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Abierta
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El
Lliure es una cosa muy importante para mí. Todo lo he hecho
allí
Confieso:
Anna Lizarán es mi actriz favorita, así que fuera
elogios, sólo darle las gracias por tantas emociones y cosas
aprendidas. Hablamos con ella en estos días en que el teatro
catalán anda revuelto por el futuro del Lliure, del cual
ella es fundadora. Acaba de terminar allí Retorn al Desert
de Koltés, y dos días después iniciaba la reposición
dEscenes duna execució, montaje con diversas
nominaciones a los Max y por el que ha recibido el Premio Butaca
como mejor actriz. Habla suavemente pero contundente. Está
en un momento en que se plantea un respiro para reflexionar sobre
el Lliure, sobre su futuro como actriz, sobre su vida.
Teresa
Ferré, Barcelona
Eres
una de las fundadoras del Teatre Lliure. ¿Cómo has
vivido los últimos años?
Pues como una crisis, realmente. Me da la impresión que,
desde que abandonamos aquella sala pequeña, donde estábamos
intentando llenar un vacío de teatro que había en
la ciudad y que ahora ya no existe, hasta que se murió Fabià,
hasta que vinimos a esta casa grande, después se murió
Pep, todo ha sido crisis detrás de crisis.
¿Queda algo de aquél teatro?
Me parece que ahora tenemos que pensar que el Lliure aquél
está muerto. Ya lo decía Lluís en un estudio
que hizo. Nosotros no somos los mismos, son 30 años que nos
separan y esto quiere decir muchas cosas, hay más experiencia
pero también hay menos ilusión quizás, no sé
no estoy segura.
¿Cómo ves el Lliure ahora?
El Lliure hoy tendría también que apostar por ir más
allá, es decir, por marcar la diferencia. A ver si Àlex
es capaz. Es lo bastante joven, lo bastante inteligente y seguramente
ambicioso para poder llevarlo a cabo. Esto sin estar contaminado
por otras cosas. Lo digo muy sinceramente.
Todos teníamos claro que el director sería Lluís
Pasqual, supongo que tú la primera.
Sí, creo que tenía que ser Lluís Pasqual, por
muchas razones: porque tiene toda una experiencia de gestionar y
llevar adelante teatros, porque tiene muy grabada la esencia y la
filosofía de la casa ¡Pero no le quieren! Evidentemente
los políticos desgraciadamente no le quieren. Ya veremos
qué pasa...
¿Seguirás vinculada a los órganos de gestión
del teatro?
No. Yo me retiro un poco del Lliure. En unos días quiero
dimitir de la junta de gobierno y dejar caras nuevas. Continúo
siendo miembro de la Fundación, patrona, si es que la Fundación
continúa y con esto ya tengo suficiente y cierro una etapa.
A lo mejor dentro de cuatro o cinco años vuelvo a abrir otra,
pero de momento necesito hacer un paréntesis, reflexionar,
porque las cosas en la distancia parece que se puedan ver un poco
más claras.
(Unos días después Anna Lizarán presentaba
la dimisión, con una carta pública donde dejaba claro
que no está "ni tranquila, ni contenta, ni esperanzada"
especialmente con las instituciones de las que dice "querían
el teatro y mandar, que es lo mismo y no querían a alguien
que les estorbara y, de hecho, lo han conseguido. De un modo u otro
pronto nos habrían echado a todos. Un sistema de quedarse
el Lliure y a precio muy bajo". Al mismo tiempo dimitió
otro histórico ex director del Lliure, Lluís Homar,
alegando motivos personales.)
Ya,
pero no dejarás de actuar
Evidentemente. Siempre estoy dispuesta a trabajar como actriz, por
supuesto, pero el día a día quiero dejarlo. Ha sido
maravilloso, he sido una privilegiada, he podido hacer obras maravillosas,
me han salido las primeras canas, las primeras arrugas, he puesto
quilos... todo lo he hecho allí. Es una cosa muy importante
para mí el Lliure.
¿Por qué dices que Escenas de una ejecución
te tiene el corazón robado?
Porque es así. El texto y el personaje, y la compañía.
