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Teatro
Noh, teatro de la imaginación
Michiko
Okubo, Catedrática de la Facultad de Relaciones Internacionales
de la Universidad de Aoyama Gakuin de Tokyo y Doctora en Filología
Hispánica por la Universidad de Alcalá de Henares
por sus estudios sobre el teatro español, ha dirigido este
seminario sobre La influencia del teatro Noh en el teatro
occidental. Durante dos jornadas, la profesora ha abordado
las características, la historia y los géneros del
teatro Noh, así como el paralelismo en el adiestramiento
del actor en Grotowski y el Noh. La Asociación de Directores
de Escena y la Real Escuela Superior de Arte Dramático han
colaborado en la organización de este evento.
Belén
Fernández. Madrid
A
principios del siglo XX, llegan a Europa ejemplos y tratados sobre
el teatro que se hacía en Oriente. Uno de los primeros interesados
en adaptar obras provenientes de esa zona, fue el propio Brecht,
que junto a Meyerhold, y escritores como Claudel o Yeats, incorporaron
algunas de las técnicas y conceptos de Oriente a sus creaciones.
Un impulso importante para ese teatro en el viejo continente fue
la inauguración en 1970 del Centro de Investigación
Teatral de París, dirigido por Brook, para acercar diferentes
culturas. En nuestro país, un ejemplo, entre otros muchos,
es Adolfo Marsillach, que incorpora los hombres de negro, un elemento
esencialmente oriental, en su montaje El médico de
su honra de Calderón de la Barca, representada en el
Festival Internacional de Almagro en 1994.
Teatro de la imaginación
El teatro Noh, declarado por la Unesco como Arte Patrimonio de la
Humanidad, se representa desde hace más de 600 años.
Este arte procede del drama poético japonés del siglo
XV que se realizaba junto a las orillas de los ríos y en
los parques cercanos a los palacios. Sus elementos principales son
la música, la utilización de máscaras, una
máscara puede llegar a expresar hasta diez emociones diferentes
según su posición, y un vestuario lujoso que pasa
de unas generaciones a otras.
Una de las principales características del Noh es que la
acción transcurre en dos actos. El actor principal representa
la esencia del espíritu humano, es el único que lleva
máscara y recibe el nombre de Site. Los Wakis, personajes
humanos, y el coro son los otros intérpretes esenciales.
El sonido de la flauta prepara al espectador para el comienzo del
espectáculo, es la apertura a un mundo de otras dimensiones
y el modo de andar de los actores, sin levantar la planta de los
pies del suelo, es la expresión del sufrimiento del personaje.
Se dice que el Noh es el teatro de la imaginación
porque la obra tiene que transcurrir en la mente del espectador,
ya que la lírica es incomprensible, incluso para los propios
japoneses.
Grotowski y el Noh
Según la profesora Okubo, el adiestramiento del actor en
Grotowski guarda un cierto paralelismo con los aspectos del teatro
Noh, cuyo objetivo principal es devolver al teatro la tradición
del ritual. Grotowski defendía la creación de escuelas
secundarias de teatro, para niños menores de 14 años,
en el Noh, los actores son los miembros masculinos que nacen en
las familias de los intérpretes del Noh, de forma que siempre
haya una continuidad y una inviolabilidad de las formas primitivas
de este teatro. Tanto en el autor de Hacia un teatro pobre y este
estilo de teatro japonés, primero funciona el cuerpo y luego
la voz, es necesario el compromiso del actor para que pueda lograr
el clímax, no existen reglas ni estereotipos a seguir y es
imprescindible deshacerse de todo lo que desvía la atención
del actor.
La quietud potente del actor, entre un movimiento y otro, es la
energía latente que el espectador recibe. Una quietud que
no debe ser consciente, sino que surge desde su corazón.
Esta expresión del cuerpo inmóvil se consigue gracias
a los ejercicios de concentración. Tanto en Grotowski como
en el teatro Noh, se utiliza la técnica negativa, es decir,
la interpretación se alcanza a través del esfuerzo,
sin ningún método. Tiene más importancia lo
intuitivo que lo racional.
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