking Room,
grabada en digital, de dos tíos jóvenes, Roger Gual
y Julio Wallovits. Es muy interesante, un poco vanguardista, con
un guión excelente y muchas expectativas para verla. Después
he rodado con Lluís Maria Güell, Nudos, donde hago un
papel secundario que me dejó muy contento.
¿Cómo calificarías la cartelera de Madrid
y la de Barcelona?
La de Madrid es un poco más folclórico-casposa con
algunas excepciones y aquí tenemos más variedad de
oferta, hay más de todo. También se está imponiendo
desde hace un tiempo un tipo de teatro amable, comedia agradable
pero creo que hay más oferta y de más calidad.
Cuando te refieres a calidad, ¿incluyes cierto compromiso
del actor con lo que hace?
Para mí el actor no es solamente un intérprete de
un personaje que alguien ha escrito sino que creo que el actor,
como un elemento más dentro de la estructura de la cultura
y del mundo teatral tiene que posicionarse, tener un criterio e
implicarse en las cosas que defiende encima del escenario. Soy partidario
de esto, y con los años más. Por ello también
escogí hacer La Caiguda: decir en escena todas las reflexiones
que se hacen en esta obra es un privilegio. Es necesario hacer un
trabajo creativo de verdad, auténtico aunque eso no quita
que se hagan otras cosas.
¿Después del mes en el Espai Moma de Valencia harás
gira con La Caiguda?
Sí, haremos un poco de gira, de momento por Baleares. Yo,
en principio, estoy dedicado a esta función porque mientras
el cuerpo y el coco aguanten quiero hacerla, me apetece mucho. De
todos modos me gustaría combinarlo con otros trabajos. Ahora
estaré también en una película que se tiene
que rodar este año.
Para terminar, haréis la versión en castellano, no
sé, así para que te den el Premio Nacional de Teatro
Ja, ja, no
bueno. No hay nada confirmado todavía. Existe
la posibilidad, pero ya veremos.
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