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Artez 67.noviembre de 2002
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    Joik o el arte del canto invocador

    El pueblo sami, habitualmente mal llamado lapón, tiene en el joik (pronunciado yoik) su expresión cultural por antonomasia. El joik es el canto tradicional sami, pero también es algo más; el joik es un modo de recordar e invocar a personas, animales y cosas. Habiendo estado prohibido desde la llegada del cristianismo hasta prácticamente hoy mismo, el joik está saliendo del olvido y se ha convertido en una importante seña de identidad cultural con la que el pueblo sami se está reencontrando a sí mismo tras siglos de colonización noruega, sueca, finlandesa y rusa.

    Edu Lz. de Luzuriaga, Karasjok

    “Cantar joik es el arte de recordar personas. A algunas se les recuerda con amor, a otras con odio y a otras con pena. También se puede joikear paisajes y animales”, escribió en 1910 Johan Turi en su obra Un libro sobre la vida de los sami.
    Ritmo y melodía son los componentes fundamentales del joik, aunque también suele contar con un sencillo texto descriptivo. El ritmo, marcado antiguamente con el tambor del chamán, “es como el latido del corazón, es la vida” y la melodía representa tradicionalmente la naturaleza de la persona o del objeto cantado.
    No se trata de cantarle a alguien, tampoco de cantar sobre algo o alguien. Joikear es cantar ese algo o alguien directamente, se invoca a un ser o a un objeto para hacerlo presente.
    “El joik es como un amigo: Cuando uno se siente solo y añora la compañía de alguien cercano, basta con cantar su joik para contactar con esa persona y sentirse mejor”, así describe el cantante Anders Bær jr. el poder invocador del joik. Otros indican que se puede incluso alcanzar el estado de trance mediante la repetición de este canto.
    Un joik dice también mucho de quien lo interpreta. Pese a ser canciones con una estructura fija y sin lugar para la improvisación, el cantante se refleja a sí mismo en el tono dado a la melodía. “Un joik describe los sentimientos de quien lo canta de la misma manera que un pintor expresa sus sentimientos íntimos en un cuadro”, señala el músico, cantante y antropólogo sami Piera Somby.

    El mayor tesoro

    Todos los sami tienen o aspiran a tener su propio joik, algo que cada persona debe ganarse por medio de sus relaciones sociales. Uno no puede crear su propio joik, sino que éste debe ser hecho por otra persona.
    Tener su propio joik supone haber logrado el reconocimiento social como individuo, ya que desde el momento en que se cuenta con un joik, uno puede ser cantado/invocado y pasa a formar parte de la memoria colectiva.
    Como dijo Johan Turi, algunos son recordados con amor, otros con odio, otros con pena y dolor. Lo importante, en cualquier caso, es ser recordado. “Un joik es el mayor tesoro que puede tener una persona” afirma Anders Bær jr.
    Además de ser la música popular sami, el joik tuvo una importante faceta religiosa antes de que el cristianismo se impusiera definitivamente en el norte de Escandinavia en el siglo XVII y el hecho de cantar joik se convirtiera en pecado.
    Junto con la cristianización llegó también la colonización salvaje del territorio sami por parte de Noruega, incluida en el Reino de Dinamarca en aquel momento, y Suecia, que también abarcaba Finlandia.
    Noruega y Suecia emprendieron el proceso de asimilación de los sami prohibiendo sus señas de identidad cultural, el idioma y el joik entre otras. Estas prohibiciones han estado vigentes en diferentes formas hasta 1980, en que la juventud sami emprendió la lucha contra la opresión cultural a la que estaba sometido el pueblo sami. El joik ha sido uno de los elementos claves en la recuperación cultural, como si se tratara de invocar la identidad sami para volver a hacerla presente.
    La nueva generación de músicos sami, con la cantante Mari Boine como figura más conocida, ha adaptado el joik a los nuevos tiempos y éste se ha convertido en la base de la creación musical contemporánea. Así, actualmente, junto al joik tradicional se pueden escuchar otras variantes como el pop-joik, rock-joik o heavy-joik.

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