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A
L'OMBRA DE ROBRENYO
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Actos
de la plataforma cultura i espectacles
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| Lectura
de Les Troianes en la plaza del Rei de Barcelona |
La
plataforma Cultura i Espectacles está llevando a cabo una serie
de actuaciones que, por lo que vamos viendo, configurarán un nuevo
panorama en el comportamiento ético de los profesionales del teatro,
del cine y de la música. El lunes 19 de mayo, se leyó Noche de guerra
en el Museo del Prado, de Alberti, con treinta y tres actores y
música en directo a cargo de Bárbara Granados. Para el lunes 26
de mayo, habrá una lectura dirigida por Enric Majó de La fam de
Joan Oliver. Aún se preparan para junio Antígona, de Salvador Espriu,
dirigida por Jordi Blesa, un recital de Cabaret, a cargo de la gran
Nina y, para acabar, un magno concierto espectáculo que se titulará
Mil versos per la pau y que constará de varios textos de poetas
y escritores que han reflexionado sobre la paz y sobre los últimos
acontecimientos históricos. De la selección de textos se responsabiliza
el Centre Català del Pen Club. La Plataforma tuvo la amabilidad
de encargarme la dirección de Noche de guerra en el Museo del Prado.
Había seguido algunas de las lecturas o actos, que han tenido lugar
hasta el momento de escribir estas líneas, y me había quedado gratamente
sorprendido por el ambiente que esta plataforma, que, en teatro,
corresponde a la Agrupació d¹Actors i Directors Professionals de
Catalunya ha ido creando. Ahora, desde dentro, he comprobado que
ha surgido un ambiente de complicidad, de compañerismo, de ilusión,
de visión de futuro, que hacía años que no veíamos en nuestros ámbitos
teatrales. Vino a nuestra memoria el ambiente maravilloso, creíamos
que irrepetible, del Grec¹77 y Œ78 cuando la profesión tuvimos la
capacidad de recibir directamente las subvenciones de Madrid y repartir,
nosotros, a través de una Mesa, libremente y democráticamente elegida,
las subvenciones. Produjimos varios espectáculos y, en el primer
año, en las propuestas que se pusieron en escena, se llegó a tener
hasta tres directores por espectáculo. Lo importante no era el lucimiento
personal. Lo que contaba era dar una programación diferente de la
que se había llevado a cabo en el franquismo y que queríamos que
fuera expresión de una nueva manera, evidentemente politizada, de
entender el teatro. Trabajamos todos unidos. El poder central y
los pre-poderes autonómicos se inquietaron terriblemente con esta
conquista que recuperaba las grandes conquistas de los sindicatos
revolucionarios que hicieron la programación de algunos teatros,
entre ellos el Gran Teatre del Liceu, durante nuestra guerra civil.
Muy pronto fueron surgiendo las divisiones y se crearon dos asambleas
‹en el fondo‹ de signos políticos paralelos. Algún día habrá que
buscar responsabilidades y denunciar a los que hicieron posible
esta división. El famoso "divide y vencerás" de los imperialistas
ingleses en la India funcionó entre nosotros de manera implacable.
Y aquel movimiento de esperanza e ilusión del Grec se fue desvaneciendo.
Luego, el gobierno autonómico ensayó una práctica muy inquietante
y sabia, y fue la de elegir "a dedo", no por representación democrática,
diez u once representantes de la profesión, y que fueran ellos quienes
repartieran las subvenciones (evidentemente de acuerdo con el Consejero
de Cultura de turno). Sucedió lo que actualmente sucede con los
asesores del TNC (Teatro Nacional de Cataluña), y es que los profesionales
convocados por la Generalitat se autorregalaron, entre ellos, todas
las prebendas. Cuando esto sucedió, un gran crítico dijo que al
haber aceptado estos profesionales esta tarea lamentable, se había
acabado de pulverizar el espíritu del Grec. Los escándalos fueron
tan graves que la comisión de asesores tuvo que ser anulada. Pero
el daño estaba hecho. Luego vinieron años de desencanto y de desilusión.
El movimiento norteamericano Lisistrata Project hizo posible una
lectura de la obra de Aristófanes en el Centro de Cultura Contemporánea
de Barcelona poco antes de la guerra de Irak. Fue una lectura masiva,
como lo fue también el recital que se dio en el Teatre Fabià Puigserver
(Lliure) el mismo día en que murió Julio Anguita Parrado, en el
que intervinieron gran cantidad de actores de Barcelona. Luego se
ha montado Terror y misèria del III Reich, de Brecht, Les troianes,
de Michel Vinaver, Descripció d¹un paisatge, de Benet i Jornet y
Johny va agafar el seu fusell de Dalton Trumbo. Como puede verse,
la elección de las obras ya ha definido una actitud muy coherente,
absolutamente politizada, y preocupada por la guerra. Una actitud
que resulta absolutamente paralela a la de Grec¹77 y Œ78. Enric
Majó, Xus Estruch y Germano Bozzelli han sido los organizadores
de todos estos eventos y el Ayuntamiento, la productora Focus, la
SGAE y, naturalmente, l¹Associació d¹Actors i Directors Professionals
de Catalunya han corrido con los gastos que generan estos importantes
acontecimientos. El tratamiento que la prensa da a estos actos ‹con
alguna excepción‹ es absolutamente displicente, como es lógico.
Pero, algo nuevo, algo muy esperanzador está pasando, a pesar de
las indiferencias y silencios de los mass media. Algo nuevo que
nos hace pensar que una nueva época está empezando. Y, sobre todo,
resulta muy lleno de significado que los actos tengan lugar en la
Plaça del Rei, allí donde se dice que los Reyes Católicos recibieron
a Colón y a los primeros "indios" después del primer viaje. Las
actividades de protesta contra la guerra, el imperialismo y los
genocidios, se dan en el mismo sitio donde todo empezó. La gente
de teatro tendemos a pensar que nada es gratuito, que todo sucede
como debía suceder.
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