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Ars
Moriendi / Ars Vivendi
Kristina
Goikoetxea
Arte
de morir / arte vivir ha sido el tema escogido para el Time Festival
2003 celebrado en Gante entre los días 1 y 10 de mayo. Un tema aparentemente
un poco macabro, pero que ha tenido en sí el efecto deseado entre
los visitantes: el hacerles sentir una experiencia excepcional.
³Con este tema lo que queríamos era poner en marcha un experiencia
o vivencia extrema. En estos tiempos, la experiencia queda a menudo
desmediatizada y economizada (por ejemplo con todas las nuevas tendencias
espirituales de New Age). Si de verdad quieres ir en busca de la
poética de la ³experiencia², tienes que dejarte de sutilidades.
Entonces te encontrarás inevitablemente con grandes conceptos como
³la vida² y ³la muerte² ya que al fin y al cabo son éstas las dos
experiencias límite², explica Geert Opsomer, co-director artístico
del festival. Aunque esta experiencia límite de la muerte se ha
tratado como metáfora de la ³experiencia en sí² durante todo el
festival, algunas de las compañías invitadas también han tratado
el tema de la muerte literalmente. Por ejemplo, el brasileño Teatro
Piollin con su obra Vau de Sarapalha basada en un relato de Joao
Guimãraes Rosa, en el que dos primos esperan a la muerte sentados
bajo un árbol y junto a un perro que Servilio Gomes interpreta mejor
que lo que cualquier perro podría hacer. Lo más curioso es que los
del Tearo Piollin llevan once años representando esta misma obra
por todo el mundo y al parecer no se cansan. ³La hemos representado
ya más de mil veces, y aunque resulte difícil de creer, cada vez
que la hacemos intentamos vivirla o experimentarla como si fuera
la primera. Mientras tanto, nosotros hemos cambiado, nos hemos desarrollado
y por consiguiente nuestros personajes también, pero la esencia
sigue siendo la misma², confirma el actor Everaldo, que niega rotundamente
que Servilio, que lleva once años haciendo de perro de una forma
tan creíble y magistral, haya creído ser perro fuera del escenario.
Acción propia
Pero Teatro Piollin no es la única compañía invitada que lleva años
y años representando y desarrollando el mismo espectáculo. La mayor
parte del programa está ocupada por grupos que tienen una idea propia
del concepto ³repertorio². Este es el caso también del Workcenter
de Grotowski y Thomas Richardson., que con Action muestran a un
pequeño grupo de espectadores el experimento que el polaco Jerzy
Grotowski desarrolló justo antes de su muerte. ³Pueden entrar y
vernos, pero si no estuvieran ahí como espectadores, nosotros haríamos
lo mismo. De hecho, representamos Action todos los días en nuestro
centro de trabajo para nosotros mismos. Se trata de lo que les ocurre
a los actores por el acto de actuar, de su experiencia, no de lo
que queremos transmitir a un público², nos explica la fascinante
figura de Thomas Richardson, al que Grotowski encargó la continuación
de su trabajo tras su muerte en 1999. La forma en la que da sus
explicaciones antes y después de Action, la forma en la que mueve
sus manos y su cabeza mientras pestañea, le dan un aire místico,
casi sobrenatural. Y es que tiene casi algo de religioso esa forma
de trabajo en lo que suena casi como un claustro de retiro. ³En
nuestro centro de trabajo de Pontedera en Italia trabajamos seis
días a la semana, ocho horas por día. Comenzamos con Action, y luego
pasamos a The Twin, que en realidad es una nueva Action en proceso
de creación. Esta nueva pieza es ahora muy larga, luego viene el
proceso de montaje y edición, y probablemente se quedará dentro
de varios años en aproximadamente una hora y media como Action²,
añade Mario Biagini, el otro discípulo directo de Grotowski. Los
movimientos cadenciales de los actores y los cantos en yoruba que
repiten a coro, dan la sensación de estar presenciando un ritual
ancestral por el que más de un actor parece entrar en trance.
Laberintos de viaje
Mientras que el Workcenter se centra en la experiencia que vive
el actor durante su ³actuación² y parece no preocuparse mucho por
la vivencia del espectador, el Teatro de los Sentidos de Enrique
Vargas está precisamente en el polo opuesto. Sus laberintos que
llevan viajando por el mundo ya muchos años, pretenden que el visitante
que va a realizar un viaje por estos oscuros pasillos, viva una
experiencia en la que se despierten sus cinco sentidos. ³Mis proyectos
tienen mucho que ver con todo aquello que se encuentra en la oscuridad.
Todo aquello que ni ves ni oyes, es tan importante como lo que sí
puedes percibir. Estamos demasiado supeditados a la tiranía del
ojo², explica Enrique Vargas. Sus laberintos son una especie de
paraísos donde viven figuras arquetípicas, que pretenden reforzar
la vivencia individual como metáfora del camino individual que cada
uno recorre en su vida. Al comenzar el viaje te haces una pregunta
cuya respuesta desearías saber. En alguna parte del laberinto encontrarás
la respuesta. Vargas parte del punto de que todo el mundo conoce
las respuestas, aunque no es consciente de ello.
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