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Historias
de humor y provocación
Desde
la primera edición, en la que participó la compañía
alavesa Bekereke, la presencia vasca en Vila-real ha sido constante
a lo largo de su historia. En esta ocasión este hecho se
ha afianzado ya que serán cuatro las compañías
y seis los espectáculos que llegan desde Euskal Herria.
Trapu Zaharra, un viejo conocido del festival, será uno de
los que repite. El primero de mayo actuará con Elvis vete
ya, en la que se narra el particular peregrinaje de un fan de Rey
del Rock desde Santiago a la puerta de su casa en busca del perdón
de su maltratada mujer. Al día siguiente, presentarán
El cuarto tenor, la historia de un don nadie de 98 kilos de peso
que consigue, por unas horas, convertirse en benefactor infantil.
Transformado en un cantante lírico de alto standing, Nino
Bordoni, cantará gratis y en la calle Marco Antonio
y Cleopatra.
También el día dos, hacia la medianoche llegarán
los Tambours de feu de Deabru Beltzak, una fiesta de fuego y percusión
protagonizada por Aker, el diablo del akelarre, y su séquito
de carneros que deambulan por las calles al ritmo de la música
en directo, pirotecnia y grandes efectos especiales, con una mano
en un tambor y la otra en la provocación.
El espectáculo E.S.E.P.P. de la compañía TOmbligo
será el encargado de abrir y cerrar la jornada del sábado.
A mediodía y a medianoche, sus tres protagonistas, los trabajadores
de la Empresa de Servicios Especiales Para el Pueblo, llegarán
pedaleando en su triciclo gigante con una misión que cumplir,
limpiar las calles de toda mancha que pueda oscurecer la inesperada
visita del Presidente. Tombligo también presentará
el mismo día la obra Caninando, que recrea el paseo de una
chica moderna con sus tres perritos, los cuales se las ingenian
para poner en apuros a su dueña constantemente.
Por último, Markeliñe mostrará su DSO, una
fábula que parte del cuento de la Cenicienta para hablar
del deseo, pero también de la actualidad más inmediata,
aflorando reflexiones como el machismo, el maltrato o la manipulación
mediática. Al ritmo de la música y la pirotecnia,
DSO envuelve a los espectadores y provoca que viva la misma sensación
de vértigo que el protagonista.
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