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Artez 71. Marzo 2003
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    “El público quiere conmoverse en el teatro, salir y que lo hayan sacudido”

    Josep Maria Pou ha vuelto al teatro, por fin, con Celobert. En Barcelona, en catalán, en su amado Romea, con un autor, David Hare, que le vuelve loco, con un personaje de ‘orgasmo’, Tom Sergeant, que es uno de los más importantes de su larga e intensa carrera. A su lado en el reparto, Marta Calvó, inmensa haciendo de Kira y el debutante David Janer. ¿Entradas? Casi agotadas. La crítica entusiasmada; el público rendido. Atrás ha dejado la serie Policías y en los próximos meses debe escoger entre diferentes propuestas de teatro y televisión para la próxima temporada tanto en Madrid como en Barcelona.

    Teresa Ferré}

    Es grande, muy grande, en los escenarios y fuera de ellos. Abruma con su presencia física y es tarea titánica desechar sus frases y quedarse con la esencia porque tiene un discurso arrollador. Con más de 30 años de carrera, este hombre de radio que se cruzó con el teatro por casualidad, está viviendo uno de sus mejores momentos haciendo de Tom en Celobert. Un proyecto de tres amigos, Calixte Bieito, Ferran Madico y Pou, que hace siete años se quedaron impresionados con Skylight y pactaron que la harían juntos. “Hace cosa de un año, Calixto me dijo, si estás dispuesto y tienes fechas para hacer Celobert me gustaría programarla como plato fuerte de la temporada, pero sólo si la haces tú. Todavía estaba rodando Policías, tenía un compromiso con la serie, pero le dije: ‘ningún problema, si hacemos Skylight en el Romea dejaré Policías’. Y así lo hice. Acabó mi contrato en octubre y entonces las circunstancias se juntaron y fueron la productora y la cadena las que decidieron terminar la serie. Hacía cinco años que no actuaba en catalán, la última fue en el TNC con La Gavina de Chejov, y hacerlo en el Romea es volver a casa: “es un teatro que quiero muchísimo por dos motivos: es donde de pequeño me llevaban mis padres, siempre me ha parecido una cosa muy familiar y es donde debuté en catalán hace unos diez años”. Bieito habló con Hare y solamente puso una condición para la obra “buenos actores, por lo que tengo cierto respeto y miedo ya que vendrá a vernos. Se ve que estaba especialmente contento de que se hiciera esto en Barcelona, porque adora la ciudad y porque considera este estreno como su presentación en toda España”, explica Pou. Es la primera vez que se representa una obra de este autor en catalán, anteriormente se pudo ver La opinión de Emmy, que se estrenó en Madrid en el 98, protagonizada por Amparo Baró. Pou explica que los derechos de Skylight los tenía una productora pero después de ofrecerlo a diferentes actores, “a mí no”, puntualiza, se hizo con el título de El Lucernario en unas pocas funciones por algunas ciudades de provincias pasando casi desapercibida. La visita de Hare al Romea será la ocasión para verlo también encima de un escenario, en una sola función, con su monólogo Vía Dolorosa. Los tres amigos, que ven ahora su proyecto en marcha, están muy contentos porque “el tiempo nos ha dado la razón o hemos acertado, ahora aquí tiene mucho más interés y se entiende mucho más que siete años antes, segurísimo”. Les gustaría hacerlo en castellano por España pero dependen de fechas y compromisos diversos y, como no, de los empresarios: éste es el teatro que yo quiero hacer. Pero siempre que lo he hecho ha sido intentando contradecir a los empresarios que te dicen el público no quiere este tipo de texto, quieren reír y no pensar. Es mentira, el público quiere conmoverse en el teatro, salir y que lo hayan sacudido.

    Personajes de mil caras

    Durante dos horas y media nos sumergimos en la Inglaterra del posttacherismo en una obra de muchos, muchos matices. Es de noche en un gélido loft de un suburbio londinense y un empresario que ronda la cincuentena llega a la casa de su ex amante de treinta, profesora comprometida. De entrada podríamos decir que Celobert es una historia de amor, de dos vidas desde ideologías opuestas. "Sí que se trata de un hombre con mentalidad, digamos, de derecha pero más que de derechas se ha hecho a sí mismo, ha triunfado en un contexto de sociedad y economía de mercado, de enriquecerse y demás, lo encuentro muy bien porque viene de abajo. Ella es justamente lo contrario, ha renunciado a una serie de cosas. Hasta qué punto Kira es sincera, auténtica es uno de los grandes temas de la función. Eso es lo que Hare deja para que el público decida". Más allá de los dos personajes, todos los problemas y contradicciones de una sociedad y, al final un desayuno como metáfora de un nuevo mundo: “hay una cosa que provoca mucha controversia en el público que es el gran final de ella desayunando con un servicio de plata del Ritz. Hay gente que opina que quiere decir que Kira claudica. Hare nunca ha querido hablar de esto, dejando libre interpretación. La mía es que nos está diciendo una cosa muy, muy importante. En este desayuno Tom no está. Está diciendo estos hombres, si no saben adaptarse, si no saben evolucionar, no tienen sitio en el nuevo día, que es la nueva Europa. El nuevo sistema mundial está en manos de otras generaciones, pero no tienen por qué romper total y absolutamente con los anteriores o sea con el servicio de plata del Ritz. Este pragmatismo fantástico ojalá muchos políticos fuesen capaces de realizarlo en lugar de querer destruir todo”.

