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Panorama
de la danza actual
Un
clásico en Sitges, el Cicle Endansa-Lespai, reunirá
a cinco compañías, las cuales ofrecerán en
total seis espectáculos, como siempre, breves y de pocos
intérpretes. Serán seis porque Las Santas, un colectivo
integrado por Beatriz Fernández, Mònica Muntaner y
Sílvia Sant Funk, llevarán dos piezas. Bizarre, la
primera de ellas, es una búsqueda elemental del cuerpo en
acción, una propuesta que se aleja de toda temática
o hilazón en beneficio de la creación de atmósferas,
texturas, calidades y sugestiones. La segunda, Europea, trata de
la ética y la física, del cuerpo en movimiento de
una mujer a la que llaman europea. Hembra blanca. Color y sexo de
miles. Una pieza que forma parte de un proyecto denominado La mujer
abierta, creación para siete mujeres que verá la luz
en 2004.
Teresa García, por su parte, presentará un work in
progress titulado Siendo, ya que no se trata de una propuesta coreográfica
cerrada, sino de una expresión del momento que su creadora
vive como intérprete. En palabras de su creadora, este solo
le acompaña, se empapa de su aprender cotidiano y en las
ocasiones intermitentes que lo presenta en escena continúa
inquietándole, desconcertándole. Y es que las dudas,
los interrogantes, aparecen en ocasiones antes de la representación,
otras después de ésta, pero es cuando se presentan
de improviso durante la actuación cuando Siendo se llena
de significado.
Emil Zatopec, la pieza que presentan conjuntamente Mireia Sierra
y Sofía Asencio, es un trabajo inspirado en la figura del
atleta checo, un hombre conocido y cuestionado por sus métodos
de entrenamiento que alternaban series brutales de carrera por el
bosque calzado con botas del ejército con sesiones de velocidad.
Pero también se le conoce por la cara de asco que ponía
mientras corría, su forma de balancear los brazos y menear
la cabeza.
A éstas se suman dos propuestas homónimas aunque diferentes,
dos coreografías tituladas Zero. Una, la de la vasca Blanca
Arrieta, presenta a un hombre y una mujer en escena que se observan
y que se saben observados, al tiempo que se trabaja el cuerpo del
bailarín llevándolo a posiciones extremas, exageradas,
dulces, angulosas o suaves. La otra, la de Emili Gutiérrez,
parte desde una concepción de creación en progresión
a partir de su actividad, porque la intención de Gutiérrez
ha sido siempre hacerlo a partir de cero, empezar su fabricación
sin trabajo previo, y afrontarlo a un juicio público.
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