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Artez 74. Junio 2003
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    Trapezi: gran nivel y buen hacer

    Durante cinco días (7 al 11 de mayo), la VII edición de la Fira del Circ de Catalunya reunió en la ciudad de Reus a más de 200 artistas y 75.000 espectadores en espectáculos de pequeño, medio y gran formato que dieron la justa medida de los muy variopintos caminos por donde circula el circo en estos inicios del siglo XXI. Calidad y eclecticismo coincidieron en una programación que integró también montajes de grupos noveles y los interesantes trabajos de dos escuelas de circo. Un adecuado y eficaz entorno de cursillos, exposiciones y vídeos redondeó una de las más contundentes ediciones de este pionero certamen circense.

    Jordi Jané. Reus}
    Tjerk Van Der Meulen

    Un instante para la historia. Los reusenses Circ de les Musaranyes acababan de estrenar su primer espectáculo (Sala Cacao) y la reacción del público iba más allá del aplauso a una compañía de casa que jugaba en casa: se aplaudía también a una compañía profesional y con futuro. Alfred Fort, coordinador general de la Fira del Circ, se mostraba satisfecho y exultante. Una alegría plenamente justificada, puesto que el Circ de les Musaranyes es algo así como un hijo legítimo de esta manifestación artística (de hecho, a esos muchachos se les conoce ya como els fills de Trapezi). Aglutinados gracias a los talleres de circo que Trapezi impulsa desde sus inicios, los cinco componentes de esta joven compañía han ido creciendo y desde hace tres años coordinan las sesiones Cafè i circ (presentación de artistas noveles) y el Taller de Circ (iniciación al circo). En esta edición, además de estrenar espectáculo, han presentado el pasacalles circo-mágico-musical La Caravane. Me parece evidente que sin el espacio vital creado por Trapezi esta compañía hoy difícilmente existiría.

    Bendito eclecticismo

    Coincido con Alfred Fort en la constatación de que siete años atrás hubiera sido impensable que, pese a la sólida cultura circense de Reus (donde el paso de compañías de circo está documentado, como mínimo, desde 1789 y no ha cesado ni aún en los períodos más adversos), el público asimilara un espectáculo como Bambous de souffle, de la compañía francesa Brown & Krieff. Y es que una de los grandes efectos colaterales de la filosofía de Jordi Aspa y Bet Miralta, directores artísticos de Trapezi, está siendo el de demostrar que el circo no es sólo la tópica terna ³luz, música y color², sino que, como cualquier otro arte, es capaz de ofrecer un espectro de estilos, lenguajes y tendencias suficientemente amplio como para atrapar y seducir a cualquier tipo de público. Hoy por hoy ­y en gran parte gracias al eclecticismo desplegado por Trapezi­ cada sector de público empieza a saber muy bien cuales son sus preferencias circenses. En Reus, la programación se diversifica en propuestas que van desde la animación callejera al circo de feria en el sentido más medieval del término, pasando por el circo contemporáneo o incluso ­como en el caso de Bambous de souffle­ por lo que otrora hubiéramos denominado ³circo de arte y ensayo². En efecto, en este exquisito espectáculo que no admite otra definición que la de un viaje de (o ³a²) los sentidos, no hay nada que nos remita al divertimento ni siquiera ­pese a las realmente magníficas proezas físicas realizadas por sus artistas­ al ³más difícil todavía². Todo fluye en él como las aguas misteriosas y lentas de un oscuro y caudaloso río africano. Dos gigantescas pirámides, conformadas por cuatro aristas de bambú (y una tercera pirámide invertida, creada por el espacio vacío generado por ambas) son el hábitat etéreo donde se manifiestan tres mudos seres humanos que parecen relacionarse con su cosmos más inmediato mediante su elevación física. Usando cinchas, cuerdas, trapecios, telas o estribos de cáñamo, los tres artistas-oficiantes se libran (y nos transportan) a un ritual sin liturgia ni formas durante el cual, envueltos por una orgánica, penetrante atmósfera de voz, guitarra y percusión, viajamos a través del aire, del fuego, la tierra y el agua a algún lugar muy remoto que habíamos casi olvidado durante nuestros quehaceres terrenales. Que la platea del acogedor Teatre Bartrina no estuviera a tope en la segunda función de Bambous de souffle y que el silencio del público fuese tan denso como la misma densidad del clima creado en escena ­no hubo toses ni aplausos hasta la ferviente, cerradísima ovación final­, viene a constatar lo expuesto anteriormente y me parece un excelente indicador de la buena salud del circo actual y de la rica y creciente diversidad de sus públicos.

