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Mirada
al teatro argentino del interior
Más
allá de Buenos Aires también existe el teatro argentino
¿Alguién lo duda? En 1998 el Registro Nacional de
Teatro Independiente contó casi 500 salas y 1500 grupos en
todo el país, muchos de ellos con una notable trayectoria.
Aún así y a pesar del meritorio trabajo del Instituto
Nacional de Teatro, los diferentes ámbitos teatrales de las
provincias siguen siendo tierra ingnota a nivel nacional. Esta ignorancia
que incluye también otros aspectos de la vida regional es
grave, sobre todo con los serios problemas que Argentina corre actualmente.
Por lo tanto, vale la pena echarle una mirada, aunque sea de manera
ejemplar.
Klaus
A. Kiewert
¿Cómo
está el teatro regional? Dejemos de lado las excepciones
y pintémoslo en negro: por falta de interés, por falta
de dinero o por ambas razones a la vez, el público no va
al teatro; las salas se han convertido en cines; la prensa local
se desentiende del movimiento teatral; elencos se desaniman y desaparecen,
y con ellos desaparece la continuidad; la mayoría de los
grupos que perduran sólo pueden dedicarse a un teatro de
aficionados; ser "teatrero profesional" es una actitud,
no una posibilidad de vivir; la experiencia y el conocimiento estético,
tanto de los teatreros como de los espectadores, corren peligro
de estancarse o, peor, decrecer; por lo tanto, la calidad de las
puestas y del trabajo actoral podría decaer, con el resultado
que la abstención del público, ya notoria, se agravaría
aún más.
De las loterías
Desde que comienza su historia, el teatro argentino que es
casi exclusivamente un teatro independiente sufre de estos
problemas. La crisis actual sólo vuelve a agudizarlos. A
finales de los años 90 del siglo pasado se produjo una leve
pero notable mejoría. En el año 1998 empezó
el funcionamiento del Instituto Nacional de Teatro (INT), una institución
que se creó para el fomento del teatro independiente, gracias
a la llamada "ley del teatro" que otorgaba un porcentaje
de las recaudaciones estatales de las loterías a la subvención
del teatro independiente argentino. El INT debe repartir estos ingresos
entre los proyectos teatrales presentados, procedentes de todas
las provincias. Además envía asistencias técnicas
para los diferentes elencos, publica obras de teatro y manuales
para el desarrollo del trabajo teatral, y organiza concursos y festivales.
A pesar de la corrupción que el sistema de los subsidios
puede provocar y, de hecho, en alguna que otra provincia provocó,
la primera etapa (1998-2002) del INT ha sido un éxito. Sin
embargo, a finales del 2001, bajo el signo de la crisis aguda, el
gobierno recortó los ingresos del INT a un 13% del monto
esperado. Ahora, la situación de muchos grupos independientes
vuelve a agravarse. Incluso se tuvo que postergar la Fiesta Nacional
del Teatro cuya celebración había sido provista para
el noviembre 2001 en Mar del Plata. La nueva fecha no se ha determinado
aún.
Diferencias
La problemática situación del teatro argentino no
se percibe tanto desde Buenos Aires. El teatro de la Capital sigue
siendo sin duda uno de los focos teatrales más importantes
a nivel mundial, aunque la mayoría de sus integrantes también
pase por momentos difíciles. De su sombra sólo se
escapan Córdoba, Mendoza Santa Fé y Rosario. Estas
ciudades siguen manteniendo un movimiento teatral muy variado y
relativamente tiene una tradición propia y no depende tanto
de las instituciones de consagración provenientes de la Capital
(por ejemplo los periódicos porteños con alcance nacional).
Existe un espacio público regional que participa activamente
en la vida cultural.
El resto del teatro argentino se encuentra a oscuras. Si no existieran
publicaciones como el Periódico de Artes Escénicas
y Cultura o la Revista Picadero del INT, la situación del
teatro en el Interior pasaría casi completamente desapercibida.
Y eso que en ciudades como Jujuy, Salta, San Juan, Tandil, Tucumán
se hace teatro, y del bueno.
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