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Vacuna
contra la desmemoria
LA
MANO DEL EMIGRANTE
Autor: MANUEL RIVAS
Adaptación: FERNANDO BERNUÉS
Intérpretes: CARLOS ACOSTA, AITOR BELTRÁN,
TERESA CALO, KIKE DÍAZ DE RADA/CÁNDIDO URANGA,
TOMASA FONTAN/PILAR RODRÍGUEZ, PATXI GONZÁLEZ,
TXEMA GONZÁLEZ, FRAN LASUEN, RAFAEL MARTÍN, CARMELO
MORENO
Escenografía: FERNANDO BERNUÉS, JOSÉ
IBARROLA
Iluminación: XABIER LOZANO
Vestuario: ELI ELIZONDO
Dirección: FERNANDO BERNUÉS
Producción: TANTTAKA TEATROA |
Manuel
Rivas escribió el libro La mano del emigrante en el año
2000, tras haber reescrito en varias ocasiones la historia que le
da título, un relato de ficción al que añadió
otros dos, El álbum furtivo, compuesto por fotografías
tomadas por él mismo y Los náufragos, un relato periodístico.
Fascinados por la obra Tanttaka decidió llevar a escena esta
obra porque la peripecia cotidiana de sus protagonistas, emigrantes
y marineros, descubre el claro-oscuro de una parte importante aunque
silenciada de la historia reciente del Estado español, país
que ayer exportaba mano de obra y que ahora parece infectado por
el virus de la desmemoria.
Apego y pérdida
Jugando con el argumento de la narración que da título
al espectáculo, Tanttaka anuncia que se trata de una historia
tan arriesgada e inolvidable como el tatuaje de un camillero que
conduce al receptor al lado oscuro de su vida y a un pasado reciente
pero olvidado. En ella, el protagonista Castro y sus compañeros
trabajan en un hospital de Londres y se reúnen en un bar,
el Old Crow, para jugar al billar y a los dardos, beber y compartir
historias. Castro hipnotiza con la palabra, con sus recuerdos y
con esa mano tatuada con tres paíños, pequeños
pájaros negros con betas blancas. Vive todo el año
en mar abierto, y esconde un dramático secreto de apego y
pérdida, el mismo que guardan los náufragos, los protagonistas
de otro de los ejes. Uno de ellos, en testimonio real, cuenta cómo,
en el límite de sus fuerzas, el tronco al que se aferra se
reblandece como una almohada de plumas en la que depositar los denominados
pensamientos de oro. La aventura humana de los protagonistas,
náufragos y emigrantes, transcurre entre dos naciones, el
apego y la pérdida, y ellos viven esa experiencia al límite,
unidos en la lucha por la supervivencia y el ansia de una nueva
vida mientras se pierde lo que se quiere y el resto se abandona.
El libro, según reconoce Fernando Bernués, impulsor
de la escenificación de La mano del emigrante y encargado
de su adaptación y dirección, es una historia que
a él le mueve, le conmueve y le remueve. Sólo
trabajo con aquello que entiendo, que me ha tocado de alguna manera
y que me apetece escribirlo en escena, no sólo dirigirlo,
sino llevarlo a una estética y un lenguaje. En este caso,
al ser un libro distinto y como su autor denomina, fronterizo, nos
animó el encontrarle una clave narrativa y sobre todo, lo
que sería el espacio escénico.
De Londres a A Coruña
En
su opinión, el mayor obstáculo suponía el poder
pasar de un espacio a otro con facilidad, solución encontrada
junto al escenógrafo José Ibarrola con el diseño
de un espacio escénico compuesto por un suelo y un muro construidos
con maletas móviles, que al abrirse e iluminarse sugieren
los distintos espacios de la acción. Así pasarán
desde la taberna y hospital londinenses hasta la casa abandonada
en la ensenada del Orzán en A Coruña o la cueva en
la que se escondió un hombre de la posguerra por miedo a
la depuración fascista, pero que también es el muro
de contención del puerto al que llegan milagrosamente los
náufragos devueltos por el océano. Una vez resuelto
el espacio continúa el director comenzamos
a trabajar en la dramaturgia, ya que había que integrar en
la coherencia de un sólo espectáculo las tres narraciones
contenidas en el libro. Ha sido una tarea difícil porque
las abundantes transiciones entre realidad e imaginación
dejan un territorio muy libre para colocar el material en momentos
diferentes de la historia. Para ello, para hilvanar las acciones,
además de los textos del libro, han utilizado la serie de
artículos de prensa El periodismo no es un cuento
del mismo autor en los que se habla de un maestro que recorrió
la Costa da Morte con los alumnos preparando una fiesta dedicada
a los náufragos.
