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"Para
seguir pondré una serie de
condiciones. Si se aceptan, seguiré"
Joan
Anguera es un veterano del teatro catalán que lleva cuatro
años al frente de la feria más importante del estado
español: la Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega. Buen
gourmet, excelente cocinero (gracias por ese arroz), Anguera está
un poquitín abrumado por el tiempo. Tiempo para hacer sus
clases como profesor del Institut del Teatre, tiempo para desarrollar
su faceta como actor y además tiempo para ejercer como director
artístico de la Fira. A su pesar ha tenido que dejar la dirección,
de momento, abandonada. Intenta moldear las horas como chicles,
eso sí, siempre con tranquilidad y buen humor, aunque reconoce
que, en el caso de la Fira, se necesita más tiempo del que
desde siempre el director puede dedicar, ya que es una tarea a tiempo
parcial. Actuó en la Fira y fue crítico con ella,
aceptó el cargo para ver si podía cambiar algo. Típica
actitud de alguien que políticamente opta por esta afirmación:
"cuando se tiene que ir a votar, vota lo más rojo posible
que después demasiado que destiñe". Tiene la
22 edición de la Fira ante sus ojos y se muestra satisfecho
e ilusionado. ¿Y la 23? Hará una propuesta y, según
las condiciones, "ya veremos". Buen momento para hacer
balance.
Teresa
Ferré
Empecemos
con la antipregunta. ¿Qué es lo que no se puede perder
alguien que va a Tàrrega si compra entradas?
Yo he hecho una selección sobre 700 propuestas y he escogido
106. Como director todas valen la pena. Claro, es imposible. Así
que te recomiendo, como Joan Anguera y de memoria, en cuanto a teatro
de sala, las propuestas de Albena, Chapertons, la performance de
Pesce Crudo, buena ocasión para ver La Fura dels Baus, también
la Companyia Hongaresa de Teatre y Esteve y Ponce. Pero conste que
cada espectador tiene que rebuscar entre la programación
y escoger según sus gustos.
¿Y de teatro de calle?
Este año el nivel de calidad es bastante alto. Creo que el
más alto de mis cuatro años. Se pueden escoger perfectamente
20 obras sin miedo a fallar. Evidentemente Sol Picó que inaugura,
también los alemanes de Theater Titanick. En la plaza Mayor
La Familia Ramírez+Boni y los australianos de Stalker Theatre
Company. Muy interesante la Compagnie Arthur et Astride. De los
itinerantes Deabru Beltzak y por ejemplo los Discípulos de
Morales. Y de noche los dos de plaça Nacions, los valencianos
Teatre de lUll y los vascos Markeliñe. Creo que es
una selección de calle guay.
Y una impertinencia, ¿acertarás con la inauguración
este año?
No sé si gustará o no. Yo estoy contento de las que
he hecho. Por ejemplo la del año pasado, que hubo mucha gente
que la criticó, creo que se debe tener en cuenta que en Tàrrega
nunca se habían visto fuegos artificiales de día.
Era una creación especial para la Fira y estoy de acuerdo
en que de ritmo no fue perfecta. Pero sólo por el trabajo
que se hizo y que fuese hecho para Tàrrega valió la
pena como apuesta.
Desde luego que el currículum de Pierre Alain Hubert era
impresionante. Este año una artista también en un
gran momento profesional aunque de otra disciplina
Sí, Sol Picó y la Viuda con Amor Diésel. Ella
lo está probando en otros festivales pero el estreno oficial
es en Tàrrega. Ver bailar a 3 excavadoras es suficiente como
para pensar que será muy bueno. Yo lo vi en Palma del Río
y realmente es brutal. Cómo irá en Tàrrega
ya veremos. Pero yo estoy contentísimo de haber escogido
este proyecto porque es alguien de aquí, es un espectáculo
arriesgadísimo y para gran público, con una historia
de cuento, la Bella y la Bestia, digno de inaugurar la Fira.
