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Sama
Samaruck Suck Suck:
partitura de ópera y magia de circo
Carles
Santos ha inaugurado temporada en el TNC con su último experimento
escénico: Sama Samaruck Suck Suck, un viaje a los sueños
donde los cantantes de ópera entonan colgados del techo como
trapecios a alturas de mareo, la contorsionista dice su texto en
una postura indescriptible, el bailarín escalador se sale
de escena y emprende la pared impoluta de madera, el malabarista
congela las bolas mientras hace un solo de violín... en un
más difícil todavía de hora y poco de enganche
a la butaca. Esta ópera circo se estrenó en La Villette
de París el abril pasado en la versión para carpa,
se ha visto en teatro por primera vez en el TNC y este mes de noviembre
viajará a Sevilla y al Festival de Otoño de Madrid.
Teresa
Ferré
Es
la primera vez que Carles Santos crea un espectáculo de circo
aunque ya habíamos visto despuntar al género en otras
obras suyas. Sama Samaruck Suck Suck nació como un encargo
de La Villete de París: pusieron un circo a mi disposición
y tuve la oportunidad de hacer un casting para buscar gente.
Santos no era el típico niño iluminado por el circo,
más bien se trataba de un acontecimiento social al que se
iba: en Vinaroz no había nada en aquellos tiempos,
entonces cuando pasaba un circo por allí, ibas. Pero no es
un género que me haya atraído especialmente, algunos
personajes y este mundo de la magia quizás sí, pero
no soy un fan del género. No descarta la posibilidad
de hacer otra incursión más adelante pero de momento
el trabajo que tiene en medio no tienen nada que ver con este proyecto.
Santos escribió el texto en francés, puso la música
y escogió el tema. Todo esto de los sueños,
el psicoanálisis, a los franceses les gusta mucho. Incluso
en algunos momentos la música es muy francesa.
Desembarca con su compañía en La Villette y empieza
la vida de circo: ha sido muy interesante porque en dos meses
y medio hicimos el trabajo de seis. Durante este tiempo vivimos
juntos, comíamos juntos, cenábamos, ensayábamos
y únicamente nos hemos dedicado a esto, no desconectábamos
nunca. Ahora en el TNC han estrenado la versión para
teatro de la que están muy contentos porque suena mejor,
se ve mejor y un teatro es un teatro aunque se habían
enamorado de la carpa. Su regreso era esperado por el público
teatral y, atención, por los técnicos del nacional:
ah, sí, porque les cocino un arroz a banda, igual me
contratan por esto, ja, ja. La verdad es que hemos sido muy bien
recibidos y a nivel técnico hemos contado con la colaboración
absoluta de todos, una delicia.
En este encargo tan especial Santos se ha rodeado de excelentes
profesionales, tanto cantantes de ópera que ya habían
trabajado con él, como artistas que provienen del nouveau
cirque francés. Según Santos, lo que ha hecho es que
los cantantes de ópera se den cuenta de que su cuerpo también
forma parte de ellos y de su música y que los artistas del
mundo del circo por primera vez hablen en escena.
Reparto de altura
Antoni
Comas y Claudia Schneder ya habían trabajado en anteriores
montajes pero en este caso el reto para su físico y sus cuerdas
vocales ha superado cualquier expectativa.
Debuta con Santos la también cantante Mariona Castelar que
interpreta a la psicoanalista Dra. Rumball. Del circo Santos ha
contando con la antipodista rusa Olga Riis, que encarna el personaje
de Adonala-Naladona, la mujer que tiene la cabeza en los pies: su
número de malabares se caracteriza por hacer juegos con los
pies con pelotas muy pequeñas una verdadera proeza registrada
como récord en el libro Grandes proezas del mundo de los
malabares.
La contorsionista Angela Laurier lleva a sus espaldas una formación
en contorsión, acrobacia y trapecio y la experiencia de trabajar
en circos de todo el mundo hasta crear recientemente sus propios
espectáculos.
Otro veterano del circo pero que ha participado también en
montajes de ópera es Olivier Roustan que interpreta a Déu
i Déu. El malabarista de esta obra es de lo más especial.
Benji Bernard, Virulat en escena, ha participado en numerosos espectáculos
como malabarista: un día comiendo me explicó
que sus padres eran músicos y que él tocaba el violín.
Dije, chaval, estás vendido. Y le hice para él este
número muy sencillo que es uno de los puntos cumbre de la
obra y muy difícil de ejecutar aunque no lo parezca,
explica Santos.
Mundo deportivo
Finalmente están en escena tres personajes que vienen del
mundo del deporte: Pascal Sogny debutó en salto de trampolín
en 1976 y fue miembro del equipo de Francia del 82 al 86. En esta
ocasión es el cliente anónimo que visita a la Dra.
Rumball. Vincent Warin es Xacota, el acróbata especializado
en BMX estilo libre y bicicleta: él venía muy
acelerado, siempre va con el ritmo este de la primera guerra y baja
por las escaleras y siempre va acelerado. Yo le ofrecí hacer
una cosa totalmente diferente, una danza con la bicicleta. Al principio
no asumía el ritmo porque está acostumbrado a la velocidad.
Cuando descubrió esto se quedó encantado. Santos
lo desaceleró y le inventó un número, una historia
de amor, un intercambio de papeles entre el objeto y la persona.