Esta obra yo la tenía en la cabeza y no la pude hacer en
su momento. Cuando me la propusieron en el Nacional no dudé
ni un segundo, aunque en principio el papel no tenía que
ser para mí. No pensaron en mí, bueno, pensaron en
otra persona y después en mí y se inclinaron por la
otra persona. No diré el nombre pero se ve que no podía.
¿Y qué hiciste?
Bueno, me preguntaron y ni por un momento me sentí ofendida,
lo cogí por los cuernos y dije este papel tiene que ser mío.
Además creo que tengo la edad específica y justa para
hacerlo, cosa que no ocurre normalmente en teatro, que haya papeles
de mi edad. Según para qué soy demasiado joven, como
Celestina, para otros soy mayor. Es aquella edad tan problemática
de la que se quejan muchas actrices.
Creo que no eres un ejemplo de esto porque no paras.
Yo por ahora tengo suerte porque puedo hacer esta, he podido hacer
Retorn al Desert, que también es una edad madura, hice el
arreglo aquél con Lluís en Tot esperant Godot. En
la última década de mi vida he podido hacer Lhort
dels cirerers, he tenido más suerte que desgracias. Y en
el caso de Escenas es una obra que coge muchos elementos para enseñar
al público, por mí estaría reponiéndola
años y años.
Después de Galactia, ¿crees todavía en el
arte como denuncia?
¡Claro que sí! Es que yo no hago otra cosa. No he hecho
nunca según qué papeles en teatro. Más que
como denuncia, el teatro, el arte en sí tiene que enriquecer
el alma del espectador y ser el punto de partida para que el público
pueda hacer un pequeño debate al salir de la función
y aprender. Como aprendemos los actores y actrices a medida que
hacemos obras. Yo he ido creciendo con el teatro, me ha enseñado
muchas cosas. También he podido poner dentro del teatro muchas
vicisitudes, alegrías o tristezas que he ido pasando a lo
largo de los años.
Los artistas volvéis a tener protagonismo en la sociedad
últimamente sobre todo con la protesta contra la guerra.
Bueno, los actores tienen en sus manos los medios de comunicación,
vale la pena disponer de ellos para poder explicar las cosas que
queremos reivindicar, pero si hay alguien que no quiere manifestarse
que no lo haga. Creo que la gente que estamos vinculados al teatro
de alguna forma ya respiramos más a la izquierda. Entonces
es lógico que en estos momentos se reaccione así,
y es normal que en Galicia no hayan querido los premios Max, por
miedo de ponerse en casa a los comediantes, que ya antiguamente
eran enterrados a parte, fuera del "campo santo".
Es aquél clásico de que sois gente rara
Existe la impresión de que somos gente especial, que en definitiva
no lo somos, somos gente normal. Yo sí puedo asegurar que
soy una persona normalísima y te diré incluso que
a niveles de gran timidez, pero tampoco utilizo el teatro como terapia,
quiero decir, yo me siento como pez en el agua en un escenario en
cambio en una reunión llena de gente por timidez no abro
la boca. Se me está quitando un poco con la edad pero al
principio me sucedía mucho.
¿Es
diferente Escenas al hacerla un año después?
Sí y es curioso porque la obra en sí es la misma pero
con el año que ha pasado se ha enriquecido porque todos tenemos
un poco más de vida vivida, el texto ha estado quieto en
el cerebro, lo tienes dormido pero cuando vuelve a sonar descubres
cosas que antes no habías visto, a lo mejor se pierden otras.
Es la gracia del teatro, que está vivo.
¿Influye el público también en esto que
comentas?
Sí, a medida que el espectador colabora contigo al ver la
función. Si el público está abierto y lo has
seducido lo suficiente y está contigo, aquella obra crece,
si te da la espalda no sabes del todo si es culpa tuya o es él.
Nunca se sabe. Esto es lo que me embriaga del teatro, la forma de
arte completamente viva y que no lo haces tú solo, sino mucha
gente, los que estamos en el escenario pero también todos
los que están detrás, maquinistas, escenógrafos,
el que ha hecho la música, el regidor, todos. En el teatro
se forma un compendio tan grande, que si todo encaja se produce
un milagro.
