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El
público quiere conmoverse en el teatro, salir y que lo hayan
sacudido
Josep
Maria Pou ha vuelto al teatro, por fin, con Celobert. En Barcelona,
en catalán, en su amado Romea, con un autor, David Hare,
que le vuelve loco, con un personaje de orgasmo, Tom
Sergeant, que es uno de los más importantes de su larga e
intensa carrera. A su lado en el reparto, Marta Calvó, inmensa
haciendo de Kira y el debutante David Janer. ¿Entradas? Casi
agotadas. La crítica entusiasmada; el público rendido.
Atrás ha dejado la serie Policías y en los próximos
meses debe escoger entre diferentes propuestas de teatro y televisión
para la próxima temporada tanto en Madrid como en Barcelona.
Teresa
Ferré}
Es
grande, muy grande, en los escenarios y fuera de ellos. Abruma con
su presencia física y es tarea titánica desechar sus
frases y quedarse con la esencia porque tiene un discurso arrollador.
Con más de 30 años de carrera, este hombre de radio
que se cruzó con el teatro por casualidad, está viviendo
uno de sus mejores momentos haciendo de Tom en Celobert. Un proyecto
de tres amigos, Calixte Bieito, Ferran Madico y Pou, que hace siete
años se quedaron impresionados con Skylight y pactaron que
la harían juntos. Hace cosa de un año, Calixto
me dijo, si estás dispuesto y tienes fechas para hacer Celobert
me gustaría programarla como plato fuerte de la temporada,
pero sólo si la haces tú. Todavía estaba rodando
Policías, tenía un compromiso con la serie, pero le
dije: ningún problema, si hacemos Skylight en el Romea
dejaré Policías. Y así lo hice. Acabó
mi contrato en octubre y entonces las circunstancias se juntaron
y fueron la productora y la cadena las que decidieron terminar la
serie. Hacía cinco años que no actuaba en catalán,
la última fue en el TNC con La Gavina de Chejov, y hacerlo
en el Romea es volver a casa: es un teatro que quiero muchísimo
por dos motivos: es donde de pequeño me llevaban mis padres,
siempre me ha parecido una cosa muy familiar y es donde debuté
en catalán hace unos diez años. Bieito habló
con Hare y solamente puso una condición para la obra buenos
actores, por lo que tengo cierto respeto y miedo ya que vendrá
a vernos. Se ve que estaba especialmente contento de que se hiciera
esto en Barcelona, porque adora la ciudad y porque considera este
estreno como su presentación en toda España,
explica Pou. Es la primera vez que se representa una obra de este
autor en catalán, anteriormente se pudo ver La opinión
de Emmy, que se estrenó en Madrid en el 98, protagonizada
por Amparo Baró. Pou explica que los derechos de Skylight
los tenía una productora pero después de ofrecerlo
a diferentes actores, a mí no, puntualiza, se
hizo con el título de El Lucernario en unas pocas funciones
por algunas ciudades de provincias pasando casi desapercibida. La
visita de Hare al Romea será la ocasión para verlo
también encima de un escenario, en una sola función,
con su monólogo Vía Dolorosa. Los tres amigos, que
ven ahora su proyecto en marcha, están muy contentos porque
el tiempo nos ha dado la razón o hemos acertado, ahora
aquí tiene mucho más interés y se entiende
mucho más que siete años antes, segurísimo.
Les gustaría hacerlo en castellano por España pero
dependen de fechas y compromisos diversos y, como no, de los empresarios:
éste es el teatro que yo quiero hacer. Pero siempre que lo
he hecho ha sido intentando contradecir a los empresarios que te
dicen el público no quiere este tipo de texto, quieren reír
y no pensar. Es mentira, el público quiere conmoverse en
el teatro, salir y que lo hayan sacudido.
Personajes de mil caras
Durante
dos horas y media nos sumergimos en la Inglaterra del posttacherismo
en una obra de muchos, muchos matices. Es de noche en un gélido
loft de un suburbio londinense y un empresario que ronda la cincuentena
llega a la casa de su ex amante de treinta, profesora comprometida.
De entrada podríamos decir que Celobert es una historia de
amor, de dos vidas desde ideologías opuestas. "Sí
que se trata de un hombre con mentalidad, digamos, de derecha pero
más que de derechas se ha hecho a sí mismo, ha triunfado
en un contexto de sociedad y economía de mercado, de enriquecerse
y demás, lo encuentro muy bien porque viene de abajo. Ella
es justamente lo contrario, ha renunciado a una serie de cosas.
