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San
Juan: el resurgir de las cenizas
Klaus
A. Kiewert
San
Juan es una provincia en el oeste argentino, a 1140 km de Buenos
Aires, cerca de la Cordillera de los Andes. Junto con Mendoza, La
Rioja y San Luis, pertenece a la región del Nuevo Cuyo, y
comparte con Mendoza la fama de producir el mejor vino de la Argentina.
Cuyo, en lengua indígena quiere decir "tierra arenosa",
y con razón: Es una zona muy árida, con 300 días
de sol al año.
Otra característica de San Juan son los movimientos sísmicos.
El de 1944 fue el más devastador: Destruyó el 80%
de los edificios y mató al 70% de la población. Del
antiguo casco urbano ha quedado muy poco, por ejemplo la casa natal
del hijo más conocido de San Juan, Domingo Faustino Sarmiento.
Ni una sala de teatro quedó en pie.
A lo largo de su reconstrucción, el teatro tuvo que luchar
contra muchas adversidades, sobre todo contra su propia escuálida
historia. Actualmente, la mayor parte de la vida cultural se desarrolla
dentro de lo que se podría llamar el ámbito privado:
No es costumbre salir al cine o ir al teatro. Existe especialmente
un gran desinterés por el teatro local. Sólo las grandes
producciones de Buenos Aires, de gira por el Interior, atraen mucho
público, pero esto sólo ocurre dos o tres veces al
año. La prensa muestra el mismo desinterés. Todo trabajo
teatral que no tenga alcance nacional casi no existe para los medios
de comunicación sanjuaninos. Reseñas, críticas
teatrales son inexistentes. Con la cultura no se gana plata,
manifestó recientemente el director de un periódico
local.
A esto se tienen que añadir las diferentes luchas por el
poder en el ámbito regional y las diferentes crisis políticas
y económicas por las que ha pasado la Argentina en el siglo
XX y que han repercutido fuertemente en la vida cultural de las
provincias. No es casual que el poder político en San Juan
haya preferido siempre fomentar la actividad musical.
Oasis en el desierto
Pese
a todo, existen varios elencos independientes que mantienen cierta
estabilidad y regularidad en su trabajo teatral. Casi todos los
integrantes son aficionados o semiprofesionales. Gracias a los subsidios
que les otorga el INT, algunos elencos han podido construir y/o
mantener salas propias, como es el caso de El Círculo de
Tiza, la Cooperativa Teatro de Arte, o Candado Teatro. Dos elencos
trabajan en institutos culturales (Nuestro Nuevo Teatro en la sala
del Instituto Alemán, antiguo Instituto Goethe, y el T.O.A.
-Teatro del Oeste Argentino en la sala de la Alliance Française).
Los otros ensayan y representan sus obras en las salas mencionadas
o en el Teatro Sarmiento municipal.
Los procedimientos y propósitos estéticos son muy
variados. La mayoría de los elencos se caracterizan por un
trabajo teatral convencional: se parte de un texto previo, generalmente
consagrado o clásico, y se lo lleva a la escena de la manera
más fiel posible. El máximo compromiso de estos elencos
dejando de lado la pasión obvia por la obra teatral
misma consiste en acercar el público sanjuanino al
teatro. En algunos casos, esta intención se expresa a través
de una inclinación al teatro infantil. Tal se podrían
generalizar las estéticas de los elencos Nuestro Nuevo Teatro
(bajo la dirección del teatrero sanjuanino con mayor trayectoria,
Oscar Kümmel) Expresión Contemporánea (directora:
Mónica Munafó, delegada provincial del INT), T.O.A.
(Julio Mercado), Cooperativa Teatro de Arte (José Annechini
y otros) Teatro del Sol, Aristágora, Elencos y el grupo titiritero
Luna Lunera.
El acercamiento intencional hacia el público conlleva el
peligro de caer en el melodrama, cosa que en San Juan suele ocurrir
con frecuencia. Pero también se puede llegar a combinar el
éxito de público con una propuesta estéticamente
lograda.
Trabajos con rigor
Dos ejemplos: Con un guiño de ojo hacia la historia de la
pedagogía argentina, el T.O.A. presentó durante la
temporada 2001 La Lección de Eugene Ionesco. La obra obtuvo
el reconocimiento del público y recibió una mención
especial en el Festival Regional de Teatro del Nuevo Cuyo en noviembre
del 2001.
Otro ejemplo es la puesta en escena de Menos el pecho de Deolinda
por Oscar Kümmel y su elenco Nuestro Nuevo Teatro en 1999.
Escrita por la escritora sanjuanina Susana Lage, la obra recupera
el mito regional de la Difunta Correa (una joven madre en busca
de su esposo muere perdida en el desierto, pero su hijo sobrevive
gracias a que siguió mamando del pecho materno) que trascendió
las fronteras regionales para convertirse en un mito popular latinoamericano.