Para los profesionales que vienen a la Fira, ¿cuáles
son las novedades de este año?
Básicamente lo que se ha hecho es cambiar la Llotja. No estará
en el mercado como cada año sino que se monta una carpa muy
grande en lo que era el Espai Fassina (delante de la parada del
autobús). Así habrá más estands, además
de una sala de reuniones para hacer presentaciones de espectáculos
de compañías o mesas redondas. El hecho que haya aumentado
tanto la cantidad de programadores ha hecho que mereciese la pena
que la organización nos preocupáramos de hacer más
confortable la relación entre profesionales y artistas. Me
parece que este año se conseguirá bastante.
A
nivel de infraestructuras y espacios cada año hay pequeñas
modificaciones o mejoras. Explícanos las de esta edición
Bueno se inaugurará la Plaza Comediants, situada en el centro
de la ciudad. Es un homenaje a la compañía que impulsó
la Fira. Es un espacio pensado para hacer teatro todo el año,
es decir, que está dotado con gradas. Cabe destacar que este
año no habrá actuaciones en la Plaça Àlbers
i pasarán al Párquing al aire libre que hay detrás
del cine. Aunque Àlbers ha sido un espacio emblemático
de la Fira el cambio es bueno porque será un sitio más
acogedor, beneficioso para los artistas que podrán trabajar
sin ser contaminados por el ruido ni contaminar ellos.
En la pasada edición se habló de un nuevo proyecto,
un centro de creación artística. ¿Cómo
va?
Está yendo adelante. Es una idea que no se lleva directamente
desde el equipo de organización de la Fira sino que sale
de alcaldía, hasta el punto de que me enteré de que
se hacía esto por la prensa. Yo siempre he dicho que la idea
era magnífica, que se debería estudiar cómo
ligarlo con la Fira y lo que sé es que no es un proyecto
abandonado sino que va adelante. En este momento se está
haciendo un estudio sobre cómo la profesión vería
que se llevara adelante este tema y parece que los resultados son
positivos. No sé nada más.
¿Pensando ya en la 23 edición o no estarás
tú como director?
En principio yo dije que haría 4 años y para seguir
pondré una serie de condiciones. Si se aceptan seguiré
y si no, pues no.
¿Cuáles serían las condiciones idóneas?
A nivel personal me gustaría disponer de más tiempo,
tener más posibilidades de trabajar con otras ferias. Básicamente
es una cuestión de poder hacer más proyectos. El tiempo
con que se trabaja ahora da para hacer la programación correctamente
y tener 4 ideas. Basta. Pero no para asistir a todos los festivales
que se podría ir, no para tener los contactos, el tiempo
y los medios para poder idear cómo hacer avanzar la Fira.
¿Sería una cuestión de presupuesto también
o de rentabilizar más?
Estamos trabajando con unos presupuestos excesivamente ajustados
y lo que me parecería bueno sería tener unas muy buenas
instalaciones, bien equipadas. Así una gran cantidad de presupuesto
que cada año se dedica a alquilar material se podría
usar para promoción de las compañías o hacer
una selección de más calidad. Es un pez que se muerde
la cola. Si no hay más infraestructuras, evidentemente que
más presupuesto ayudaría, pero el problema básico
no es éste. El problema es tener más espacios equipados
para no tener que alquilar cada año.
¿Qué
has conseguido de lo que te propusiste y que te queda pendiente
todavía?
Cuando entré en la Fira no lo hice solo sino con una jefa
técnica, Carme Cané. Es una persona que había
actuado conmigo en La Gàbia y habíamos sido críticos
con Tàrrega en determinadas cosas. La situación era
muy diferente, se hacían muchos espectáculos. Estábamos
de acuerdo en reducir y el equipo que encontramos en aquel momento
era muy receptivo. A este nivel se ha conseguido y también
en el trato con las compañías, que no tengan que montar
y desmontar rápidamente. Sabemos qué se juegan los
artistas. Ahora se van de Tàrrega contentos, incluso nos
felicitan. También nos parecía que había que
abrirse a España ya que existía cierta competencia
con el resto del estado. La Fira no era particularmente bien vista.