Hasta qué punto Kira es sincera, auténtica es uno
de los grandes temas de la función. Eso es lo que Hare deja
para que el público decida". Más allá
de los dos personajes, todos los problemas y contradicciones de
una sociedad y, al final un desayuno como metáfora de un
nuevo mundo: hay una cosa que provoca mucha controversia en
el público que es el gran final de ella desayunando con un
servicio de plata del Ritz. Hay gente que opina que quiere decir
que Kira claudica. Hare nunca ha querido hablar de esto, dejando
libre interpretación. La mía es que nos está
diciendo una cosa muy, muy importante. En este desayuno Tom no está.
Está diciendo estos hombres, si no saben adaptarse, si no
saben evolucionar, no tienen sitio en el nuevo día, que es
la nueva Europa. El nuevo sistema mundial está en manos de
otras generaciones, pero no tienen por qué romper total y
absolutamente con los anteriores o sea con el servicio de plata
del Ritz. Este pragmatismo fantástico ojalá muchos
políticos fuesen capaces de realizarlo en lugar de querer
destruir todo.
Maestro Hare
Pou es un entusiasta de David Hare, uno de los grandes dramaturgos
ingleses y de actualidad por ser el guionista de la película
The Hours. Lo que más destaca del autor es que no hace personajes
de cartón piedra y su compromiso ideológico: "construye
unos personajes de orgasmo, llenos de contradicciones, los actores
nos volvemos locos de alegría, en cada función el
personaje hace un viaje diferente. Después sus ideas. Él
es un hombre que se ha definido absolutamente de izquierdas desde
siempre, y además, militante de la izquierda más izquierda".
Lejos de las nuevas tendencias de dramaturgia contemporánea
Hare conserva la unidad de espacio y tiempo teatral a diferencia
de mucha gente que ha roto la estructura del teatro convencional,
que escribe un teatro político a base de formas nuevas y
cosas raras, él no, utiliza el formato más tradicional,
de comedia de costumbres para poner todas sus ideas y pensamientos
y esto es fantástico. Es dificilísimo mantener la
atención del público, esto es lo grande, que lo consigue,
y que este teatro no termina cuando se acaba, sino que dura tiempo,
porque provoca debate. Ya durante la obra uno va cambiando
de opinión constantemente. Pou lo define muy claramente como
un partido de tenis. Y es así, unas veces se apoya
a Kira, otras a Tom. Según Pou esta es la mejor manera
de construir una función para que el público siga
de manera activa y no pasiva la historia. Hare es uno de los autores
más populares de la cartelera inglesa: lo ha estrenado casi
todo en el National de Londres pero después ha pasado al
West End, ha hecho temporadas comerciales de éxito; a lo
mejor si escribiese de otra forma quedaría reducido a un
público más limitado.
Madrid y Barcelona
Vivir
y trabajar en las dos ciudades significa tener una panorámica
bastante completa de las dos carteleras. Pou nos explica la situación
según él, que ni todo lo de Madrid es tan malo ni
lo de Barcelona tan buento. Del teatro madrileño opina que
desde hace 3 o 4 años no es el mejor momento, unos
empresarios que están buscando, que piensan que la renovación
es un cierto teatro con unos autores españoles de los 40
y los 50, creo que no, y que están de espaldas a lo que se
hace en el mundo. Pero al mismo tiempo hay otra gente que están
haciendo teatro muy importante, que está llamando la atención
como la Abadía o muchísimos más. Respecto
a Barcelona Pou insiste en un tema y pide reflexión:
los mismos que revolucionaron el teatro en el 75 son los que ahora
están trabajando, no ha habido un recambio importante todavía
y se les ha llenado demasiado la boca diciendo el teatro catalán
es el mejor. Tanto mirarse el ombligo llega un momento que los ojos
no saben mirar fuera. Con todo, debe reconocerse que, en el momento
de hacer balance de la temporada, en Barcelona el espectador ha
tenido la posibilidad de ver, si ha querido, espectáculos
y textos más interesantes en cantidad y calidad que el espectador
de Madrid, porque aquí cada año se estrenan textos
del teatro inglés y americano contemporáneo, cosa
que en Madrid es impensable. Este actor siempre se ha caracterizado
por ser muy independiente en sus trabajos. Pero en una ocasión
se comprometió en un proyecto.
El personaje de su vida
El antes y el después en la carrera de Pou lo marcó
Àngels a Amèrica de Tony Kushner por dos motivos:
primero, fue el inicio de un proyecto en el que yo creía.
