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Retrato
de una sociedad corrupta
LA
ÓPERA DE CUATRO CUARTOS
Autores: BERTOLT BRECHT y KURT WEILL
Versión: PABLO LEY
Intérpretes: CARLES CANUT, CARMEN SANSA, ROSER CAMÍ,
BORIS RUIZ, MINGO RÀFOLS, LIDIA PUJOL,
CECILIA ROSETTO, CHANTAL AIMÉE, SANTI PONS, MIQUEL GELABERT,
DANI KLAMBURG, JAVIER GAMAZO, NACHO A. VIDAL, DAGNAR LÜDERITZ,
MERCÈ ÁLVAREZ,
MERCÈ MARTÍNEZ, ELVIRA PRADO,
ORQUESTA DE CAMBRA TEATRE LLIURE
Escenografía: JOSEP SIMÓN, MANOLO ZURIAGA, CALIXTO
BIEITO
Vestuario: MERCÈ PALOMA
Coreografía: MAR GÓMEZ
Iluminación: XABIER CLOT
Sonido: JORDI BALBÉ
Dirección musical: LLUÍS VIDAL
Dirección: CALIXTO BIEITO
Producción: SALAMANCA 2002,
GREC 2002, TEATRO CUYÁS, FOCUS |
Prostitutas,
miserables mendigos, policías corruptos y delincuentes que
parecen honorables burgueses acabados de salir de una representación
de cualquier gran teatro, son los protagonistas de La ópera
de cuatro cuartos, de Bertolt Brecht y Kurt Weill, obra que dará
continuidad este mes a la cuarta edicición del Festival BAD.
La obra, que cuenta con la dirección de Calixto Bieito está
considerada como un clásico de la dramaturgia del siglo XX
y centra su acción en el Londres victoriano, aunque es en
realidad una sátira de la República de Weimar.
La representación refleja sobre el escenario todas las miserias
de la Alemania pre-nazi. Con un fondo de tragedia griega, el texto
dramático de Brecht define las reglas del capitalismo con
absoluta claridad marxista, componiendo un musical divertido que
se completa con un texto rico y agresivo, así como comprensible
e inconformista.
Alemania pre-nazi
Estrenada en 1928, un tiempo en el que todo parecía que iba
a volver a su cauce, Brecht y Weill bromeaban sobre una situación
que creían haber dejado atrás sin sospechar que muchos
de los que iban a estrenar la obra se iban a ver obligados a exiliarse
y en algún caso morir en campos de concentración.
Los creadores de la obra no dirigieron su trabajo a aquél
público culto al que se dirigían los autores de la
generación que les precedió. Los espectadores que
iban a asistir a la representación eran los mismos que acudían
al boxeo, al cine y al cabaret, que eran aficionados al jazz y a
la música bailable, por lo que ambos debieron demostrar su
capacidad para sintetizar su época en una sátira tan
efectiva. Y lo consiguieron.
Esta nueva propuesta que supone la suma de fuerzas entre el sector
teatral privado y el público, consigue que esa misma sátira
llegue al espectador de hoy, con la misma mala leche y la misma
alegría grotesca. Bieito, como en anteriores montajes, apuesta
por una dramaturgia sin concesiones y que antepone las emociones
humanas.
Proceso caótico
Aunque el proceso de creación de La ópera de cuatro
cuartos fue, según Bieito, casual, caótico y
en sus comienzos infructuoso, su estreno supuso el primer
y más grande éxito comercial del teatro del siglo
pasado. Ello se debió a que incluso hubo recortes y
añadidos hasta la misma noche del estreno porque es bien
conocido que Weill y Brecht incorporaron en el último momento
la inmortal canción Mackie el navaja. Ese reconocimiento
está motivado por un libreto que Bieito define como obra
a mi entender inacabada con un libreto asombroso
y una fascinante y seductora música, en la que se mezclan
estilos que van desde el cabaret a la música culta, satirizando
la gran ópera.
Dos monstruos
En 1928 los treintañeros Bertolt Brecht y Kurt Weill compartían
la actitud arrogante de los jóvenes artistas de postguerra
que, con ánimo experimental y provocador, se saltan toda
norma a la torera. Con La ópera de cuatro cuartos, ambos
creadores alumbraron una nueva forma teatral que materializaba la
máxima de Brecht: tratándose de teatro, la razón
y la emoción no pueden ir separadas.
AZAROAK
2 (20.00), 3 (19.00) NOVIEMBRE
ARRIAGA ANTZOKIA - BILBAO
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