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Un
homenaje, cuatro notas y algo más
La
compañía lOm-Imprebís, que cumple veinte
años de existencia, recibirá un acto de homenaje el
jueves día 3. Será una acción interactiva con
un contenido audiovisual y extractos de los montajes que tienen
actualmente en programación.
Esta compañía valenciana ha recorrido los escenarios
de todo el Estado, viajado a diferentes festivales de Latinoamérica
con su espectáculo Imprebís, un clásico del
teatro de improvisación, consiguiendo que cada representación
sea una auténtica aventura ya que es el público asistente
el que propone los asuntos a desarrollar. Un trabajo muy celebrado,
donde los dos actores Carles Castillo y Carles Montoliú,
junto al músico Yayo Cáceres y con la ayuda en escena
del director San-tiago Sánchez, hilvanan un espectáculo
fascinante y siempre divertido.
Pero la compañía ha ido emprendiendo otras aventuras
teatrales, y actualmente están haciendo girar una de las
obras más importantes de Bertold Brecht, Galileo, un espectáculo
de gran formato con un amplio reparto encabezado por Vicente Cuesta
y Paloma Paso, y en donde vemos la lucha entre Galileo y la oficialidad
religiosa de la época, negándole verdad a sus descubrimientos
y que en una lectura de nuestros días ayuda a proclamar la
defensa de la dignidad humana frente a los condicionamientos del
poder.
Pero dentro de su oferta actual, está el monólogo
realmente desgarrador titulado La mujer invisible, de la autora
británica Kay Adshead que también ha girado por muchos
lugares y en donde la actriz brasileña Rita Siriaka da vida
escénica a un espeluznante relato de una mujer emigrante,
negra y sin papeles.
Ópera de Cámara
El espectáculo que cerrará la edición de 2003
es una coproducción entre la compañía La Pavana
y el Instituto Valenciano de la Música, que se estrenó
a finales del año pasado en el festival de Música
Contem-poránea de Alacant. LÒpera de Quatre
Notes de Tom Johnson con dirección musical de Joan Cerveró
y la escénica de Rafael Cala-tayud.
El autor nacido en 1939 en Colorado reside desde 1983 en París
y es considerado como un compositor minimalista. Esta obra la escribió
en 1972, y después de más de treinta años sigue
siendo una pieza de repertorio en muchos lugares. Para su puesta
en escena Johnson recomienda la diversidad, según el director,
y aunque pide cuatro puntos esenciales para su ejecución,
considera que debe tener una parte absurda, una minimalista, en
parte satírica y en parte comedia, con muchas caras y maneras
de representarse.
Cuatro notas
Con
sólo las notas Re, La, Mi y Si, el autor propone una melodía
que permite a los cantantes interpretar textos totalmente inteligibles.
De claro carácter minimalista en lo musical, el libreto refleja
las rivalidades y rencores entre los artistas del Bel Canto.
El especialista Pep Ruvira señala la dificultad de encasillar
esta obra en cualquier género, y menos en el repertorio operístico.
Los únicos puntos que se aproximan al género
de ópera son, de un lado, la alusión permanente al
trabajo de los cantantes y a su mondo, supuestamente re-pleto de
envidias, vanidades y frustraciones; y por otro lado, su estructura,
dado que se articula a través de los números típicos:
árias, duetos, tríos, coros, etc. Finalmente se trata
de una drama cantado, drama que, todo el dispositivo de elementos
distanciadores, convierte en una comedia- burlesca desde el primer
momento.
Esta mirada al mundo operístico desde fuera, concita, como
toda comedia que se precie, una suerte de complicidades, que las
provoca la dirección musical de Joan Cerveró, que
ya estuvo involucrado con esta partitura en la producción
de 1988. Además de su labor como profesor y director de orquesta,
es un compositor especializado en la música escénica.
El también valenciano, Rafael Calatayud, director artístico
de La Pavana desde su fundación es el encargado de su puesta
en escena, al frente de un amplio equipo de cantantes como la mezzo
Laura Ortiz, la soprano Minerva Moliner, el tenor Ignacio Giner,
el barítono Boro Giner y el bajo Bonifaci Carrillo a los
que acompaña al piano José Ramón Tébar.
Y además
Con la Llotja Sant Jordi como punto central de información,
servicio de prensa, punto de encuentro de los participantes, hay
también un espacio multimedia, otro literario y un mercado
con stands de compañías, productores y entidades.
Seis espacios repartidos por el centro de la ciudad serán
utilizados para las representaciones y se realizarán diversas
reuniones, como la de programadores del Projecte Alcover, en el
que están involucrados autores, productores y exhibidores
de Valencia, Catalunya e Illes Balears.
También se presentarán los últimos libros editados
en la Colección Teatro Siglo XXI de la Universitat de València,
entre los que figura Traducir el teatro de Shakespeare de John D.
Sanderson.
Finalmente se fallará el Premi de Teatre Ciutat dAlcoi
al que han concurrido cincuenta y una obras.
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