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Reflexiones
y reivindicaciones
Además
de ofrecer una reflejo de la actualidad del teatro de calle con
su programación, el Festival de Valladolid concedió un espacio para
la reflexión con la celebración de dos foros de debate. El primero
consistió en un encuentro con las artes de calle portuguesas, país
invitado de la edición y que en palabras del Agregado Cultural de
la Embajada Portuguesa en España, João de Melo, tiene que darse
a conocer en España y Europa. João Brites, director de la compañía
O¹bando, por su parte, reivindicó un teatro callejero no sólo festivo
sino también con contenido político y social, así como una política
cultural suprapartidaria que posibilite una continuidad no atada
a los designios de los políticos que controlen el poder en cada
momento. La segunda de las mesas, titulada Las calles como elemento
de transformación cultural. Situación actual, perspectiva artística,
organizativa e institucional se centró en las taras que acarrea
el teatro de calle actual debido a que su eclosión es más una respuesta
y una estrategia de producción ante una demanda por parte de su
principal único cliente, las instituciones públicas. Así, el director
de la revista ARTEZ Carlos Gil cuestionó si este tipo de espectáculos
crean espectadores de teatro y abogó por una redefinición del teatro
de calle, mientras que el director de la revista ÑAQUE Fernando
Bercebal incidió en la falta de comunicación entre el artista y
su entorno, desde la convicción de que el espacio de la representación
tiene una expresión propia que, a menudo, se pasa por alto. Miguel
Ángel Pérez, gestor cultural, recordó que una de las particularidades
del teatro de calle es la de conseguir implicar al espectador mientras
que el representante de la Unión de Actores Raúl Gómez reclamó una
formación específica para el intérprete de calle y se lamentó de
que en vez de ser un punto de encuentro, en ocasiones, los espectáculos
de calle son, debido a las grandes afluencias de público, marcos
de discordia.
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