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Abierta
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El
reconstituyente supervitamínico
de las artes en Barcelona
Durante
2 días, el 7 y 8 de junio, se celebra la 19 edición
de la Marató del Espectacle, ese ya clásico trajín
de artistas, profesionales y público. Un fin de semana para
vivir las artes escénicas intensamente desde las disciplinas
más variopintas. Por 9 euros la jornada, dieciocho horas
para todos los públicos.
Teresa
Ferré, Barcelona
A
las ocho de la tarde del sábado se queda cerca de las torres
de plaza España para subir por la calle Lleida hasta el Mercat
de les Flors. No hay prisa, la noche es joven. Media hora después
empieza el espectáculo. Durante ocho horas sin interrupción
los artistas invaden la zona de la Ciutat del Teatre. Este año,
atención, porque el fin de las obras ha ampliado los espacios:
las dos salas del Mercat (Maria Aurèlia Capmany y Sebastià
Gasch) la plaza Margarita Xirgu i el Espai Lliure (el pequeño
del Palau de lAgricultura). La sala grande del Mercat se reserva
a las actuaciones de teatro, danza, circo, música y variedades;
la Sebastià Gasch acoge los montajes de pequeño formato,
el Espai Lliure servirá para las proyecciones de cine y vídeo,
en la plaza exterior otro escenario también para los audiovisuales
y el resto del recinto se reserva para acciones, animación,
artes plásticas y mercadillo. Un mercado que lleva por nombre
Fira Picnic, con 25 paradas para probar desde la comida más
exótica hasta el masaje en directo pasando por las refrescantes
caipiriñas. Espacio de obligada asistencia para hacer pausa
cerebral y estomacal, espacio para asociaciones culturales diversas.
Empieza la fiesta y las actuaciones se enlazan unas con otras. La
duración va de 3 segundos a diez minutos. Una especie de
zapping que no consigue aburrir ni a aquellos que nunca van al teatro.
Lo mejor de la Marató es que es imposible dormirse ni con
los espectáculos más tostones. Que a uno no le gusta
lo que ve, ya se ha terminado, o puede cambiar rápidamente
hacia otro espacio, buscar ese corto que proyectan en la otra parte
o chafardear en las obras de arte. Por cierto, que este año
otra novedad es la muestra de Arte Joven para menores de 30. El
primer artista seleccionado representará a España
en la Bienal de Jóvenes Creadores de Europa el año
que viene en Atenas. Para el público de teatro en general
la Marató es una especie de reconstituyente vitamínico.
Para los que nunca pisan sala alguna una manera de romper prejuicios
y sorprenderse. Para los profesionales del sector es otro cantar.
Por un lado es aquél punto de encuentro informal donde se
puede descubrir alguna compañía que por las características
de su trabajo no accede al circuito. También es aquella especie
de catálogo donde encontrar el espectáculo que falta
para cerrar una programación, en que mejor que en directo
que los videos que llegan a la oficina. Quizás se descubre
alguna joya o se reencuentra a aquellos que vimos hace años
y que ya se han hecho un nombre. En esta edición pa0sarán
por el Mercat más de cien compañías catalanas
en su mayoría, otras latinoamericanas o europeas, algunas
del resto del estado, para mostrar encima de un escenario todo lo
que se nos pueda pasar por la cabeza.
Los inventores de la pócima
Este cóctel nació y se consolidó gracias a
Juan Eduardo López y Arnau Vilardebó que empezaron
en el 84 con la I Marató de Teatre i Circ en el Casal Transformadors
para pasar el año siguiente a las Cotxeres de Sants y desembarcar
a partir del 88 en el Mercat de les Flors. Los objetivos estaban
claros desde el principio: fomentar la creación de nuevas
formas de participación y atraer público nuevo gracias
al formato de los espectáculos, invitar a programadores de
todos los géneros artísticos, ayudar a los artistas
con información sobre centros de enseñanza y recursos
a su disposición y finalmente, hacer una gran fiesta con
las artes escénicas como protagonistas. Su vinculación
con la vida teatral y su trabajo han hecho crecer esta apuesta tan
peculiar que se ha convertido con el tiempo en una cita indispensable
en todo calendario teatral.
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