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Artez 72. Abril 2003
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    José Mercé: “Crear en el flamenco es muy difícil, pero se puede refrescar”

    De lejos se palpa su aire de flamenco. Descendiente de Paco La Luz y sobrino de El Sernita y El Sordera, nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) hace 48 años. De niño cantaba en la escolanía de la Basílica de la Merced, de ahí su nombre, y con doce años debuta en su tierra natal hasta el día de hoy. Alto, delgado, ojos azules, con una melena inconfundible y su continua sonrisa, José Soto, de nombre artístico José Mercé, nos concede esta entrevista antes de iniciar su partida de mus, que no perdona. Gracias a la paciente espera de sus compañeros de juego en el bar de Epi y a Marco, Lucho y Rubén por su amor incondicional al flamenco.

    Belén Fernández. Madrid

    Corre sangre flamenca por tus venas.
    Sí, yo tengo el flamenco en mis propios genes, por la familia de donde vengo, los Sordera… A partir de Tío Paco La Luz, mi tatarabuelo, que fue creador de la seguiriya de Tío Paco La Luz, eso viene ya en mi familia. Luego, sin lugar a dudas, tienes que aprender de todo el mundo, escuchar música y también cada día adquieres más responsabilidad, más reconocimiento, pero yo tengo la cosa de que de flamenco cada día se sabe menos. El flamenco, incluso nosotros mismos los intérpretes, llegamos a un momento en que no sabemos tanto como nos creemos. El flamenco lo bueno que tiene es que es una música fresca, es una música que está viva y se está continuamente en ebullición, eso es lo bueno del flamenco. Yo siempre digo que el flamenco es la música más grande que hay. Es una cultura, y ya dijo Federico García Lorca, en una ocasión, durante el Primer Premio Nacional de Cante que se hizo en Granada, cuando escuchó a Manuel Torres cantar, dijo ‘no he conocido a ser humano con más cultura en la sangre’. El flamenco es algo que llevas dentro, tienes que nacer para cantar, aquí no vale Operación Triunfo.

    ¿Cómo llevas la promoción de tu último disco?

    Desde que salió el disco de Lío en septiembre estoy sin parar. Ahora, venimos de Granada, donde hemos participado en una gala para Canal Sur. Hace unas semanas estuve en el programa “La noche abierta” de Pedro Ruiz y en el Gran Teatro de Huelva. Hoy estamos aquí y mañana en otro lado. Vamos a ir a Santander, a Cáceres, tenemos la grabación de un programa de José Luis Moreno…, la gira de promoción durará todo el año. Afortunadamente las cosas van bien y vamos a recorrer toda España.

    Tu álbum “Del Amanecer” con Vicente Amigo te da a conocer al gran público, ¿qué significó para ti ese trabajo?
    Lo que ocurrió en ese disco es que nos juntamos dos personas, buena gente sobre todo, con el mismo sentimiento hacia el flamenco, con unas ideas muy claras de lo que es el siglo XXI y entonces, creo que por eso salen las cosas, cuando se hacen de corazón y de verdad. Yo había pasado una época de mi vida muy mala, un asunto personal, y después de cinco años Vicente Amigo me llamó y me dijo “vamos a hacer algo, tú no puedes estar así”. Bueno, realmente si que fue un disco que a mí me subió la moral mucho y a partir de ahí, pensé que merece la pena trabajar para la gente de hoy en día. Y aquí seguimos.

    Haces historia con la presentación de “Aire” en el escenario del Teatro Real, ¿qué se siente?

    Hombre, en principio me sentí cagao. El tener que ir a un Teatro Real que siempre ha estado cerrado a otras músicas que no son música clásica, pues fue un honor y una maravilla. Yo pasé la semana antes muy mal, luego, cuando ya salí al escenario con el Teatro Real lleno y vi a mi gente allí, pues ya te serenas y te olvidas que estás en el Teatro Real o en Casa Patas, da igual. Yo canté para mi gente, igual que siempre, pero sí es un reto, más que nada porque en las declaraciones que yo hice, dije que me sentiría totalmente satisfecho y que sería un triunfo para el flamenco si a partir de que yo abro el Teatro Real para cantar, que todos los años hubiera algo de flamenco. Y de hecho se ha conseguido, ya hay una semana de flamenco todos los años, eso es importante.