No obstante, la obra dramática se aleja de los ingredientes
típicos del mito y se concentra en el tema del amor. Los
milagros que hace la Difunta Correa después de su muerte
(la supervivencia del hijo) ya no son parte de la trama dramática
sino meros elementos de un relato a posteriori, enfatizando de este
modo su carácter discursivo y hasta dudoso. Gracias al trabajo
actoral, la escenografía y el vestuario ingeniosos, la puesta
de Kümmel lograba conectar la versión modificada del
mito con las expectativas del público.
Experimentación
La segunda vertiente del teatro sanjuanino parte desde conceptos
gradualmente más experimentales. Los métodos de creación
varían de obra en obra (algunos espectáculos se crearon,
sólo con una vaga idea previa, durante el proceso de ensayo).
Un teatro que desafía a su espectador confrontándolo
con lenguajes teatrales diferentes y ofreciéndole la experiencia
de ver el mundo desde otro ángulo. Así es el teatro
que producen El Círculo de Tiza y, con menos trayectoria,
Candado Teatro.
El Círculo de Tiza, bajo la dirección de Juan Carlos
Carta, es el elenco que más éxito ha cosechado en
los últimos años. De 1996 hasta 2000, Real Envido
(1996, de Griselda Gambaro), La metamorfosis (1998, partiendo del
relato de Franz Kafka), Inferno (1999, basada en el cómic
Cuando sopla el viento de Raimond Briggs) y El murmullo (2000) ganaron
en las respectivas Fiestas Provinciales y Regionales y se representaron
en las respectivas Fiestas Nacionales. La metamorfosis se presentó
incluso durante el 2° Festival Internacional de Teatro en Buenos
Aires, en 1999. Además, la obra de mimo Manchas en el silencio
(1997, una reformulación libre e inquietante de los Actos
sin palabras I y II de Samuel Beckett) obtuvo una mención
especial en el Primer Festival Nacional del Mimo 1997.
Creado en 1996 por un grupo de actores, El Círculo de Tiza
ha experimentado en diferentes disciplinas teatrales, con una poética
"expresionista", se caracteriza por su intensidad visual
y escenográfica. Opera con los radicales: en el plano visual,
con lo claro y lo oscuro; en el parlamento, con los gritos y los
murmullos; en el movimiento, con lo rápido o repentino y
lo lento. Esto también incluye sonidos bruscos e interrupciones
drásticas. Hay poco lugar para expresiones intermedias. Esta
poética hace que el espectador continuamente esté
sometido a una tensión fuerte que puede llegar a ser perturbador.
Además, los actores del Círculo de Tiza generalmente
se destacan por su destreza física y la exactitud en movimiento
y gesto, tal vez una de las deudas que Juan Carlos Carta tiene con
el mimo, con el cual comenzó su carrera teatral.
Estética autónoma
El elenco Candado Teatro comparte ciertas propuestas estéticas
con El Círculo de Tiza, sin ser una mera copia. Pese al poco
tiempo que existe, el grupo ha podido elaborar una estética
autónoma que se nutre sobre todo de una fuerte tendencia
hacia la expresión rítmica y espacial, propia de la
danza teatro. A diferencia del Círculo de Tiza, Candado Teatro
muestra una clara preferencia por la creación colectiva.
Sus obras con mayor éxito han sido Despacho de lamentos y
Flores en la cartera, ambas ganadoras de la Teatrina de San Juan
en 2001 y, por lo tanto llevadas a la Fiesta Regional del Teatro
de Cuyo en 2001. Allí, Flores... fue seleccionado para la
Fiesta Nacional de Teatro 2001.
No son estos los únicos grupos que trabajan en San Juan.
Siempre se siguen formando elencos ocasionales, que llegan a crear
buenos espectáculos. Pero por diferentes razones, estos elencos
no sobreviven a sus puestas. Nacen y vuelven a desaparecer, mientras
que los integrantes o intentan organizarse bajo nuevas constelaciones,
o dejan de trabajar. La mayoría de los elencos mencionados
arriba se constituyeron de manera parecida.
Esto y la difícil situación del teatro en San Juan
hacen que la movida teatral del lugar viva la suerte de un Ave Fénix
que renace de sus cenizas sólo para autodestruirse: Vaivenes
tan tristes como absurdos que significan un gran derroche de energía,
y no son pocos los teatreros que han dejado la provincia para buscarse
la vida en un lugar más propicio o que a pesar de su talento
han decidido abandonar el teatro para siempre. De momento el Fénix
sigue volando, aunque muestra cierta intención de volver
a quemarse. Hay que esperar a que el pájaro busque y encuentre
su propio extintor de incendios, o conformarse con su naturaleza.
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