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Abierta
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Trapezi:
gran nivel y buen hacer
Durante
cinco días (7 al 11 de mayo), la VII edición de la Fira del Circ
de Catalunya reunió en la ciudad de Reus a más de 200 artistas y
75.000 espectadores en espectáculos de pequeño, medio y gran formato
que dieron la justa medida de los muy variopintos caminos por donde
circula el circo en estos inicios del siglo XXI. Calidad y eclecticismo
coincidieron en una programación que integró también montajes de
grupos noveles y los interesantes trabajos de dos escuelas de circo.
Un adecuado y eficaz entorno de cursillos, exposiciones y vídeos
redondeó una de las más contundentes ediciones de este pionero certamen
circense.
Jordi
Jané. Reus}
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Tjerk
Van Der Meulen
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Un
instante para la historia. Los reusenses Circ de les Musaranyes
acababan de estrenar su primer espectáculo (Sala Cacao) y la reacción
del público iba más allá del aplauso a una compañía de casa que
jugaba en casa: se aplaudía también a una compañía profesional y
con futuro. Alfred Fort, coordinador general de la Fira del Circ,
se mostraba satisfecho y exultante. Una alegría plenamente justificada,
puesto que el Circ de les Musaranyes es algo así como un hijo legítimo
de esta manifestación artística (de hecho, a esos muchachos se les
conoce ya como els fills de Trapezi). Aglutinados gracias a los
talleres de circo que Trapezi impulsa desde sus inicios, los cinco
componentes de esta joven compañía han ido creciendo y desde hace
tres años coordinan las sesiones Cafè i circ (presentación de artistas
noveles) y el Taller de Circ (iniciación al circo). En esta edición,
además de estrenar espectáculo, han presentado el pasacalles circo-mágico-musical
La Caravane. Me parece evidente que sin el espacio vital creado
por Trapezi esta compañía hoy difícilmente existiría.
Bendito eclecticismo
Coincido con Alfred Fort en la constatación de que siete años
atrás hubiera sido impensable que, pese a la sólida cultura circense
de Reus (donde el paso de compañías de circo está documentado, como
mínimo, desde 1789 y no ha cesado ni aún en los períodos más adversos),
el público asimilara un espectáculo como Bambous de souffle, de
la compañía francesa Brown & Krieff. Y es que una de los grandes
efectos colaterales de la filosofía de Jordi Aspa y Bet Miralta,
directores artísticos de Trapezi, está siendo el de demostrar que
el circo no es sólo la tópica terna ³luz, música y color², sino
que, como cualquier otro arte, es capaz de ofrecer un espectro de
estilos, lenguajes y tendencias suficientemente amplio como para
atrapar y seducir a cualquier tipo de público. Hoy por hoy y en
gran parte gracias al eclecticismo desplegado por Trapezi cada
sector de público empieza a saber muy bien cuales son sus preferencias
circenses. En Reus, la programación se diversifica en propuestas
que van desde la animación callejera al circo de feria en el sentido
más medieval del término, pasando por el circo contemporáneo o incluso
como en el caso de Bambous de souffle por lo que otrora hubiéramos
denominado ³circo de arte y ensayo². En efecto, en este exquisito
espectáculo que no admite otra definición que la de un viaje de
(o ³a²) los sentidos, no hay nada que nos remita al divertimento
ni siquiera pese a las realmente magníficas proezas físicas realizadas
por sus artistas al ³más difícil todavía². Todo fluye en él como
las aguas misteriosas y lentas de un oscuro y caudaloso río africano.
Dos gigantescas pirámides, conformadas por cuatro aristas de bambú
(y una tercera pirámide invertida, creada por el espacio vacío generado
por ambas) son el hábitat etéreo donde se manifiestan tres mudos
seres humanos que parecen relacionarse con su cosmos más inmediato
mediante su elevación física. Usando cinchas, cuerdas, trapecios,
telas o estribos de cáñamo, los tres artistas-oficiantes se libran
(y nos transportan) a un ritual sin liturgia ni formas durante el
cual, envueltos por una orgánica, penetrante atmósfera de voz, guitarra
y percusión, viajamos a través del aire, del fuego, la tierra y
el agua a algún lugar muy remoto que habíamos casi olvidado durante
nuestros quehaceres terrenales. Que la platea del acogedor Teatre
Bartrina no estuviera a tope en la segunda función de Bambous de
souffle y que el silencio del público fuese tan denso como la misma
densidad del clima creado en escena no hubo toses ni aplausos hasta
la ferviente, cerradísima ovación final, viene a constatar lo expuesto
anteriormente y me parece un excelente indicador de la buena salud
del circo actual y de la rica y creciente diversidad de sus públicos.
