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¿El
cielo es azul?
T.O.C.
Autor: JEAN-MARIE BROUCARET
Itérpretes: JEAN-MARIE BROUCARET, TXOMIN HÉGUY,
HERVÉ ESTEBETEGUY, GUY LABADENS, MURIEL MACHEFER, CHARLOTTE
MAINMGÉ, MANUELLE RIPERT
Banda sonora: NICOLAS DUPEROIR
Iluminación: BRUNO PARIS
Dirección: JEAN-MARIE BROUCARET
Producción: THÉÂTRE DES CHIMÈRES |
T.O.C.
es como se conoce el Trastorno Obsesivo Compulsivo, que se caracteriza
por dos síntomas específicos: la obsesión y
la compulsión. Cerca de dos millones de franceses están
aquejados por estos trastornos, tanto hombres como mujeres.
Se llama obsesión a la idea o a la imagen que domina la mente
en contra de voluntad, de manera repetitiva. Se trata de un pensamiento
que connota un peligro. Las obsesiones son una fuente de angustia
y ansiedad. Son cuatro grandes familias: de suciedad, de error,
de calamidad y de agresividad.
Compulsión significa obligar, se trata de un acto destinado
a conjurar la obsesión y a calmar la ansiedad provocada.
El sujeto se siente obligado a ejecutar lo que llama sus manías.
Estas acciones también se llaman rituales y se
distinguen tres tipos: de lavado, de verificación y perfección
y mentales.
Para Théâtre des Chimères la actitud de estas
personas plantea interrogantes sobre la propia naturaleza humana..
¿Qué son estos agujeros negros, sobre las que se asienta
nuestra frágil normalidad? El teatro, por su naturaleza intrínseca,
explora nuestros límites y nuestras posibilidades, y es un
vehículo privilegiado para sondear este territorio interno
y en gran parte desconocido.
La persona obsesivo-compulsiva limpia, verifica, intenta sin descanso
lograr la perfección. De esta manera, se esfuerza en responder
a los preceptos de orden, de limpieza, de éxito de nuestra
sociedad. Sin alcanzar la meta.
Abordar los T.O.C. en el escenario les permite desarrollar su capacidad
de asombro, instrumento indispensable para ver y comprender mejor
el mundo.
El espectáculo
La obra pone en escena quince casos de trastornos obsesivo-compulsivos,
todos ellos inspirados por casos verídicos. Quince ilustraciones
de esta patología, como Leticia que, al llegar a casa, tiene
que relatar todo lo que le ha pasado durante el día. Si se
olvida de un sólo detalle, vuelve a empezar. Eso puede llevarle
horas...
O Michèle, que hace y deshace su cama hasta que las sábanas
queden sin arrugas. O Misión imposible. O Robert, quien en
cuanto sale de casa recoge todos los desperdicios y los trae a su
piso.
¿El cielo es azul? es la pregunta que una chica joven, Alicia,
hace a su madre sin descanso. Decenas de veces al día plantea
la cuestión, para estar segura: ¿El cielo es azul?
Se ha elegido, de manera consciente, una dramaturgia fragmentada
en la que los casos se suceden, yuxtapuestos unos a otros.
Esta fragmentación va más allá incluso, cuando
la trayectoria de un personaje se entrecorta en varias escenas salpicadas
a lo largo del espectáculo. Nuestro objetivo es mostrar el
universo caótico, sin fluidez, laberíntico y amordazado
del trastorno obsesivo-compulsivo.
Incluso el espacio escénico está sometido a esta discontinuidad.
Sobre un escenario desnudo se instalan unos cuantos elementos al
comienzo de cada escena y se retiran al final. Nueva instalación
y nuevo escobazo para la escena siguiente.
Sillas plegables, percheros sobre ruedas, tableros y caballetes
aparecen y desaparecen al ritmo de claps de cine, exponiendo
un universo precario, provisional e inestable.
Unidad
Pero el espectáculo posee una unidad intrínseca, conferida
por la patología misma. No hablamos de la vida de los enfermos
sino de la enfermedad.
Sabemos que la frontera entre las arenas movedizas de los T.O.C.
y la tierra firme de la normalidad es muy tenue. Algunas secuencias
del espectáculo son una ilustración de ello; muestran
la relación, divertida y algo inquietante, entre el trastorno
y la norma.
MAIATZAK
17-18 MAYO (19.00)
LA CRIÉE - HENDAIA
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