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Un
gran lienzo para el pueblo
MATRAKA
Intérpretes: ARANTZA GOIKOETXEA, ARGIA GARDEAZABAL, IZPIÑE
SOTO, GORKA ZERO, IÑAKI AGINAGA, GORKA URRUTIBEASKOA,
SONIA VILLAMOR
Músicos: INTSISU VALBUENA, SERGIO RODRÍGUEZ
Escenografía: OSCAR DE PAZ
Dirección: HORTZMUGA TEATROA
Producción: HORTZMUGA TEATROA |
Borja
Relaño
Fieles
a su trayectoria, los miembros de Hortzmuga se han embarcado en
un nuevo proyecto, Matraka, con el que divertir al público
y alumbrar los corazones, pero conscientes de la realidad han decidido
retratar toda la estupidez humana del último siglo y de este
presente que nos ha tocado en suerte. Y se han echado a las calles
a decir ¡NO! a todas esas guerras que ya son una
constante en la historia moderna. Más de un año después
de su concepción, el tema ha cobrado mayor vigencia si cabe
tras los acontecimientos de los últimos meses en Irak. No
obstante, tal y como asegura el miembro de Hortzmuga Raúl
Cancelo, el espectáculo no va a diferir mucho del planteamiento
inicial, aunque sí que lo tendremos en cuenta. Estamos viviendo
en unas circunstancias que no son las de entonces. Ahora desayunas
por la mañana con violencia y te acuestas con muertos.
Por ello, los miembros de Hortzmuga proponen una creación
entre el manifiesto y la manifestación, entre el alboroto
y la plástica, entre la parodia y el drama. Un espectáculo
en torno al bombardeo de Gernika y la representación que
Picasso hizo de él. Una obra sobre las armas y la locura
humana, la vida y la muerte.
De la fiesta al horror
Matraka, a la que definen como el tambor de hojalata, el niño
que interroga y el hecho sonrojante, toma del cuadro de Picasso
su intención de creación para la colectividad. Es
en palabras de Cancelo, la base del trabajo interno. No queremos
contar lo que se ve en el Gernika, sino que interpretamos lo que
quiso decir con ese cuadro: el horror de la guerra. Y eso es universal.
De hecho, afirman que la historia del espectáculo es la de
todos esos Gernikas que hay y habrá en el mundo, la recreación
de un pueblo en fiesta. Y en éste, como cada domingo, hay
verbena de farolillo. En la plaza se baila, se ríe y se bebe.
La madre trae al niño, los enamorados se aprietan la mano
y todos celebran la vida. Pero de pronto, un rumor cambia los rostros
y lo inevitable llega con el sonido de sirenas y gritos. Todos,
como ratas de Hamelin, transforman el pueblo en vehículo
de batalla y se convierten ellos mismos en improvisados guerreros.
Ese esquizofrénico cambio se debe a que la idea central a
la hora de abordar el espectáculo ha sido la transformación
a todos los niveles. Pretendemos que el espectáculo
vaya cambiando todos y cada uno de sus aspectos, desde la dramaturgia
hasta la interpretación. Así, mientras los actores
comienzan con personajes claramente clown, pasan luego al bufón
para terminar en una interpretación naturalista. Y
es que a diferencia de anteriores trabajos de la compañía,
que han estado orientados hacia otros aspectos como el acabado o
el color, en esta ocasión Hortzmuga ha centrado sus esfuerzos
en el trabajo de los actores y el contenido, lo que ha hecho que
el proceso de creación haya sido más largo de lo habitual.
No en vano, la preparación de los intérpretes ha consistido
en una serie de cursos monográficos a cargo de profesionales
destacados en cada uno de sus ámbitos, como Ana Pérez,
Juan Carlos Garaizabal, Maitane Zaldunegi, Pako Revueltas y Virginia
Imaz.
A lo grande
Aunque, como aseguran los miembros de Hortzmuga, en la calle
todo se queda pequeño, la mayor parte del espectáculo
se desarrollará en una estructura motorizada de gran tamaño
diseñada por Oscar de Paz, que siguiendo la filosofía
del montaje, irá transformándose con el transcurrir
del espectáculo. Al ser un montaje a suceder en dos espacios
fijos con un itinerante en medio, la estructura servirá también
de transporte a una tropa integrada por actores y músicos.
MAIATZAK
31 MAYO (23.45)
PATIO DEL INSTITUTO - LEIOA
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