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Las
últimas coreografías vascas
La
séptima edición de la Muestra de Jóvenes Coreógrafos
de Euskadi, organizada por la Consejería de Cultura del Gobierno
Vasco, mostrará las coreografías seleccionadas entre
los nueve proyectos presentados a la selección que se realizará
el día 10 en Gasteiz ante un nutrido grupo de personas vinculadas
al mundo de la danza de Euskadi. La Muestra tendrá como escenarios
Gasteszena de Egia, en Donostia, el día 22, el Teatro Ibañez
de Matauco, de Gasteiz, el día 24 y el Barakaldo Antzokia
el día 30. La Muestra se completa con la exposición
de fotografías de José Mari Martínez que recoge
las instantáneas de las últimas cinco ediciones.
Con la obra Yo, mi, mío, me las coreógrafas Arantxa
y Ainhoa Gago, harán que el espectador reflexione acerca
de uno de los instintos de supervivencia necesario como pilar básico
de la naturaleza humana: el egoísmo o como el título
de la obra indica Yo, mi, mío, me. Para lograr ese momento
ellas han trabajado fusionando la danza contemporánea
con el teatro; es decir, hemos hecho una mezcla de contact y acrobacias
sin dejar de lado la danza en sí. También reivindican
que este tipo de muestras deberían facilitarnos los
contactos con programadores a nivel estatal para otros festivales.
Atxarte López de Munain, en su pieza Oskola de quince minutos
reconstruirá un espacio en el que con su cuerpo buscará
una conexión entre su interior y exterior. Una búsqueda
de los límites que en palabras de la autora, el movimiento
físico es lo que más he trabajado para presentar en
este certamen.
También señala que debería estar mejor
organizado este tipo de certamenes. Además de dar subvenciones,
nos tendrían que ayudar para poder seguir adelante con el
proyecto.
Vulnerabilidad
De pequeños nos enseñaron montones de cosas que ni
nos interesaba ni nos sirvieron. Una sensación de fragilidad
que nos invade cuando se derrumba a nuestros pies todo aquello que
era seguro. La incertidumbre hará que ese camino sea más
difícil y nos convierta en seres totalmente vulnerables.
Partiendo de esa base, Eva Vidal, junto con su equipo, ha querido
reflejar con la pieza Ningún árbol donde poner la
cabeza al fresco, la importancia de ver las cosas con cierta distancia
y ser críticos con los demás y con nosotros mismos.
En esta ocasión la intérprete también ha optado
por fusionar la danza con el teatro.
Con su obra quiere que no se le olvide al espectador una cuestión
fundamental; la de no deshacerse del todo de cierta espontaneidad,
de cierta gracia que al final es la alegría.
Eva no considera que el certamen sea un trampolín seguro.
Es una buena experiencia. Pero por otro lado, me pacere injusto
que todo tu trabajo se valore el día de la elección.
Es bastante complicado. Lo único que nos queda es la satisfacción
personal.
Animal de costumbres
La compañía Amarauma Danza, junto con el coreógrafo
Gabriel Ocina, ha realizado una pieza en movimiento llamado Hueco.
Un primer intento por encontrar un estilo desde el mismísimo
centro del caos. Hueco es un punto de paso, un pretexto para seguir
aprendiendo y evolucionando. La obra habla del miedo a suspender
nuestras vidas perfectamente encaminadas.
En realidad nuestra propia madre ¿es nuestra madre? o ¿no
has pensado nunca que te habían adoptado? En esa duda razonable
caerá el espectador con la pieza de danza A tientas de Izaskun
Santamaría, estoy experimentando e investigando, quiero
buscar desde la mente y el cuerpo. Un trabajo físico pero
buscando algo nuevo.
Subraya que este tipo de certámenes son experimentales.
Sería interesante que hubiera un intercambio entre comunidades.
Salir del País Vasco supone tener más margen, practicamente
sólo tenemos un teatro alternativo donde se pueden ver espectáculos
innovadores, La Fundición.
Tradición
María del Mar del Pozo nos ofrecerá con una pieza
compuesta de cuatro partes, denominada Shaker o los que tiemblan.
El espectáculo comienza con la entrada de las bailarinas
en el escenario tocando el shaker, y trata de recrear la música
tradicional peruana desde la perspectiva de la danza contemporánea.
La danza trata de ser un homenaje a la mitología inca y a
la música tradicional andina. Es una obra que refleja
mucho colorido, expresa mucha alegría sobre todo por el vestuario
y la decoración.
La segunda y la tercera parte, representan el suceder de las estaciones,
la repetición de los ciclos vitales. La última parte,
es una danza ritual, en la que se golpea la tierra.
María del Mar del Pozo ha trabajado en diferentes compañías
haciendo trabajos totalmente diferentes, pero enriquecedores.
Ahora mismo me dedico más a coreografías, a enseñar,
que a bailar.
Contraste de luces
Aluzine consigue captar el interés del público mediante
la utilización de la luz de manera magistral.
Con la complicidad de la luz negra, los personajes visibles adquieren
movimiento y los bailarines invisibles en negro, son los que ponen
la magia a los objetos desde la oscuridad. Esta interrelación
de lo que se ve y lo que no, hacen del espectáculo una combinación
maravillosa de sonido, luces y vestuario, en la que el efecto de
truco es un instrumento para lograr una metáfora escénica
y mímica.
Ruth Guimerá tampoco ha querido desaprovechar esta oportunidad
para plasmar sus habilidades en el mundo de la danza contemporánea
con la obra El Corsé; esa otra piel. Con una de las prendas
estéticas del siglo XVIII ha querido plasmar la voluntad,
el deseo de cada uno.
Al igual que sus compañeros señala que la proyección
de este tipo de eventos debería ser más amplia y llegar
a otros circuitos ya que este certamen es muy serio y tiene su importancia.
Kulunka munduari begira
Euskal kultura abiapuntu, Xaramel konpainiaren ikuskizun honek
antzerkia, dantza eta musika biltzen ditu. Txistuaren soinuak kulunkatuz,
erronkaren, emankortasunaren erritoen eta alaitasunean barneratzen
du ikusleria. Gorka Sáez koreograforen esanetan obra hau
egiteko Arabia, Errusia eta Afrikako kulturak aztertu ditugu,
eta haiek euskal kulturarekin nahastu ditugu.
MAIATZAK
22, 24, 30 MAYO
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