    Torrentes de energía

    Tjerk Van Der Meulen

    Pese a la inoportuna lesión en un dedo del excelente malabarista Boni, La Família Ramírez + Boni encantó con las peripecias terrestres y aéreas de Tres millor que dos. En un formato más reducido, el trío francés Les pécheurs de réves regocijó a niños y adultos con las hebras de poesía surrealista escapadas de su Votre désir fa désordres. Por su lado, con su participativo The dying swan, la hula-hopista australiana Judith Larigan (que el pasado diciembre había participado en Ulls Clucs, el espectáculo del Circ d¹Hivern de Nou Barris dirigido por Jordi Aspa) cautivó por su empatía con espectadores de todas las edades. Horas después y en la misma plaza, el grupo andaluz Albadulake arrasó literalmente con Malaje, una espléndida fusión de circo y flamenco que, ya muy rodada y con la incorporación de un acróbata procedente del ámbito deportivo, es ya un espectáculo de auténtico nivel internacional. El complemento musical ha sido doble y de altura: el sexteto francés Mazalda y el habitual cuarteto/quinteto también francés Auprès de ma blonde ­cuyo trompeta se reveló como eficaz y versátil actor en la compañía Les apostrophes y su divertida pieza La cour des choses­. Como cada año, las irrenunciables sesiones golfas de La Palma han sido una magnífica demostración de cómo el circo va calando en los sectores más jóvenes.

    Unas cuantas perlas


    Además del ya comentado Bambous de souffle, fue muy redondo (sobretodo en su segundo pase) el espectáculo inaugural Això, així, en el que bajo la dirección de Jordi Aspa intervinieron el acróbata motorista Belle Vie d¹Ange, las acróbatas aéreas Valerie i Florence (trapecio y telas, respectivamente), Le Cirque Desaccordée (columpio ruso) y las catalanas En l¹aire (cuatro bellas bailarinas bajando en ràpel por la fachada de un edificio horrendo bajo una sugerente lluvia de hojas secas). Todos ellos, más la pirotecnia de La Companyia del Foc y la música de Mazalda, hicieron las delicias de la multitud congregada en la plaza del Mercadal. En la carpa, los franceses de L¹envolée Cirque presentaron Et moi, una pequeña joya circense interpretada por tres músicos y una pareja de artistas. Muy cerca, en el mismo Parc de Sant Jordi, el público valoró intensamente la delicadeza de Petites histoires en l¹aire, de los franceses Lunatic. Los payasos Monti & Cía. presentaron Fòrum 2 mil i pico, muy en la personal línea de recuperación del repertorio clásico y de homenaje a los maestros del género que viene caracterizando a esta compañía catalana. Homenajeado durante la inauguración oficial de la Fira, el veterano payaso italiano Carlo Colombaioni dio en el escenario del Teatre Fortuny una lección magistral de oficio y estar en escena con Carlo! A veces parece que Carlo Colombaioni no hace exactamente un espectáculo, sino exactamente lo que le da la gana. Y es realmente así o casi, porque este digno heredero de la Commedia dell¹Arte integra impune y felizmente a la acción cualquier cosa que suceda ­o no­ en la sala, incluso las ­¿aparentes?­ limitaciones derivadas de su edad ­70 largos­ y de su salud ­tocada hace unos meses por un infarto­. Aplaudirle en Reus fue un auténtico placer, un lujo histórico. Mientras el viejo mito echaba literalmente al público del teatro, la compañía australiana Strange Fruit cerraba la presente edición de Trapezi con sus espectaculares pértigas flexibles (ver Artez mayo 2003).

    Un entorno inteligente


    Trapezi no es solo una feria transaccional y un feliz estallido de participación ciudadana: ojo avizor de la precaria situación del circo en nuestros pagos, es también vivero y banco de pruebas de artistas. En esta edición se ha dado calle y escenario en abundancia a los alumnos de la ³Escola de circ Rogelio Rivel² (pasacalles y espectáculo) y, además de los ya mencionados Circ de les Musaranyes, han podido estrenar espectáculo otros dos grupos catalanes prácticamente noveles: Improvisto¹s Krasty Show (con Orkoshow, un montaje que se mueve entre el balbuceo y un exceso de admiración al Cirque du Soleil) y Ekilikuà (un trío afincado en Nou Barris que, bajo la dirección del prestigioso malabarista navarro Iris, presentó Sobretot, una idea arriesgada que necesita aún mucho contacto con el público para convertirse en el coreográfico mecanismo de relojería que puede llegar a ser). La permanente vocación de Trapezi de crear nuevo público mediante el contacto con los escolares tenía este año el valor añadido de ir a cargo de los alumnos de la escuela de circo Phare Ponleu Selpak, de Camboya, que, en este su primer viaje a Europa, sorprendieron muy agradablemente por su nivel técnico y artístico. Abundando en la ya comentada diversificación actual de las artes circenses, Trapezi programó cuatro sesiones de vídeo-circo (tituladas precisamente Quatre maneres d¹entendre el circ), que sirvieron para acercar al público cuatro tendencias tan diferentes como las del Cirque Plume (Francia), Circus Baobab (Guinea Conakry), Cirque du Soleil (Quebec) y Circus Gosh (Alemania). Las sesiones audiovisuales se complementaron con la imprescindible y emblemática película I clown que Federico Fellini realizara para la RAI en 1970.

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