Revista Artez
Portal Artezblai
Libreria Yorik
Revista de las Artes Escénicas
Artez 64. agosto de 2002
Hoy es
 
  • Teatro
  • Música
  • Danza
  • Audiovisuales
  • Zona Abierta
  •  
     
  • Agenda
  •  
     
  • Conócenos
  • Suscríbete
  • Contacta
  •  
     
  • Buscador
  • Números anteriores
  • Directorio
  •  
    abal gunea
    ona Abierta

    En la mitad del mundo

    carlos gil

    El aeropuerto es un cicatriz a tiralíneas en el corazón de Quito. Viajamos con los sentidos activados para recibir algunos signos de una realidad teatral ecuatoriana que conocemos fragmentariamente. Vamos con destino al Sur de Quito. Estamos convocados a las II Jornadas Internacionales de Artes Escénicas - Teatro en el Sur. La primera paradoja es que al llegar vamos hacia el Norte de Quito, muy al Norte, hasta Carapungo, allá justo al punto opuesto de la convocatoria.
    El Sur de Quito son varios barrios muy poblados que parecen pertenecer a otro municipio. Como dicen allí, la Virgen de Legarda que corona el monte Panecillo está de espaldas al Sur, mira al Quito antiguo y señorial, al centro y al norte, que es donde está la vida administrativa, burocrática, de ocio y negocio y donde están las mejores dotaciones culturales.
    En el Sur, en ese Sur que tardaremos unas horas en conocer, solamente las iglesias de todas las evocaciones, algún centro comercial realmente mastodóntico y los mercados, dotan a los barrios de una cierta vida. El resto es dormitorio. O así lo parece. Y no hay dotaciones culturales, ni mucho menos un teatro, una sala. La hubo, pero surgieron problemas políticos y de allí queda lo que se llama Centro Cultural del Sur, una de las entidades convocantes. Una asociación cultural civil, de gentes con buena voluntad que esperan dotar al Sur de un lugar donde poder expresar la belleza y la creación. Hay alguna promesa: se piensa en construir una Casa de Cultura en el Sur. Anida el escepticismo.

    Alternativas

    Hemos viajado animados por encontrar alternativas de producción y de relación con los públicos. Un barrio deprimido que recibe inyecciones de arte. Pero la realidad nos coloca ante una nueva paradoja, esta vez indescifrable.
    El coorganizador de estas Jornadas es Teatro de la Guaba, y aquí se nos rompen los esquemas. Se trata de un lugar, de una supuesta sala, pero está en el interior de una casa habitada, y es un cobertizo, algo que a duras penas serviría para almacén de un grupo europeo, pero que allí se llama Teatro donde realizan actuaciones.
    Por lo tanto, estamos ante unas Jornadas en donde los espacios que visitamos no son aptos para una buena actuación, pero puede más la voluntad. El “auditorio”, es un local anejo a la Iglesia de la Magdalena, de unos trescientos metros cuadrados diáfanos, donde hallamos futbolines y mesas de ping pong. En estos dos espacios se celebran las representaciones, pero. hay una serie de actuaciones programadas en el Teatro de la Universidad Central, un local ampuloso, con una dotación técnica mínima, pero suficiente. Allí, en el Centro, empiezan las actuaciones de los grupos internacionales, pero como todo es relativo, el primero es de la propia Escuela de Teatro de la Universidad que nos llena de lenguajes escénicos superpuestos y un mal sabor. Allí vemos al grupo Ensueños, unos titiriteros argentinos que están recorriendo América con sus trabajos y que colaboran en la organización. Su trabajo, Fantasías de un niño grande apunta capacidades. Una historia melancólica de dos viejos tanguistas como personajes centrales. Parece un trabajo en proceso de creación.
    En este escenario vemos a los colombianos de Teatro de Cali, con Generación X, un trabajo de interpretación de tres jóvenes actores que nos retratan una parte de la sociedad colombiana. Se improvisa una escenografía, una iluminación, quedan el actor y las dos actrices frente al público con su gesto y su palabra.