    Maestro Hare

    Pou es un entusiasta de David Hare, uno de los grandes dramaturgos ingleses y de actualidad por ser el guionista de la película The Hours. Lo que más destaca del autor es que no hace personajes de cartón piedra y su compromiso ideológico: "construye unos personajes de orgasmo, llenos de contradicciones, los actores nos volvemos locos de alegría, en cada función el personaje hace un viaje diferente. Después sus ideas. Él es un hombre que se ha definido absolutamente de izquierdas desde siempre, y además, militante de la izquierda más izquierda". Lejos de las nuevas tendencias de dramaturgia contemporánea Hare conserva la unidad de espacio y tiempo teatral “a diferencia de mucha gente que ha roto la estructura del teatro convencional, que escribe un teatro político a base de formas nuevas y cosas raras, él no, utiliza el formato más tradicional, de comedia de costumbres para poner todas sus ideas y pensamientos y esto es fantástico. Es dificilísimo mantener la atención del público, esto es lo grande, que lo consigue, y que este teatro no termina cuando se acaba, sino que dura tiempo, porque provoca debate”. Ya durante la obra uno va cambiando de opinión constantemente. Pou lo define muy claramente “como un partido de tenis”. Y es así, unas veces se apoya a Kira, otras a Tom. Según Pou “esta es la mejor manera de construir una función para que el público siga de manera activa y no pasiva la historia. Hare es uno de los autores más populares de la cartelera inglesa: lo ha estrenado casi todo en el National de Londres pero después ha pasado al West End, ha hecho temporadas comerciales de éxito; a lo mejor si escribiese de otra forma quedaría reducido a un público más limitado”.

    Madrid y Barcelona

    Vivir y trabajar en las dos ciudades significa tener una panorámica bastante completa de las dos carteleras. Pou nos explica la situación según él, que ni todo lo de Madrid es tan malo ni lo de Barcelona tan buento. Del teatro madrileño opina que “desde hace 3 o 4 años no es el mejor momento, unos empresarios que están buscando, que piensan que la renovación es un cierto teatro con unos autores españoles de los 40 y los 50, creo que no, y que están de espaldas a lo que se hace en el mundo. Pero al mismo tiempo hay otra gente que están haciendo teatro muy importante, que está llamando la atención como la Abadía o muchísimos más”. Respecto a Barcelona Pou insiste en un tema y pide “reflexión”: los mismos que revolucionaron el teatro en el 75 son los que ahora están trabajando, no ha habido un recambio importante todavía y “se les ha llenado demasiado la boca diciendo el teatro catalán es el mejor. Tanto mirarse el ombligo llega un momento que los ojos no saben mirar fuera. Con todo, debe reconocerse que, en el momento de hacer balance de la temporada, en Barcelona el espectador ha tenido la posibilidad de ver, si ha querido, espectáculos y textos más interesantes en cantidad y calidad que el espectador de Madrid, porque aquí cada año se estrenan textos del teatro inglés y americano contemporáneo, cosa que en Madrid es impensable”. Este actor siempre se ha caracterizado por ser muy independiente en sus trabajos. Pero en una ocasión se comprometió en un proyecto.