En este caso la asistencia de público, los premios y las
nominaciones a los Max indican que se ha producido
Eso parece. Solamente con la nominación estoy contenta, porque
sirve para demostrar que la obra ha tenido un eco, como mínimo
entre la profesión y esto está muy bien. Con el público
ya tenemos una manifestación inmediata después de
la función con los aplausos o los silbidos, aunque ahora
se silba y patalea poco. Yo no soy de las que hace ascos a los premios,
me satisfacen.
¿Te había pasado antes esto de coincidir con dos
obras a la vez?
Tanto no. Muy al principio en el Lliure ensayábamos por la
tarde y representábamos por la noche, era una dinámica
establecida. Después se dejó de hacer porque era un
palo enorme, pero no es raro que un actor ensaye una obra y represente
otra. Como mínimo porque se tiene que trabajar y a veces
te ves con la obligación de hacer dos cosas; por esto, o
porque realmente estás comprometida. Pero tan rápido
como ahora, terminar el 23 y empezar el 25 con la otra no, no me
había sucedido y fue un choc especial.
Además ahora Escenas se estrenará en castellano
Sí y me hace mucha ilusión enseñar esta obra
en castellano, a ver qué piensa la gente, a ver si se nos
entiende lo suficiente, si nos criticarán el acento o no,
porque es el único acento que se critica. Si a un andaluz
se le nota que lo es, uno del norte o un aragonés no pasa
nada, pero el catalán es el único acento que no puede
permitirse. Pero lo tenemos.
De estos dos últimos personajes, Galactia y Matilde, ¿con
qué te quedas de cada una?
No sé, siempre que pienso en sacar cosas de un personaje
o del otro me da la sensación que al verbalizarlo traiciono
a uno de los dos y entonces, en este sentido, me incomoda manifestarme
porque Matilde se puede enfadar si digo según qué
y depende de lo que diga lo hará Galactia y las dos tienen
suficiente mal genio para no meterme en líos. Cuesta mucho,
mucho.
Sí porque vaya dúo
Lo que me gusta de las dos es que son muy vitales y a mí
esto me anima a vivir después de salir del teatro, cuando
haces una cosa vital, reivindicativa, te sientes más viva.
¿Es una leyenda urbana o es cierto que utilizas un perfume
para cada personaje?
Es absolutamente verdad, si no, no podría. Mira si es así,
que en "Retorn" hice que me enviaran uno de Londres porque
lo había olido, era una especie de perfume que recordaba
ligeramente al pachulí. A veces me han dicho que muy bien
el perfume y otras
mira, una anécdota: la actriz que
hace de mi hija en "Retorn" como tenemos escenas que estamos
las dos en la cama durmiendo y hablando me decía basta, este
olor no lo soporto. Y en cambio a mí me daba la sensación
como que venía de Argelia.
¿Y los guardas?
Claro. Antes, cuando tenía mi camerino fijo en el Lliure
tenía todos los frascos de cada personaje que había
hecho. Y muchas veces si tenía ganas de rememorar alguno
cogía el frasco y olía. Ahora, creo que estoy agotando
bastante las existencias porque he hecho tantos
Con Galactia
no tendría que llevar ninguno pero me pongo del mío
porque al sudar en escena el pobre que me abraza así está
más cómodo.
Has hecho dos pequeñas direcciones. ¿Te animarás
a seguir?
Mira, me está empezando a rondar por la cabeza. Hasta ahora
no. Hice Arsénic i puntes de coixí y me lo pasé
muy bien. Y en estos días que he pensado tanto sobre qué
haré cuando termine, si haré alguna película
o algo de tele o dejaré el teatro por un tiempo ha aparecido
la dirección.
¿Por qué has pensado en dejar el teatro?
Porque la presión de salir cada día a escena es un
poco angustiante. Cada mañana te despiertas y lo primero
que haces es ah ah, bueno tengo voz, después te levantas
y ves que no te duele nada, quiero decir, aquello de ay, me he resfriado,
tengo tos, tengo dolor de estómago. No puedes permitirte
estar enfermo y además tienes una vida privada que no puedes
dedicarte a los tuyos. Entonces a lo mejor me tomo un respiro de
interpretación durante un tiempo, no lo sé. De momento
estoy con esto y me lo estoy pasando muy bien y acabaré el
15 de junio como una señora aquí en el TNC. Después
ya veré
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