Cierra el elenco Vincent Rebours, bailarín y escalador que
interpreta a Ressorgit ha hecho clásica y contemporánea,
por eso se mueve de esta manera; de la montaña tiene la potencia
y la resistencia. Este personaje que no es sensible a la gravedad
en la versión de carpa desaparece al final por el techo.
Ahora han tenido que hacer cambios para la versión de sala:
le dije: mírate esta pared. Pero no creas que hay alguna
ayuda porque no se puede clavar absolutamente nada. Lo hemos hecho
con lo que hay, nada, y en una mañana él empezó
a buscar con estas formas que hace y con la estructura de la música
que teníamos y se inventó lo de la aparición
y desaparición en la ventana mientras va hablando.
Animales y payasos
Santos bromea con que sí que hay animales en escena, además
de los caracoles que forman parte de la imagen y de la pista salen
seis dromedarios que son un sueño de uno de los personajes.
No podía haber un circo sin payasos, aquí el clown
es Santos que aparece junto con otros personajes en un número
donde el piano, cómo no, es el protagonista de sus juegos.
Todos estos personajes viven en una escenografía diseñada
por Mariaelena Roqué, igual que el vestuario, que nos transporta
al mundo del sueño y lo convierte en realidad escénica
con una cortina de fondo representando un gran coño: es
el elemento más fuerte de la escenografía y cada cuál
la coge un poco como quiere o como puede: que si por allí
salimos todos y de hecho en toda la obra salen y entran por el mismo
sitio, como la vida... yo estas cosas no me las propongo así,
a mí me gusta hacer imágenes. No voy más allá.
¿Qué es un samaruc?
A
estas alturas de la película debemos aclarar que un samaruc
es un pez en extinción que se encuentra en algunas zonas
de la albufera valenciana, que Santos escogió este título
y le añadió la k por cuestiones musicales: siempre
el nombre del espectáculo y la foto del cartel son un asunto
aparte del que me encargo yo. Normalmente no tiene nada que ver
con la obra, precisamente en este caso sí por el guiño
del caracol con la contorsionista y por la imagen de la pista.
Leyendo el libreto, el Samaruck es algo que Duranga está
buscando. La Dra. Rumball insiste en preguntarle por qué
pero Duranga aclara que las razones no son siempre necesarias.
Santos dice que cada uno busca lo que quiere pero sí
que está claro que al final hay una historia de amor entre
dos personajes.
Entonces ¿qué nos cuenta esta historia? El autor nos
dice que andamos sobrados de historias y no tanto de sensaciones.
Santos juega con nosotros con la ópera-circo como instrumento
para hacernos sentir lo que realmente queramos con su música
y las imágenes que ellas le provocan. Un músico que
desde décadas se comprometió políticamente
y encabezó la vanguardia se ve que no está para contenido
en la actualidad: la vanguardia está muerta y a este
paso nosotros también morimos cualquier día si Bush
continúa con esta cultura de la guerra y Aznar quiere quitar
todo lo que no es como él.
Santos lleva demasiada lucha encima para tanto cinismo general:
Yo soy de otra generación y estoy acostumbrado a otra
cosa. La cultura no tiene la misma incidencia que antes. Actualmente
no, es un producto por el que te exigen una factura, que esté
bien hecho, cosa que yo creo que es muy correcto y a mí me
parece bien. Pero más allá de esto no creo en el teatro
de denuncia, para esto leo el periódico. Tu vas por Barcelona
y no es la de hace diez años. Vas por la plaza Catalunya
y hay unos señores durmiendo en el suelo al aire libre, que
no comen. Esto es insólito.
La intención del Santos actual es ilusionar más que
denunciar: es lo único que podemos hacer. Pero yo he
militado en esto. La música contemporánea era una
posición idelológica y combativa. Ahora esto no lo
veo. Su lenguaje vital es la música, que visualiza
en estas imágenes tan personales y particulares como él
mismo, imágenes más cinematográficas y teatrales
unidas a un lenguaje universal que todos entendemos pero afortunadamente
nadie sabe qué quiere decir. Nadie lo ha dicho ni lo dirá.
En cambio sus sensaciones son sublimes. La persona que es sensible
a la música es muy sensual. La música es como el sexo.
Parece que alguien como él tenga que estar escuchando música
todo el día. En cambio, no lo entiende así porque
explica que igual en media hora ya queda como orgasmizado.
Lo que sí que hace a diario es tocar a Bach, uno de los músicos
que más le gustan. Mientras Sama Samaruck Suck Suck va haciendo
sus pasitos él prepara No al No, un solo al piano con música
propia con el que visitará el Festival Temporada Alta de
Girona en breve y desembarcará en el Teatre Fabià
Puigserver del Lliure en la próxima primavera. Lo estrené
en el pasado festival de Edimburgo y fue muy bien. Este verano no
he hecho más que pensar en esto. He tenido que estar por
esto y recuperarme de una mano que hacía un año que
tenía mal.
Mientras sus fans esperan este solo pueden escuchar al maestro en
cd ya que de momento se ha publicado la ópera circo y próximamente
aparecerá el resto de su obra, entre otras, la aplaudida
por toda Europa La pantera imperial, su personal homenaje a Bach,
y la ópera que regaló a la memoria de sus padres Ricardo
y Elena.
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