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Sobrevivir
a la miseria y a la esclavitud
SCAPINO,
ANGE DE LA RUE
A partir de textos de ADAM GUEVARA, INA CÉSAIRE, CARLOS
FUENTES, FRANÇOISE ESCARPIT, KARINA AVILÉS
Intérpretes: FRANÇOISE DORGAMBIDE, DORA GARCÍA,
GUILLERMO NAVARRO, RUDDY SYLAIRE, MAYEM TAHRAOUI, SAMUEL JEGO
Música en directo: PASCAL TURBET
Escenografía y máscaras: BRIGITTE RABAS, VIRGINIE
SALANE
Vestuario: BRIGITTE OLLIVIER
DUVIGNEAU
Dirección: GÄEL RABAS, ADAMA
TRAORE
Producción: COMPAÑÍA LA BIZNAGA, COMPAGNIE
LES ENFANTS DE LA MER, COMPAGNIE LE THÉÂTRE DU
VERSANT, COMPAGNIE ACTE SEPT |
La
trilogía en torno a los fripons (bribones, en
francés) en la que está inmersa la compañía
radicada en Biarritz Théâtre du Versant, estrenará
la segunda de las tres obras que integran ese proyecto en el marco
del Festival La Cita. Tras haber presentado el pasado año
Le Fripon Divin, ou dans lensemble ça va, realizado
en coproducción con los grupos Acte Sept, de Mali y Chamates
de Meknès, de Marruecos, la compañía labortana
estrenará Scapino, ange de la rue, en la que repite Acte
Sept y en la que también participan los grupos La Biznaga,
de México y la Compagnie Les Enfants de la Mer, de Le Lamentin,
Martinica, en una iniciativa enmarcada en el Centre de Recherche
Théâtrale International de Biarritz.
La nueva obra abandona el tono burlesco de la comedia para sumergirse
en el drama cotidiano de los niños abandonados y que sobreviven
en las calles de grandes ciudades como la Capital Federal de México.
A partir de esa idea general, que comenzó a perfilarse hace
cuatro años, y aunque su intención era la de mantener
al bribón como personaje principal, las cuatro compañías
involucradas en este proyecto abordan un trabajo que incide en la
idea de la infancia y la esclavitud.
La cruda realidad
El cambio de las previsiones iniciales se materializó cuando
Gäel Rabas y Adama Traore, directores del nuevo espectáculo,
acudieron el pasado mes de diciembre al Instituto Nacional de las
Artes de México para impartir un taller de teatro y pudieron
conocer de primera mano la realidad de esos niños que viven
inmersos en la miseria. Todavía estamos conmovidos
y emocionados por la situación en la que viven los niños
y por lo que presenciamos allí, reconoce Gäel
Rabas. Con lo observado sobre el terreno y con el libro de los periodistas
Françoise Escarpit y Karina Avilés, Los niños
de las coladeras, como base, en el Théâtre du
Versant han adaptado un texto para ser representado y en el que
también aparecen pasajes escritos por los mexicanos Adam
Guevara y Carlos Fuentes, así como por Isa Césaire,
de Martinica.
Tanto Rabas como Adama Traore reconocen que conseguir un único
texto que presente una unidad lineal con obras y escritores tan
dispares, ha resultado un trabajo muy complicado, sobre todo por
las diferencias culturales existentes. En ese laborioso encaje
de bolillos, Gäel ha mostrado mucha energía
y aportaba un torrente de ideas de las que yo tomaba nota y no he
tenido más remedio que ir depurándolas, afirma
Traore, integrante de la compañía Acte Sept, que ya
participó en el montaje de la primera parte de la trilogía.
El co-director apela además a su origen malinés para
añadir que yo procedo de donde no hay nada y por eso
mi riqueza está en buscar lo esencial.
Sufrimiento y tragedia
Scapino
es también un bribón, pero están más
recargados los aspectos que conciernen a la humanidad, el sufrimiento
y la tragedia, en opinión del actor Guillermo Navarro,
miembro de la compañía mexicana La Biznaga que llegó
para participar en el primer fripon y que repite en
el segundo. Navarro considera además que la situación
y problemática de esos niños mediatizados por la violencia
y el consumo de drogas mientras resisten al mundo que les rodea,
es una consecuencia directa del capitalismo y de la globalización,
porque se les ha robado su felicidad y su esperanza. A pesar
de ello, rechaza que se trate de una pieza que pretende mostrar
únicamente la miseria, sino que también muestra a
personas que tienen una vida, que existen y que tienen una esperanza.