Estaba comprometido con el proyecto de Flotats y creo en el concepto
de Teatro Nacional de Flotats. Creo que el hecho de empezar el TNC
con un texto de denuncia como aquél dice muchas cosas que
la gente de Catalunya no supo ver, si no, no hubieran defenestrado
a Flotats tal y como lo hicieron. Es muy fácil empezar con
Terra Baixa o con algo de Sagarra. Àngels a Amèrica,
marca una línea de compromiso del teatro que sólo
vio una poca gente y precisamente, atención, los que lo vieron
fueron Jordi Pujol y la gente del gobierno de CiU que por eso se
cargaron el proyecto. Esto está clarísimo. Estaba
previsto hacer la segunda parte, Perestroika, para el año
siguiente pero ya no pudo ser, incluso Pou explica que Flotats lo
intentó desde el teatro privado ya en Madrid y fue inviable
totalmente. Pero como actor fue el personaje Roy M. Cohn el que
le cambió la vida: si me preguntan cuál es el
personaje que más me ha gustado es éste, aunque sea
un fascista de mierda, un ser espantoso pero como materia de actor
era impresionante. Para mí está perfectamente a la
altura de un gran personaje shakespereano. La interpretación
de Roy, por eso digo que hay un antes y un después, me hizo
sentir por primera vez que yo tenía una autoridad desde el
escenario, que se tiene un poder importantísimo que nos hace
tomar consciencia. Hacía solo 4 escenas. Yo recuerdo una
cuando en el parque el médico le dice que tenía el
sida y él dice no, el sida es una cosa de maricones y yo
no soy maricón. Era impresionante esa escena. Estos
son los personajes que le gustan a Pou, complejos, no solamente
en el teatro también en la televisión, medio en el
que en los últimos años le hemos visto haciendo de
Ferrer en Policías y de Manel en Estació de Enllaç.
Siempre ha defendido el trabajo en la televisión y considera
que es un buen medio para acercar a la gente al teatro. Hay muchos
compañeros míos que durante un tiempo hablaban de
la tele como un género menor. Yo no lo he creído nunca,
lo hago con el mismo interés que el teatro, porque para mí
interpretar un personaje es independiente del medio en que esté
o se vea y esto el público lo nota.
Debut en la dirección
Las ofertas de teatro y televisión no paran y en los próximos
dos meses tendrá que decidir, pero sí que nos adelanta
que tengo un texto de un autor americano contemporáneo
de mucho éxito y de un autor inglés contemporáneo
de mucho éxito y de los dos tengo los derechos en exclusiva
para todo el estado español, los dos los traduciré
yo, los dos los dirigiré yo y uno de ellos es posible que
lo interprete. Y es que durante años Pou ha traducido
diferentes obras. Dice que es la manera de superar su frustración
como escritor, tiene cosas guardadas pero cuando las lee nunca las
haría como actor. Al tiempo. Descubrió esta faceta
por casualidad, estando en Londres, vi una función
fantástica que era Los hijos de Kennedy en los 70 y salí
tan entusiasmado que al día siguiente compré los derechos.
Fue un éxito en Madrid y en toda España. Y dije ostras,
traducir me da la posibilidad, primero de dar a conocer en España
unos ciertos textos que yo quiero conocer y es más fácil
abrir el camino y en segundo lugar cubro mi frustración.
Charlamos sobre esta tarea aparentemente fácil de trasladar
palabras pero no, se tiene que captar el sentido, el aroma, el ambiente.
Hay algo que diferencia sus traducciones: tengo un concepto
especial del sentido del ritmo, de una frase, de una escena y esto
hace que mis traducciones estén hechas en el sentido de ser
dichas en voz alta que es mi experiencia de actor. Por esto gustan
y me las piden. Preguntarle con quién le gustaría
trabajar aquí como actor es complicado porque lo ha hecho
con casi todos los directores posibles, aunque afirma que tiene
una cuenta pendiente con Bieito pero que la cerrará y que
le gustaría con Àlex Rigola. No está convencido
de escribir sus memorias pero, amante de la tecnología, (lleva
encima una mini cámara de fotos digital y nos explica que
lee periódicos extranjeros en línea) lo que sí
quiere es que en su página web la gente encuentre en
un futuro toda la documentación que tengo, lo guardo todo,
que no es oficial pero sí importante o curiosa y que en cierta
manera explica los últimos 30 años del teatro español.
De todos modos, se considera un hombre de radio y durante casi catorce
años ha estado haciendo un programa en Radio Nacional. De
esta larga faceta destaca que me hizo muy feliz, primero porque
me divertía mucho y segundo porque dio a conocer durante
mucho tiempo el teatro musical. Ten en cuenta que cuando yo empecé
en el año 85 con el programa de radio hablando de teatro
musical en España no se hacía prácticamente
nada de este género y por esto cuando llegó el 99
lo dejé porque pensé que ya había hecho una
función importante. Hemos creado unos espectadores para el
teatro musical pero además he creado inconscientemente unos
actores del género. Quiere volver a la radio aunque
no tiene tiempo
por ahora. Seguro que lo escucharemos porque
con una mesa y un micro delante dice que se siente el rey del mundo.
{lugaryfecha}
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