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Terapia
contra el pesimismo
A
CUESTAS CON MURPHY
Idea: SANTIAGO SUEIRAS, ANA PIMENTA
Autor: ANDER ELIZONDO
Intérpretes: NAGORE ARANBURU, AITOR GABILONDO, PATXI
PÉREZ, OLATZ BEOBIDE / ANA PIMENTA, OSCAR TEROL
Escenografía: JOSÉ IBARROLA
Iluminación: RAFA MOJAS
Vestuario: JOSÉ IBARROLA
Espacio Sonoro: IÑAKI SALVADOR
Dirección: SANTIAGO SÁNCHEZ
Producción: VAIVÉN PRODUCCIONES |
Si
algo puede ir mal, irá mal. Nueve personajes forman un retablo
de desgracias cotidianas, de caminos tortuosos, de existencias borrascosas.
Su vida no está marcada por catástrofes noticiables,
reseñables o excesivas, sino por una fatalidad a fuego lento,
esa que se va cociendo sin aspaviento, en cada mínima renuncia,
en cada escondida frustración, en cada espacio en que no
se está cuando uno quisiera haber estado. Y es que la tostada
siempre cae por el lado de la mantequilla.
A cuestas con Murphy es un proyecto que nació en Vaivén
Producciones, de una idea de Ana Pimenta y Santiago Sueiras, quienes
le ofrecieron a Santiago Sánchez la posibilidad de dirigirlo
para, aprovechando la línea de trabajo y su experiencia en
la improvisación, abordar un espectáculo a partir
de las leyes de Murphy, realizando una labor de flujo continuo entre
los actores y el texto de Ander Elizondo. En palabras del director,
Santiago Sánchez, cuando comenzamos con el proyecto
yo tenía la impresión de que había dos caminos
posibles. Por un lado, podíamos haber ilustrado algunas de
las sentencias mediante sketches y, por otro, el que consideramos
más interesante, llegar a contar una historia de personajes
marcados por el fatalismo de las mismas.
Dogma de vida
Así, han desarrollado una historia cuyo personaje central,
harto de que las religiones convencionales no le expliquen el mundo
en el que vive, ha convertido los libros de Murphy en sus nuevas
Tablas de la Ley. Sin embargo, se sabe acompañado. Los mandamientos
fatalistas de Murphy, sus axiomas, corolarios, postulados, teoremas
y hasta excepciones están presentes en aquellos que le rodean,
incluso en los espectadores, según el director.
Desde el portero de fútbol que a los cinco minutos de comenzar
su debut con la selección de su país, Argentina, sufre
una rotura que lo retira de por vida, hasta la mujer que viene manteniendo
relaciones con hombres desde los nueve años y cuando a los
cuarenta decide dejar de tenerlas, ese día, conoce al amor
de su vida, pasando por el chico de provincias enviado por su padre
a la ciudad en busca de futuro y que al día de hoy no lo
ha encontrado o por la mujer que combate la soledad coleccionando
películas pornográficas o la otra que ha estudiado
una carrera e incontables másters para caer en la cuenta
de que el perfil que buscan los empresarios siempre es el que ella
no tiene. Todos ellos ofrecen al espectador pequeñas raciones
de sus variopintas realidades para darle a entender que Murphy,
castigo de origen desconocido pero fiel reflejo del devenir, habita
en las personas de forma irrenunciable e inapelable. Es una
comedia de perdedores, de personajes casi al borde de esa desesperación
que los convierte en tiernos, humanos e incluso en irónicos
sobre la realidad que nos envuelve. A través de ciertas historias
cruzadas, se van encontrando en el escenario y se dibuja un catálogo
de existencias agridulces aunque reconocibles. Son fatalismos cachondos
y a mí, que soy una persona tremendamente positiva, lo que
me hace gracia de Murphy es que realmente la lectura acaba siendo
muy optimista, afirma Sánchez, quien añade que
en este espectáculo el mundo de Murphy está envuelto
en la vida cotidiana y en situaciones que todo el mundo conoce,
ya que cada uno de nosotros tiene un poquito de todos los
personajes.