Para acentuar los aspectos dramáticos de la obra, las cuatro
compañías que participan en esta coproducción
han optado por reducir el protagonismo del niño Scapino y
mostrar una serie de problemas que afectan a grandes grupos de población.
Aunque el destino de un grupo de niños de la calle y la violencia
latente que les rodea está presente en la obra, la presencia
de un amigo del protagonista que se mueve en torno a una leyenda
recogida por Ina Césaire permite reflejar una situación
que se repite en otros países del Caribe. Ese pasaje aporta,
al mismo tiempo, toda la energía del carnaval de Martinica,
aunque lejos de apaciguar el drama, la escena gira en torno a la
ausencia de aquello que resulta placentero: el mar, la armonía
y Africa.
México y Caribe
Los actores se sitúan sobre una escenografía realizada
por Brigitte Rabas y Virginie Salane, que también son creadoras
de las máscaras y que pretenden reflejar al mismo tiempo
una plaza o un mapa del Mundo. La presencia en escena del músico
Pascal Turbet, permite ubicar las situaciones en México
o Martinica al ser el acordeón un instrumento muy popular
tanto en esos países como en el resto del Caribe, según
Gäel Rabas.
La elección de esa temática y su ubicación
geográfica llevará a la compañía a emprender
una gira tras el estreno, en la que se presentarán en diferentes
ciudades de Francia, así como en los festivales Arte, de
México, en el de Théâtre des Réalités,
en Bamako y en las islas de Martinica y Guadalupe. Rabas reconoce
que es muy diferente la comprensión de este tipo de
trabajos en ciudades del interior de Francia, en Malí o en
México. Los espectadores que asistan a las representaciones
que ofreceremos en La Cita, por ejemplo, tienen cierta proximidad
con los países sudamericanos y del Caribe y les resulta más
sencillo comprender de qué hablamos. Lo que es siempre una
duda es cómo lo percibirá otro tipo de público,
ya que tampoco es lo mismo actuar en el Centro Cultural de Bamako
o en el interior de Mali.
Los preparativos para la puesta en escena de Scapino... se han concretado
a lo largo del verano, aunque es fruto de los permanentes contactos
que la compañía mantiene con diferentes grupos de
Venezuela, Mali, Marruecos, México, Portugal, Quebec, Suiza,
Martinica, Guadalupe, Madagascar, Reunión, Portugal, Guyana
o el Estado español desde el Centre de Recherche Théâtrale
International. Rabas afirma que desde que en 1999 nos planteamos
hacer una coproducción para la obra Hombres de maíz,
de Miguel Ángel Asturias, hemos continuado desarrollando
esta fórmula, que más que tratarse de intercambios
o contactos puntuales se trata de trabajar en común en todos
los aspectos de la creación: desde la escritura hasta la
dirección y desde la escenografía hasta la música.
Equipos artísticos
Tras casi dos décadas de andadura teatral, Theatre du Versant
se ha decantado por impulsar una red de equipos artísticos
amigos por todo el mundo con la pretensión de trabajar juntos
con cierta regularidad. Además de incidir en la formación
de profesionales que desarrollan su actividad en distintas áreas
teatrales, la apertura de miras del centro permite consolidar un
proyecto en el que el intercambio de experiencias y el mutuo enriquecimiento
artístico son la base del trabajo en común que tiene
como objetivo último generar y difundir nuevas creaciones
teatrales.
Trilogía de bribones
Tras la puesta en escena de Le Fripon Divin, ou dans lensemble
ça va y de Scapino, ange de la rue, Théatre du Versant
completará la trilogía con una nueva coproducción
que tendrá como punto de partida las islas de Reunión
y Madagascar, situadas en el Océano Índico y Madagascar
y que también tendrá como eje la figura del bribón.
IRAILAK 29 - 30 SEPTIEMBRE (13.00 - 21.00)
URRIAK 1 - 6 OCTUBRE (13.00 - 21.00)
THÉÂTRE DU VERSANT - BIARRITZ
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