    A diferencia de otros cantaores, las letras de tus canciones se entienden.
    Tengo la gran suerte de haber estado en una escolanía. Me crié en la Iglesia de la Mercé de Jerez, fui niño cantor, fui monaguillo, y eso te educa la voz y el poder vocalizar como es debido es muy importante, porque las letras son muy importantes. Si a la gente joven de hoy en día les cantas las letras de hace cincuenta años, no se enteran de nada. Yo creo que lo importante es la música del flamenco, que es una música de raíz como puede ser el jazz o el blues, y que pueden tener momentos más altos o más bajos pero siempre van a estar ahí. Tampoco se pueden hacer pelotazos de esos, como yo digo, nubes de verano. El flamenco hay que tratarlo con la delicadeza y el respeto que merece, y a partir de ahí, tu puedes, no sé si innovar o crear. Crear en el flamenco es muy difícil, hay una base muy fuerte, pero sí que se pueden refrescar temas. Yo, por ejemplo, hace unos años hice un tema de Antonio Chaqueta, pero lo refresqué, lo hice para esta época y eso es lo que hay que intentar.

    ¿Cómo es la grabación en el estudio?
    La grabación siempre suele ser muy fría. Yo siempre digo que ojalá pudiéramos grabar los discos en directo. Lo que pasa que no son igual. A mí, me gusta más el calor del directo. Creo que un disco lo puede hacer cualquiera, pero a la hora de la verdad, al artista hay que verlo sobre un escenario y en directo. Ahí es donde yo digo que se descubre toda la historia. A mí me gusta mucho el teatro, es donde me gusta estar, pero los discos son mi vida, son las habichuelas de mis hijas y yo tengo que hacerlos, pero si no, no te creas que el disco es algo que me importa mucho. El disco es la única manera de llegar a los grandes teatros, a los grandes eventos, de que pueda llegar el flamenco a donde no ha llegado nunca. Incluso gente que no había escuchado nunca flamenco, gracias a Del Amanecer, a Aire y ahora a Lío, se han metido en el flamenco. En mi página web, los chavales escriben cosas que me emocionan al máximo. Son gente que no ha escuchado flamenco en su vida y dicen que les tengo enganchados, y que no creen en Dios pero creen en mí, y barbaridades así. Son gente joven que gracias al flamenco están volviendo a sus raíces, eso es lo más grande que le puede ocurrir al flamenco.

    En tus conciertos, ¿te molesta que el público te eche jaleos mientras actúas?
    Depende del momento, depende de la forma del sentimiento del flamenco, del saber estar. Eso engrandece a un cantaor, guitarrista o bailaor. Si dicen tonterías cuando estás cantando te sacan de onda. Pero, normalmente, suelen decirme cosas bonitas cuando he terminado de cantar. Un jaleo a tiempo se agradece, pero normalmente en el teatro, cuando uno canta, la gente está con un máximo respeto, y luego unos dicen “que guapo eres” o cosas de esas, pero el cantaor ya ha terminado. Si te dan un jaleo a tiempo te realza, si es una tontería te saca del tema y te descoloca.

    Trabajas rodeado de amigos, como tu guitarrista Moraíto Chico y una de tus hijas.
    Moraíto Chico y yo somos uno, creo que es el mejor guitarrista que hay hoy en día para cantar, como acompañante, nos hemos criado juntos, hemos nacido en el mismo barrio, los mismos juegos. Creo que Moraíto y yo nos entendemos bien, sabe cuando no voy a tirar para arriba, yo sé cuando él no está… eso es muy importante en el escenario, él sabe como estoy yo y yo sé cómo está él. Mi hija Desiré también viene conmigo, está en los coros, se divierte, se lo pasa bien. Yo no quiero que entre en este mundo, ahora porque está conmigo, pero, en principio, yo no soy el clásico padre que le gustaría tener una hija artista porque no lo resistiría. Soy muy dictador incluso. Empecé con trece años en esto, afortunadamente me va todo bien, pero sé lo que se pasa. Yo no serviría para estar sentado en el patio de butacas viendo a mi hija cantar, me daría algo.