Torrentes de energía
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Tjerk
Van Der Meulen
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Pese
a la inoportuna lesión en un dedo del excelente malabarista Boni,
La Família Ramírez + Boni encantó con las peripecias terrestres
y aéreas de Tres millor que dos. En un formato más reducido, el
trío francés Les pécheurs de réves regocijó a niños y adultos con
las hebras de poesía surrealista escapadas de su Votre désir fa
désordres. Por su lado, con su participativo The dying swan, la
hula-hopista australiana Judith Larigan (que el pasado diciembre
había participado en Ulls Clucs, el espectáculo del Circ d¹Hivern
de Nou Barris dirigido por Jordi Aspa) cautivó por su empatía con
espectadores de todas las edades. Horas después y en la misma plaza,
el grupo andaluz Albadulake arrasó literalmente con Malaje, una
espléndida fusión de circo y flamenco que, ya muy rodada y con la
incorporación de un acróbata procedente del ámbito deportivo, es
ya un espectáculo de auténtico nivel internacional. El complemento
musical ha sido doble y de altura: el sexteto francés Mazalda y
el habitual cuarteto/quinteto también francés Auprès de ma blonde
cuyo trompeta se reveló como eficaz y versátil actor en la compañía
Les apostrophes y su divertida pieza La cour des choses. Como cada
año, las irrenunciables sesiones golfas de La Palma han sido una
magnífica demostración de cómo el circo va calando en los sectores
más jóvenes.
Unas cuantas perlas
Además del ya comentado Bambous de souffle, fue muy redondo (sobretodo
en su segundo pase) el espectáculo inaugural Això, així, en el que
bajo la dirección de Jordi Aspa intervinieron el acróbata motorista
Belle Vie d¹Ange, las acróbatas aéreas Valerie i Florence (trapecio
y telas, respectivamente), Le Cirque Desaccordée (columpio ruso)
y las catalanas En l¹aire (cuatro bellas bailarinas bajando en ràpel
por la fachada de un edificio horrendo bajo una sugerente lluvia
de hojas secas). Todos ellos, más la pirotecnia de La Companyia
del Foc y la música de Mazalda, hicieron las delicias de la multitud
congregada en la plaza del Mercadal. En la carpa, los franceses
de L¹envolée Cirque presentaron Et moi, una pequeña joya circense
interpretada por tres músicos y una pareja de artistas. Muy cerca,
en el mismo Parc de Sant Jordi, el público valoró intensamente la
delicadeza de Petites histoires en l¹aire, de los franceses Lunatic.
Los payasos Monti & Cía. presentaron Fòrum 2 mil i pico, muy en
la personal línea de recuperación del repertorio clásico y de homenaje
a los maestros del género que viene caracterizando a esta compañía
catalana. Homenajeado durante la inauguración oficial de la Fira,
el veterano payaso italiano Carlo Colombaioni dio en el escenario
del Teatre Fortuny una lección magistral de oficio y estar en escena
con Carlo! A veces parece que Carlo Colombaioni no hace exactamente
un espectáculo, sino exactamente lo que le da la gana. Y es realmente
así o casi, porque este digno heredero de la Commedia dell¹Arte
integra impune y felizmente a la acción cualquier cosa que suceda
o no en la sala, incluso las ¿aparentes? limitaciones derivadas
de su edad 70 largos y de su salud tocada hace unos meses por
un infarto. Aplaudirle en Reus fue un auténtico placer, un lujo
histórico. Mientras el viejo mito echaba literalmente al público
del teatro, la compañía australiana Strange Fruit cerraba la presente
edición de Trapezi con sus espectaculares pértigas flexibles (ver
Artez mayo 2003).
Un entorno inteligente
Trapezi no es solo una feria transaccional y un feliz estallido
de participación ciudadana: ojo avizor de la precaria situación
del circo en nuestros pagos, es también vivero y banco de pruebas
de artistas. En esta edición se ha dado calle y escenario en abundancia
a los alumnos de la ³Escola de circ Rogelio Rivel² (pasacalles y
espectáculo) y, además de los ya mencionados Circ de les Musaranyes,
han podido estrenar espectáculo otros dos grupos catalanes prácticamente
noveles: Improvisto¹s Krasty Show (con Orkoshow, un montaje que
se mueve entre el balbuceo y un exceso de admiración al Cirque du
Soleil) y Ekilikuà (un trío afincado en Nou Barris que, bajo la
dirección del prestigioso malabarista navarro Iris, presentó Sobretot,
una idea arriesgada que necesita aún mucho contacto con el público
para convertirse en el coreográfico mecanismo de relojería que puede
llegar a ser). La permanente vocación de Trapezi de crear nuevo
público mediante el contacto con los escolares tenía este año el
valor añadido de ir a cargo de los alumnos de la escuela de circo
Phare Ponleu Selpak, de Camboya, que, en este su primer viaje a
Europa, sorprendieron muy agradablemente por su nivel técnico y
artístico. Abundando en la ya comentada diversificación actual de
las artes circenses, Trapezi programó cuatro sesiones de vídeo-circo
(tituladas precisamente Quatre maneres d¹entendre el circ), que
sirvieron para acercar al público cuatro tendencias tan diferentes
como las del Cirque Plume (Francia), Circus Baobab (Guinea Conakry),
Cirque du Soleil (Quebec) y Circus Gosh (Alemania). Las sesiones
audiovisuales se complementaron con la imprescindible y emblemática
película I clown que Federico Fellini realizara para la RAI en 1970.
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