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Deshumanización
del individuo
EL
AUMENTO
Autor: GEORGES PÉREC
Intérpretes: NAHIA IPARRAGIRRE, MIKEL AGIRREGOMEZKORTA,
DIEGO CONSUEGRA, PATXI CABALLERO, IÑAKI MORAL, ALFONSO
CARRILLO
Iluminación: RAQUEL TOQUERO
Dirección: ESPE LÓPEZ
Producción: LEGALEÓN-T TEATRO |
Atendiendo
al interés que desde siempre ha suscitado en Legaleón-T
la obra del francés Georges Pérec, la compañía
irunesa estrena bajo la dirección de Espe López uno
de sus escasos textos teatrales, El aumento, que el propio autor
explica a modo de subtítulo y hace referencia a cómo,
sean las que sean las condiciones sanitarias, sicológicas,
climáticas, económicas... u otras, tener las máximas
posibilidades de éxito a la hora de solicitar a su Jefe de
Sección un reajuste de su salario. Estrenada en 1970
y publicada un año antes de su muerte en 1982, Pèrec
trata en ella un tema de completa actualidad con respecto a las
grandes empresas, donde la deshumanización convierte al individuo
en un número más.
Lúdico y formal
Con esa idea inicial y el juego del reajuste salarial, la obra hace
hincapié en lo irrelevante y carente de interés que
es el pequeño héroe dentro de una gran estructura,
hasta el punto de que en El aumento el personaje central, el trabajador
que persigue su aumento, es inexistente. De hecho, según
explica la directora del proyecto la obra no contiene ningún
personaje, sino que el espectador se encuentra ante un coro de proposiciones
que evolucionan, o no, y se desarrollan para volver siempre al punto
de partida. A Pérec le gustaba jugar con las formas y el
lenguaje. Era muy geométrico, muy matemático. Diría
que es heredero de los dadaístas, en tanto que descubre temáticas,
fórmulas o estructuras y las utilizan de un modo lúdico.
En este texto lo importante es lo formal, sin olvidar su contenido
poético.
Los seis intérpretes dan vida a los casos que entran en juego:
la proposición, la alternativa, la hipótesis positiva,
la hipótesis negativa, la opción y la conclusión.
En un juego con el título y la temática, la obra se
basa en la retórica del aumento, que consiste en ir superponiendo
series de argumentos para arrastrar al espectador a la convicción,
aunque en este caso, la superposición argumental es una espiral
con vocación de durar hasta el infinito o bien hasta el manicomio,
ya que como reconoce López teníamos miedo de
que el texto no aguantase la propuesta escénica por repetitiva,
y sin embargo, lo hace perfectamente. Por ello, han tratado
el texto como si fuera una partitura musical, tomando el carácter
de cada proposición como vía para discernir los papeles
de cada intérprete e incidiendo en sus evoluciones emocionales
para hacer lo propio con el conflicto.
Minúsculos
engranajes
El aumento recuerda que nos pasamos la vida siguiendo unos cálculos
mentales para que al final no resulte nada de lo previsto. En
cierto modo, me evoca a Kafka ya que, aunque de modo lúdico,
también viene a decirnos que somos un minúsculo engranaje
de la gran maquinaria, bien sea por un macrosistema que nos envuelve,
bien por el propio intelecto, el juego geométrico mental
de uno mismo. Y es que durante todo el entramado verbal, la
inteligencia humana se convierte en opresora al tener que seguir
el personaje inexistente una serie de trayectos, de idas y venidas,
que le pueden consumir toda su vida en busca de una meta que nunca
llegará.
Por tratarse de un texto despojado de cualquier estructura dramática,
en el que la situación primera y única que se plantea
se anuncia hasta el agotamiento en sutiles avances, la búsqueda
de los mecanismos que emparentaran la estructura, el armazón
del juego lógico, con un trabajo teatral próximo a
la música, el ritmo y los acordes, con todo el peso de la
transcendencia y reflexión, el proceso de trabajo ha consistido
en hacer pruebas con el texto, entre las que se encuentra la utilización
del personaje del empleado, para llegar a la conclusión de
que resultaba más limpia la propuesta original del autor,
la de actores- narradores que, aprovechando la evolución
argumental, adquieren indistinta y momentáneamente, un personaje
u otro.
Precisión rítmica
En lo que a la propuesta escénica se refiere, Legaleón
ha tomado la obra como un juego coral, incidiendo en los ritmos
y trayectorias en el espacio. Con un escenario vacío, sin
más elementos escenográficos que un banco corrido,
los actores han de hacer frente con precisión al componente
rítmico, tanto del fraseo, en el gesto, como de la silueta
del movimiento. Necesitábamos un espacio en el que
evolucionar y que además, nos permitiese volver atrás
con rapidez. Así, los gestos de los actores marcan por su
cotidianeidad los elementos que describen cada lugar.
Del mismo modo, la iluminación se erige en un componente
más dentro de las trayectorias que guían a los actores,
e incluso en el montaje de Legaleón, sirven para definir
la que sería, junto a las proposiciones, el séptimo
de los componentes, denominado La rubeola, y que en el montaje original,
que estrenó en París hace 32 años bajo la dirección
de Marcel Cuvelier, era una voz en off.
Emperador del palíndromo
Georges Pérec se definía como escribiente, ya que
consideraba que no hay inspiración divina que rellene el
papel en blanco sino un trabajo de artesano del lenguaje. De ahí
su gran afición a los lipogramas (La disparition), novelas
monovocálicas (Les revenentes), acrósticos y palíndromos,
como su famoso texto de 5000 letras que se lee igual al derecho
y al revés.
AZAROAK
8 - 10 NOVIEMBRE (20.30)
LUGARITZ K. E. - DONOSTIA
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