Tristeza y humor
A
cuestas con Murphy es una comedia en la que las situaciones de los
propios personajes despiertan la ternura y, en ocasiones, tristeza.
Quizás la aparición de la televisión
y la presión que ésta ejerce ha creado unos estereotipos
peligrosos de lo que es el humor. Un humor sobre el vacío,
totalmente plano, no aporta nada. Tenemos que tener presente qué
es lo que queremos contar, pero también la sentencia que
afirma que cualquier cosa dicha en broma es mucho más
importante que dicha en serio. Por ello, adelanta que hay
un mensaje en esta obra que es que pese a todo hay que mantener
un optimismo que es el que nos hace avanzar, y no dejarnos
caer en el pesimismo, porque si nos aferramos a él, desde
luego que las cosas van a salir mal. La ley de Murphy que más
me gusta es aquella que dice que si algo puede salir mal, saldrá
mal, y a renglón seguido, que si la propia Ley de Murphy
puede salir mal, saldrá mal. Creo que ese es el canto de
optimismo por el que nos tenemos que dejar llevar.
Trabajar con Ibarrola para la realización de la escenografía
y del vestuario ha constituido todo un lujo para el
director, porque para contar una gran cantidad de historias, con
cambios constantes de espacio y de tiempo, era preciso, a su entender,
que se tendiera hacia la sencillez de espacio que imposibilitase
amueblar la imaginación del espectador para dejarle flotar
y volar. Ibarrola ha confeccionado un espacio neutro pero lleno
de posibilidades, una gran tarima desnuda donde los personajes transforman
la realidad, donde el tránsito de espacios se basa en la
ausencia de elementos decorativos. Así como para la
escenografía, el vestuario, también de Ibarrola y
el universo sonoro, propuesto por Iñaki Salvador, han tenido
en cuenta las necesidades de los personajes según los actores,
quienes tras el proceso de trabajo han llegado a conocer a
sus personajes al máximo y a sentir qué elementos
les eran propios y cuáles ajenos, asegura Sánchez.
Implicación de los actores
El director remarca la importancia de los actores en el proceso
teatral, ya que estos, en ocasiones, olvidan la importancia
de su trabajo por pura comodidad y, cuando la ejercen, lo hacen
de manera despótica. De todas formas, cuando un autor al
uso escribe un texto debe aceptar que desde el día en que
lo deja en un papel ya no le pertenece, cuando el director lo toma
y realiza un proceso de creación, debe saber que el día
que se estrene dejará de ser suyo e incluso el actor debería
ser lo suficientemente generoso como para saber que cuando se encuentra
con un público, el espectáculo debe ser del espectador.
Si se cumple todo ese proceso, es en ese sentido cuando se da el
teatro. Lo demás son una especie de oligofrenias que a veces
ocurren.
La implicación de los actores de A cuestas con Murphy va
más allá de la mera interpretación, ya que
muchos de ellos se han encargado de otros aspectos que intervienen
en el proceso de creación, tales como la producción
de Ana Pimenta, la traducción al euskera de Nagore Aranburu
y la colaboración en la dirección de Olatz Beobide.
Por ello, Sánchez afirma que el teatro debe nacer así,
con el sudor en el escenario, por lo que desconfía de las
obras escritas en despachos aisladas en de la realidad.
Teatro para todos
Fundada por Ana Pimenta e Iñaki Salvador, Vaivén Producciones inicia
su andadura en 1997 con el monólogo musicado La coraje y desde entonces
ha puesto en pie Crímenes del corazón y la exitosa comedia juvenil
Sin vergüenzas. En breve prevén producir la segunda parte de esta
trilogía dedicada a los jóvenes con el espectáculo Sin pelos en
la lengua.
APIRILAK
25-26 ABRIL (21.00)
TEATRO PRINCIPAL - DONOSTIA
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