En estos 4 años este trabajo se ha hecho y además
también se ha conseguido que el Ministerio forme parte del
Patronato.
En resumen, que habéis racionalizado la Fira
Sí. Más bien la idea es: tenemos estos espacios y
este dinero, por tanto qué podemos hacer sin que chirríe
todo. Esto ya lo hablamos con el anterior director, Ramon Simó,
que me atendió estupendamente cuando yo llegué y con
quien hemos seguido hablando del tema todo este tiempo.
¿Y a partir de ahora, nueva etapa?
Haría falta tener ideas nuevas, de mejor funcionamiento sobre
todo de mejor difusión en Europa. Y es que la Fira no es
solo de Tàrrega ciudad o de Catalunya, sino que es la feria
más importante del estado y como tal tendría que mirar
a Europa y emprender un camino de intercambios artísticos
potente.
En estos cuatro años qué ha sido lo mejor y lo peor
de tu experiencia como director
Si entré en la Fira fue un poco porque creo que a veces criticar
las cosas desde fuera es muy fácil, muy gratuito y muy injusto.
A mí me parece que en un momento en que te ofrecen estar
en un sitio de responsabilidad si de alguna manera has sido crítico
vale la pena aceptar y ver si eres capaz de aportar soluciones.
También darte cuenta de lo difícil que es porque no
todo es tan fácil. No llegas y dices ahora esto será
así, hay muchos niveles de presión y muchos intereses.
El hecho de estar ahí y no poder disparar en todas las cosas
que tienes en la cabeza pues es complicado porque te deja un poco
insatisfecho. Pero todas las cosas tienen su ritmo y tienes que
seguirlo debido a los intereses que hay. Esto te deja un poco jodido
porque ves que no puedes hacer nada
¿Y el aspecto positivo?
Ha sido muy interesante conocer muchas otras ferias en todo el mundo,
además de conocer muy de cerca lo que es el teatro de calle
que yo antes lo conocía tangencialmente. Y, evidentemente
conocer tanta gente, muchos amigos que he hecho
Para ti, ¿cuál es el secreto de la Fira de Tàrrega?
Que dura sólo cuatro días y se puede ver de todo.
A mí me parece que ésta es la idea que hace que tanta
gente vaya a Tàrrega, sobre todo tantos programadores. Normalmente
las otras ferias del estado duran una semana; es mucho tiempo porque
los profesionales a menudo no pueden estar tantos días. Eso
por un lado. Por otro que sea una fiesta. En un momento se habló
de la Fira como las 3f: festival, feria, fiesta. Yo sería
partidario de que cada vez la Fira debe ser más feria y menos
festival y comportar la fiesta que va ligada a ella.
Y este secreto ¿cómo lo resumirías en una
palabra?
Cada vez aprietas más
Quizás espontaneidad o
libertad. Piensa que la Fira no ha sido una cosa proyectada ni por
poderes políticos ni comerciales, sino que ha sido un evento
que en buena hora iniciaron Comediants y que felizmente ha ido creciendo
con el trabajo de toda la gente a lo largo de estos 22 años.
Gente que ha hecho un trabajo cojonudo y que ahora estamos en un
momento dulce. De lo que se trata es precisamente de no pararla
aquí. Hay que guardar esta esencia pero se tiene que ir mejorando
siempre al máximo para que la gente se encuentre cómoda,
tanto artistas, programadores como visitantes. Es hacia ahí
donde tiene que ir la Fira.
¿Qué haces cuando acabe la Fira?
Me pongo a ensayar en el Lliure bajo la dirección de Jordi
Mesalles y empiezo el curso en el Intitut del Teatre: dar clase
es una cosa que me encanta. Si dejo la Fira podré hacer más
de actor pero sobre todo recuperaré una cosa que he abandonado
totalmente: la dirección.
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