    Bajo el árbol

    Habíamos presenciado dos actos previos, en el Teatro de la Guaba. En el patio, en un espacio natural bajo el gran árbol de la guaba. La escuela de Teatro del Cronopio nos ofrece un trabajo muy dinámico, con mucha energía, pero con amontonamiento de conceptos. En el mismo espacio vemos a Susana Reyes interpretar Amakuma, un trabajo que funde las raíces andinas con las técnicas del Butho. Resalta la presencia magnética de la bailarina. Las noches quiteñas son frías y al aire libre incomoda la temperatura pese a las hogueras que enmarcan las actuaciones.
    El Auditorio es incómodo para actuar y para presenciar, pero allí se van sucediendo los trabajos de grupos ecuatorianos. Vemos Tempranas nostalgias de Patricio Guzmán. Disfrutamos de un excelente trabajo de Malayerba, Jardín de pulpos, un bello texto de Arístides Vargas, con una puesta en escena realmente importante y unas actuaciones que logran superar en la representación presenciada todos los inconvenientes técnicos. El teatro hecho verdad. Patricio Vallejo, ofrece un unipersonal escrito, dirigido e interpretado por él mismo, una especie de repaso a una vida teatral, que parece se queda a punto del filón comunicativo, que nunca parece llegar.
    Todo ello lo hemos ido viendo en un ambiente enrarecido, ya que no se nota la presencia del público de ese Sur añorado. En las actuaciones apenas hay vecinos, la mayoría son profesionales o participantes. Y aquí se abre una polémica que excede a estas jornadas. ¿Cómo intervenir eficazmente en la vida cotidiana con la herramienta del teatro? Si no hay una base social amplia, las iniciativas oportunistas no parecen calar, se quedan en un ejercicio facial, en un empecinamiento, en muchas frustraciones.
    Y es que Quito, la larga Quito, tiene una vida teatral estable, habitual, coordinada. Y tienen en el centro sus salas y teatros. Esta es la realidad de hoy.
    Y pudimos visitar la Casa de la Cultura, un edifico con un espacio denominado ágora con más de seis mil localidades para actos multitudinarios, un Teatro Nacional para más de dos mil localidades, y una serie de espacios cedidos a grupos y compañías donde tienen sus oficinas, sus salas de ensayos, sus escuelas y sus Salas de exhibición con programación continuada. En un complejo cultural activo, el centro neurálgico de la vida cultural de la ciudad mientras sus dos teatros más convencionales y burgueses, el Sucre y el Bolivar, están esperando la rehabilitación.
    Además está la Casa Malayerba, sede del conocido grupo que en estos días ofrecía unas funciones especiales de su celebrada Nuestra Señora de las Nubes y la Sala de Comedias que ofrecía La Marujita se ha muerto de leucemia, uno de los mayores éxitos populares del joven teatro ecuatoriano.
    Tuvimos una reunión con varios de los autores dramáticos contemporáneos ecuatorianos y salimos con el compromiso de publicar varias obras que presentaremos en Cádiz.
    Reflexionamos sobre la desconocida realidad del teatro ecuatoriano que deseamos ir conociendo con más profundidad y de la necesidad de más seriedad en cierto tipo de convocatorias, con una idea que regresa, lo importante, hoy, en todas las circunstancias, es hacer el teatro de la mejor manera posible. Y así el teatro estará en la Mitad del Mundo.

    pagina principal

    Teatro | Música | Danza | Audiovisuales | Zona Abierta | Agenda
    Conócenos | Suscríbete | Contacta | Buscador | Números Anteriores

    © elorrio artez blai kultur elkartea,2001
    artez@artezblai.com
    C/ Elizburu, 3 - 48.230 - Elorrio - Bizkaia tlf: (+34) 946 583 082 fax: (+34) 946 231 886