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Arder
de deseo
DSO
Guión: MARKELIÑE
Intérpretes: JAVIER RENOBALES, ANA MARTÍNEZ,
SOLEDAD CARRIL, JON KEPA ZUMALDE, NACHO GÓMEZ, MIKEL
LOSADA, JUANJO OTERO
Iluminación: PACO TRUJILLO
Vestuario: HORTZMUGA
Coreografía: SOLEDAD CARRIL
Coordinación: IÑAKI EGILUZ
Dirección y producción: MARKELIÑE |
El
deseo, esa serpiente interior que se esconde tras máscaras
diversas y que hace perseguir y tropezar cada día es el eje
central de la nueva propuesta de Markeliñe, un espectáculo
titulado DSO y que nace con el objetivo de ocupar la calle en un
juego teatral de luz, sonido, color, humor e ironía y que
sigue la línea de nocturnidad y estatismo que la compañía
ha ido marcando en producciones similares, tales sean Kubierno,
Alo Europa o Armagedon. No obstante, otra de las finalidades del
espectáculo es la de mejorar la capacidad artística
que la compañía tiene en cuanto a los montajes de
calle, en palabras del miembro de la formación Iñaki
Egiluz, incidiendo en ciertos matices creativos, como el ritmo.
Nuestra intención, y ahí nos la jugamos, es conseguir
un espectáculo que en su ritmo sorprenda al espectador. Para
ello, intentamos que cada escena sea un desencadenante de la posterior,
que un residuo de la acción precedente sea el arranque de
la actual.
Elemento de conflicto
El compromiso, una de las constantes en los trabajos de Markeliñe,
estará también presente en DSO, para sugerir elementos
de reflexión. En opinión de Egiluz, las obras de Markeliñe
no son únicamente lúdicas, sino que pretenden aportar
algo más. En este caso, les interesaba el concepto que refleja
el propio título, el deseo. Se nos antojaba una idea
muy atractiva porque en sí mismo es un elemento de conflicto,
dramático. Es ilusión y a la vez frustración.
Es energía pero también represión.
Con esa idea inicial y, como siempre, trabajando la creación
del espectáculo a partir del trabajo de los actores en los
ensayos, han articulado una historia, una alegoría irónica
y festiva en forma de cuento imposible. En la literatura universal
existen muchas referencias, no siempre explícitas, al deseo,
como los trabajos de autoras como Marguerite Duras o Simone de Beauvoir.
También hay personajes, como Fausto o el Don Juan, cuyo motor
es el deseo. Nosotros hemos recurrido a La Cenicienta y hemos estructurado
la historia en torno al Príncipe Azul, porque es un personaje
que desea y es deseado. La historia concreta es un conflicto entre
hombre y mujer, algo problemático, ya que no siempre se desea
al mismo tiempo ni siempre es correspondido. En esa relación
hombre-mujer se cruzan reflexiones sociales, como el deseo que lleva
a la posesión, al maltrato, los daños colaterales,
por así decirlo.
Realismo mágico
La acción arranca en el momento en que el Príncipe
pierde a la Cenicienta e inicia, zapato en mano, su periplo errático
en su búsqueda, viaje que Markeliñe aprovecha para
conducirlo por el sendero de la metáfora, el simbolismo y
el realismo mágico, en la línea de la compañía,
que en opinión de Egiluz, sugiere a través de imágenes
y sin decir las cosas claramente pero encerrando diferentes cuadros
inundados de deseos compartidos en secreto, como el poder, la belleza
o la posesión. Para Markeliñe, DSO es un grito de
ánimo a continuar deseando.
Partiendo de la Cenicienta, Markeliñe ha buscado la mezcla
de dos texturas, la de los cuentos clásicos y la de los periódicos.
Así, el Príncipe Azul se cruza en su camino con una
treintena de personajes contemporáneos, para aflorar reflexiones
como el maltrato, el machismo, la represión del deseo o la
manipulación mediática.
Balanceo pendular
Como
compañía que en sus espectáculos rehuye de
la palabra, Markeliñe afronta sus trabajos de manera intuitiva,
como dice Egiluz, a partir de imágenes que nos parecen
interesantes y que están relacionadas con el tema que hemos
decidido tratar. Luego las enlazamos de una forma dramática,
teatral, que tenga un sentido, por lo que muchas veces la justificación
del espectáculo viene después de la imagen.
El proceso de creación de la compañía es en
su opinión un péndulo que no sigue una regla
fijada, que en su balanceo toca muchas ideas para, al final, quedarse
quieto en un punto donde el espectáculo está cuajado,
tiene un sentido, una lógica dramática.
Markeliñe se aventuró a realizar teatro de calle en
un principio se había dedicado únicamente a sala
tras ver las posibilidades que da, especialmente en la noche, cuando
los colores son más intensos. La noche, al ser una
compañía que trabajamos el gesto como vehículo
de expresión, nos da la posibilidad de jugar con los colores
y la pirotecnia, y usarlos como un elemento más para nuestro
objetivo último. Utilizamos los recursos, la energía
de la calle para contar historias, dándole una relevancia
a la interpretación de los actores y evitando la vistosidad
que no se apoya en un sentido dramático. Por ello, planteamos
los espectáculos de calle de una manera estática donde
todo está muy medido, y concretamente en DSO, actuando sobre
unos módulos que de alguna forma hacen las veces de escenario,
afirma Egiluz. De hecho, asegura que en DSO se llevan todos los
elementos del teatro de sala a la calle: luz, sonido y espacios
elevados para acoger las acciones y que el público tenga
en todo momento las referencias de en qué lugar se está
desarrollando el espectáculo y la comodidad necesaria para
contemplarlo.
Espacio envolvente
La concepción espacial del espectáculo es envolvente,
las acciones se suceden cerca del público. De alguna
manera, queremos que el espectador sienta en sus carnes la odisea
del protagonista y comparta en todo momento su sensación
de vértigo. Al público se le acosará, se le
provocará, haremos que se sienta un poco indefenso en ciertos
momentos, pero de una manera medida, y sin ningún riesgo,
explica Egiluz. Por ello, han creado un espacio formado por varios
módulos estáticos y elevados, entre los cuales se
habrá de situar el espectador compartiendo espacio con los
propios intérpretes, quienes utilizan tres de los módulos
para desarrollar las acciones, mientras que otro está destinado
al control de sonido y luces, desde donde se proyectará una
iluminación multidireccional, iluminando los módulos
de una manera estática, sacándoles diferentes colores
y texturas, más un foco de seguimiento que marcará
el lugar de la acción cuando ésta ocurre entre el
público.
Aunque se trata de un espectáculo cerrado y con poco lugar
para la improvisación, en previsión de la afluencia
de público y de su implicación con el espectáculo
los actores podrán variar ciertas escenas, una idea también
planteada desde la producción, ya que Markeliñe ha
preparado dos versiones, de cinco y siete intérpretes respectivamente,
que alternarán según las necesidades de cada plaza
en la que actúen.
EKAINAK 1 JUNIO (22.45)
INSTITUTUA - LEIOA
EKAINAK 21 JUNIO (23.00)
PLAZA ARGALA - ARRIGORRIAGA
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