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Perdido
en los laberintos del absurdo
UNO,
NINGUNO Y CIEN MIL
Autor: LUIGI PIRANDELLO
Adaptación: LORENZO SALVETI
Intérpretes: NESTOR SAIED, VALENTINA PISERCHIA, GUISEPPE
TANCORRE
Escenografía: BARTOLOMEO GIUSTI
Iluminación: SERGIO CIATTAGLIA
Música: NINO ROTA
Dirección: LORENZO SALVETI
Producción: EMMEVU TEATRO |
A
causa de una banal observación sobre su nariz por parte de
su esposa, de la que dice que cuelga hacia la derecha, Vitangelo
Moscarda entra en crisis de identidad. Desde ese momento, el protagonista
se percatará de lo inepto y vacuo que es el hombre con el
que convive, entretenido en construir falsos relatos a su alrededor.
Para reencontrarse a sí mismo y reconocerse sin ficciones,
Moscarda se decanta por las opciones más radicales respecto
a las convenciones de la vida social, a lo que se sumará
un accidente imprevisto, un golpe de pistola que dará un
giro a su existencia a fin de hacerle sentirse vivo y entero, en
sintonía con la variación continua de la naturaleza.
Evolución constante
Luigi Pirandello comenzó a mascar esta historia en 1908.
Inició su escritura pocos años después, sometiéndola
a cambios frecuentes a lo largo de diez años que, aseguraba
el propio autor, le produjeron enorme fatiga, y la publicó,
finalmente, en 1925 en forma de novela y bajo el título de
Uno, ninguno y cien mil. Al igual que su autor, el actor argentino
Nestor Saied lleva trabajando sobre el texto desde el año
1990, en diversas reducciones, una traducción al español
y muchas variaciones, una nueva y moderna versión de la obra.
Un significativo Work in progress en base a la continua experimentación
sobre el escenario y con público diverso ha dado como resultado
este Uno, ninguno y cien mil que su director, Lorenzo Salveti, define
como una historia entre lo bajo y lo sublime, entre lo trágico
y lo cómico, en equilibrio entre sicología y mito,
entre filosofía y locura, mientras por detrás suena
una risa agria.
Antología temática
La obra representa la suma de las temáticas más cercanas
a Pirandello, la construcción de uno mismo, la incomunicación,
el uso del pensamiento como obsesión patológica, el
mundo femenino como dimensión inexplicable y la soledad como
única posibilidad de rescate. El protagonista se encuentra
empeñado en un desesperado experimento. Pretende reconstruir
una existencia sin vínculos, tanto naturales como convencionales,
en una búsqueda de la afirmación de su propia y auténtica
personalidad mediante un acto de libre elección.
El argumento habla sobre la sistemática, furiosa, meticulosa
y desesperada autodestrucción del sujeto narrador, perdido
en los laberintos del absurdo, en la imposibilidad de entenderse
a sí mismo y al mundo que le rodea. Porque Moscarda no es
uno. Es un ser polifacético que puede mostrar sus cien mil
caras ante quienes conocen, o creen conocer, las imágenes
que de él ven desde el exterior. Sin embargo, consigo, en
la soledad del alma humana, el protagonista se siente, con toda
crudeza, ninguno.
El monólogo de este antihéroe se desarrolla en un
interminable proceso racional que crece en la mente del protagonista
hasta manifestarse en una serie de reacciones descontroladas. Las
dolorosas y desesperadas experiencias que vive hacen que, al final,
Moscarda termine por aceptar como real su perpetua y sistemática
lucidez mental creada en su propio mundo de alucinaciones. El propio
Pirandello describió a su personaje asegurando que en él
toma cuerpo el motivo de la disgregación del yo y de
la mímesis con la naturaleza, en la cual la vida se convierte
multiplicándose: uno, ninguno y cien mil.
El comendador
Néstor Saied nació en Argentina, si bien toda su carrera
la ha desarrollado en Italia. Tras una extensa carrera sobre las
tablas, fue elegido para interpretar Las agujas y el opio bajo la
dirección de Robert Lepage en 1996, año en que le
fue conferida la condecoración de Commendatore al Mérito
della Repúbblica Italiana por su actividad de difusión
de la cultura de ese país.
IRAILAK
28, 29 SEPTIEMBRE
BARAKALDO ANTZOKIA
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