    ¿Qué es el “boom flamenco”?
    No sé que es el boom flamenco, yo siempre digo que el flamenco es una música de raíz, que tendrá sus momentos más altos, más bajos, que está de moda (es una palabra que odio). El flamenco siempre está ahí, el flamenco es eterno y boom no hay ninguno, puede haber una nube de verano, pero en invierno no se acuerda nadie. Esta muy claro que esto es una carrera, que hay que empezar desde abajo, no se puede ser matador de toros si no se es novillero antes, la casa se empieza por los cimientos y nunca por el tejado. Y si tú haces un temita aflamencado y pega el pelotazo, pues sí, eso dura dos meses nada más. También hay muchos nuevos valores en el flamenco. Todos son muy interesantes, creo que hay muy buena proyección hacia el flamenco, gente muy joven que tiene mucho que aprender, que tiene mucho que hacer, pero la intención es buena. Hablo de Maika Martín, de Miguel Poveda, de Estrella Morente, de muchos, se me olvidan nombres, pero hay muchos que pueden ser.

    ¿Qué opinión te merece el tratamiento de los medios de comunicación al flamenco?
    Me parece fenomenal todo lo que sea hablar del flamenco tanto en radio como en televisión. En televisión tenemos muy poco. Desafortunadamente, creo que no tenemos nada, es indignante y vergonzoso que el ente público, no hablo de las cadenas privadas porque no tienen ninguna obligación, pero el ente público tiene la obligación de tener un programa de flamenco y no lo tenemos, hace muchos años que no lo tenemos. Parece ser que no hay mucho interés, en este país lo que vende mucho es que si tú te acuestas con fulanita y es lo único que interesa. La cultura en nuestro país brilla por su ausencia en ese sentido porque me parece que el flamenco se merece tener un programa diario en TVE. Así de claro.

    ¿Cómo se vive el cante flamenco en otros países?
    La última experiencia que tuve fue en agosto del año pasado, en Londres en el Royal Albert Hall, en un festival que se celebra desde la década de los cuarenta y a donde, por primer vez, ha acudido un cantaor flamenco. El Royal se llenó, seis mil personas allí metidas y con un respeto divino. Cuando tuvieron que cantar conmigo cantaron, cuando canté una soleá o un martinete, lo escucharon con un respeto grandioso y con un interés increíble. Eso me llena, llena mi espíritu, me hace esforzarme cada vez más, estudiar, aprender, escuchar y estar ahí. Cuando llegas a un país dices ‘estos no me van a entender’, y realmente no entienden lo que digo, pero sí sienten lo que canto, eso es lo importante. El flamenco es música y sólo hay que sentirla, no hay que ser entendedor de nada.

    Dentro de unas semanas visitarás San Sebastián y Bilbao, ¿cómo te recibe el público vasco?
    Hay una gran cantidad de público vasco al que le gusta el flamenco. Cuando voy al Arriaga a Bilbao o al Victoria Eugenia en San Sebastián, se llenan los teatros, incluso hubo una tarde-noche en donde trabajamos media parte yo y media parte Antonio Canales, y la verdad es que la gente no me dejaba irme, era la primera vez que yo estaba allí. Yo iba asustado, pensaba que si los vascos para esto del cante y del baile no… me dejaron alucinado. Esa experiencia me dejó loco porque yo no sabía como iban a responder, creo que esa primera vez llevaron a Canales para ver lo que iba a pasar allí. En los próximos meses voy a San Sebastián y a Bilbao para seguir con la presentación del disco Lío.

    ¿Tienes previsto algún otro proyecto para este año?
    Ahora estamos muy metidos con todo lo que tiene que ver con los conciertos de la gira. Aparte de eso, estamos pensando en hacer una antología flamenca, una antología flamenca de este siglo. No quiero ser repetitivo con lo que ha hecho el maestro Mairena, con lo que han hecho otros. Yo quiero hacer letras cotidianas, letras que la gente joven de hoy en día entienda, porque son el futuro del flamenco, y en esa onda vamos a ir. En esa antología va a estar La Malagueña del disco Lío, seguiriyas, alegrías… o sea, que vamos a hacer una antología sin salirnos de la base del flamenco pero pensando en que estamos en el siglo XXI.

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