    El personaje de su vida

    El antes y el después en la carrera de Pou lo marcó Àngels a Amèrica de Tony Kushner por dos motivos: “primero, fue el inicio de un proyecto en el que yo creía. Estaba comprometido con el proyecto de Flotats y creo en el concepto de Teatro Nacional de Flotats. Creo que el hecho de empezar el TNC con un texto de denuncia como aquél dice muchas cosas que la gente de Catalunya no supo ver, si no, no hubieran defenestrado a Flotats tal y como lo hicieron. Es muy fácil empezar con Terra Baixa o con algo de Sagarra. Àngels a Amèrica, marca una línea de compromiso del teatro que sólo vio una poca gente y precisamente, atención, los que lo vieron fueron Jordi Pujol y la gente del gobierno de CiU que por eso se cargaron el proyecto. Esto está clarísimo”. Estaba previsto hacer la segunda parte, Perestroika, para el año siguiente pero ya no pudo ser, incluso Pou explica que Flotats lo intentó desde el teatro privado ya en Madrid y fue inviable totalmente. Pero como actor fue el personaje Roy M. Cohn el que le cambió la vida: “si me preguntan cuál es el personaje que más me ha gustado es éste, aunque sea un fascista de mierda, un ser espantoso pero como materia de actor era impresionante. Para mí está perfectamente a la altura de un gran personaje shakespereano. La interpretación de Roy, por eso digo que hay un antes y un después, me hizo sentir por primera vez que yo tenía una autoridad desde el escenario, que se tiene un poder importantísimo que nos hace tomar consciencia. Hacía solo 4 escenas. Yo recuerdo una cuando en el parque el médico le dice que tenía el sida y él dice no, el sida es una cosa de maricones y yo no soy maricón. Era impresionante esa escena”. Estos son los personajes que le gustan a Pou, complejos, no solamente en el teatro también en la televisión, medio en el que en los últimos años le hemos visto haciendo de Ferrer en Policías y de Manel en Estació de Enllaç. Siempre ha defendido el trabajo en la televisión y considera que es un buen medio para acercar a la gente al teatro. Hay muchos compañeros míos que durante un tiempo hablaban de la tele como un género menor. Yo no lo he creído nunca, lo hago con el mismo interés que el teatro, porque para mí interpretar un personaje es independiente del medio en que esté o se vea y esto el público lo nota.

    Debut en la dirección

    Las ofertas de teatro y televisión no paran y en los próximos dos meses tendrá que decidir, pero sí que nos adelanta que “tengo un texto de un autor americano contemporáneo de mucho éxito y de un autor inglés contemporáneo de mucho éxito y de los dos tengo los derechos en exclusiva para todo el estado español, los dos los traduciré yo, los dos los dirigiré yo y uno de ellos es posible que lo interprete”. Y es que durante años Pou ha traducido diferentes obras. Dice que es la manera de superar su frustración como escritor, tiene cosas guardadas pero cuando las lee nunca las haría como actor. Al tiempo. Descubrió esta faceta por casualidad, “estando en Londres, vi una función fantástica que era Los hijos de Kennedy en los 70 y salí tan entusiasmado que al día siguiente compré los derechos. Fue un éxito en Madrid y en toda España. Y dije ostras, traducir me da la posibilidad, primero de dar a conocer en España unos ciertos textos que yo quiero conocer y es más fácil abrir el camino y en segundo lugar cubro mi frustración”. Charlamos sobre esta tarea aparentemente fácil de trasladar palabras pero no, se tiene que captar el sentido, el aroma, el ambiente. Hay algo que diferencia sus traducciones: “tengo un concepto especial del sentido del ritmo, de una frase, de una escena y esto hace que mis traducciones estén hechas en el sentido de ser dichas en voz alta que es mi experiencia de actor. Por esto gustan y me las piden”. Preguntarle con quién le gustaría trabajar aquí como actor es complicado porque lo ha hecho con casi todos los directores posibles, aunque afirma que tiene una cuenta pendiente con Bieito pero que la cerrará y que le gustaría con Àlex Rigola. No está convencido de escribir sus memorias pero, amante de la tecnología, (lleva encima una mini cámara de fotos digital y nos explica que lee periódicos extranjeros en línea) lo que sí quiere es que en su página web “la gente encuentre en un futuro toda la documentación que tengo, lo guardo todo, que no es oficial pero sí importante o curiosa y que en cierta manera explica los últimos 30 años del teatro español”. De todos modos, se considera un hombre de radio y durante casi catorce años ha estado haciendo un programa en Radio Nacional. De esta larga faceta destaca que “me hizo muy feliz, primero porque me divertía mucho y segundo porque dio a conocer durante mucho tiempo el teatro musical. Ten en cuenta que cuando yo empecé en el año 85 con el programa de radio hablando de teatro musical en España no se hacía prácticamente nada de este género y por esto cuando llegó el 99 lo dejé porque pensé que ya había hecho una función importante. Hemos creado unos espectadores para el teatro musical pero además he creado inconscientemente unos actores del género”. Quiere volver a la radio aunque no tiene tiempo… por ahora. Seguro que lo escucharemos porque con una mesa y un micro delante dice que se siente el rey del mundo.

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