Grupo chocante
Si bien en un principio pensaban en un montaje con siete intérpretes,
en el trascurso de la adaptación se fueron sumando nuevos
personajes, por lo que al final serán diez. Según
explica el director, hay una química muy especial entre
los actores, que es la misma que creo que tiene que darse en los
personajes, especialmente en La mano del emigrante.
Posiblemente, si no estuvieran fuera de su país no estarían
juntos, lo que les une no es una afinidad personal. Como equipo
humano hay algo chocante entre ellos y me parece que eso teníamos
que contarlo. Por ello, cuentan con un equipo de intérpretes
que Bernués define, como los protagonistas de la obra, un
grupo de emigrantes y náufragos. Los hay actores de teatro,
como Kike, Teresa, Cándido o Rafa, pero también otros
como Patxi González, que sin ser actor, siempre ha estado
ligado a la música, al igual que Fran Lasuen. Castro, que
es el personaje en torno al cual gira la historia, está definido
como un tipo grande, con un punto de demente, y al mismo tiempo
de ternura, estará interpretado por alguien que nunca hasta
ahora ha trabajado de actor, Txema González. Junto a ellos,
estará Tomasa Fontán, la madre de Teresa Calo, alguien
en quien pensé desde un principio, porque además de
haber hecho teatro en su juventud es una mujer gallega cuyo marido
era marinero y quien nos podía traer la verdad de alguien
que entiende la historia. Por otra parte, contar entre los
intérpretes con músicos les ha permitido integrar
la música en la acción, aunque en palabras del director,
no será un elemento protagonista como en el montaje El pianista
del océano, aunque está muy integrada también
en el libro original, y por ejemplo, uno de los leitmotivs de la
historia es la canción Se va el Caimán.
Cuando dirijo o preparo un trabajo, no sólo me vienen a la
cabeza imágenes, sino también músicas.
Montaje políglota
Al igual que ocurre con el original, los protagonistas del espectáculo
de Tanttaka serán gallegos. Para lograr la corrección
del acento, han contado con la colaboración de Xosé
Estévez, escritor y maestro, que en ocasiones ha realizado
la misma labor en proyectos cinematográficos. En palabras
de Bernués, era muy importante trabajar el acento,
no tanto en la primera parte, al ser personajes que llevan muchos
años como emigrantes en Londres y que pueden haber perdido
parte de él, pero sí en la segunda, que está
localizada en Galicia.
Tanttaka está preparando la versión en euskera de
La Mano del emigrante, cuyos ensayos comenzarán tras el estreno
en español del espectáculo, y que será como
avanza el director, una versión mixta, aunque es difícil
decidir qué partes irán en euskera y cuáles
no. La opción por la que creo que nos decantaremos es que
en las que los actores se dirijan al público sean en euskera,
las situaciones que se dan en Londres las mantendremos en castellano,
mientras que para las acciones localizadas en Galicia utilizaremos
el euskera y en algún caso el gallego. Dramáticamente
ha sido una decisión difícil, porque no tiene sentido
hablar en euskera con acento gallego.
Harapos cosidos
Manuel Rivas comenzó desde muy joven escribiendo reportajes
en la prensa, que luego se han recogido en varios volúmenes.
De su obra literaria, que considera hecha de harapos cosidos,
destaca ¿Qué me quieres, amor?, ganadora de premios
como el Torrente Ballester y el Nacional de Narrativa, en la que
se incuye el relato en el que se basó la película
La lengua de las mariposas.
UZTAILAK 12 JULIO (23.30)
ANTZOKI ZAHARRA - DONOSTIA
UZTAILAK 20 JULIO (21.00)
ZORNOTZA ARETOA - AMOREBIETA-ETXANO
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